Mostrando entradas con la etiqueta Ecosistema tecnológico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ecosistema tecnológico. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de enero de 2012

Pronósticos de seguridad de la información para 2012

Cada año los múltiples eventos y fenónemos propios de la seguridad de la información nos revelan aspectos nuevos y creativos de las diferentes formas en las cuales la inevitabilidad de la falla se hace presente. Durante el 2011 esta situación no ha sido diferente, hemos experimentado diferentes vistas de errores, vulnerabilidades y fallas que nos muestran cada vez más que somos tan seguros como el eslabón más débil de la cadena.

Por tanto, cada vez más se hace más exigente tratar de predecir qué pasará con las tendencias de la inseguridad en los años venideros, pues su movimiento no probabilístico y asimétrico, deja en evidencia al mejor analista, que trate de modelar sus inciertos patrones y describir las líneas poco visibles de su trayectoria.

Considerando lo anterior y con la alta probabilidad de andar por caminos insospechados, trataremos de hacer una visión propositiva sobre las variaciones y efectos de la inseguridad de la información considerando las tendencias actuales reportadas hasta el momento y que prometen seguir o variar en el 2012.

A continuación cinco pronósticos de lo que puede pasar durante 2012 frente a las tendencias y manifestaciones de la inseguridad de la información.

1. Formalización de la certificación en seguridad de la información de terceras partes
Con el paso de los años la función de tecnología de información ha venido evolucionando dando paso a una fuerte tendencia hacia la administración de los recursos de tecnología con terceros. En este sentido, la operación, el aseguramiento y control de los servidores, enrutadores, aplicaciones, servicios de seguridad y control de acceso se ha venido entregando a proveedores especializados que, considerando su labor crítica frente a la estrategias de los negocios, desarrollan sus actividades para movilizar de manera confiable y continua los procesos que soportan la generación de valor de la empresa.

En este contexto, durante los siguientes años se verá una importante tendencia en la certificación formal de la operación de los terceros frente a los temas de seguridad de la información, que si bien se ha venido adelantando utilizando otros referentes o buenas prácticas, se prevé el uso de una nueva norma de la serie ISO 27000, denominada ISO/IEC 27036 — Guidelines for security of outsourcing, la cual establece una serie de requisitos particulares que los terceros deben asegurar para certificar una adecuada prestación de servicios con estándares de seguridad de la información debidamente aplicados y probados. (CHICKOWSKI 2011)

2. El hacktivismo como estrategia moderna para reclamar atención de los estados y las empresas
Durante los últimos años hemos venido observando una serie de comportamientos y manifestaciones en la red, donde las redes sociales y nuevas expresiones digitales se convierten en la forma natural a través de la cual los individuos expresan su opiniones y levantan su voz para llamar la atención sobre aspectos de la vida cotidiana. En este sentido, eventos como los ocurridos en Egipto, España y diversos países de latinoamérica nos muestran la capacidad de convocatoria y sinergia que se puede desarrollar a través de la red para poner en alerta a ciudades, gobiernos y naciones, frente a situaciones de la realidad nacional que merecen atención por parte de las autoridades respectivas. (CIO UPDATE 2011)

Las manifestaciones asistidas desde lo que podríamos llamar un hacktivismo digital incorrecto (LIZAMA 2005), donde una parte de la población insatisfecha con algunos hechos de su realidad (privilegiando los contexto políticos y sociales, más que los tecnológicos), se asesora de especialistas en el manejo de temas tecnológicos, para efectuar acciones perturbadoras que afectan activos digitales claves de las naciones, es una clara tendencia que los ciudadanos digitales, han encontrado para manifestar su inconformidad sobre aquello que no les parece adecuado o injusto frente a la comunidad o población afectada.

Anonymous, Lulzsec y nuevas expresiones de este tipo de hacktivismo será una tendencia clara en los próximos años, pues los nacidos digitales han entendido que la red es una forma de expresión que alcanza todos los niveles sociales y se visualiza en las altas jerarquías del estado y de las organizaciones. (CANO 2011) La tecnología de información es un medio para revelar la inconformidad y mantener atención sobre aquellas cosas importantes para la ciudadanía y las personas que no tienen voz.

3. Ecosistema tecnológico: necesidad competitiva o nuevo vector de ataque.
La computación en la nube, las redes sociales y la computación móvil advierten una realidad concreta, un escenario real donde los gobiernos, las organizaciones y las personas estarán conviviendo y compartiendo riesgos frente a una creciente demanda de servicios, información instantánea y procesamiento de grandes volúmenes de datos. (RAYWOOD 2011)

En este escenario, se plantea un elemento emergente que se denomina un ecosistema tecnológico, un lugar donde tenemos la participación de terceros que administran y movilizan la información y los datos, según las consideraciones de los servicios contratados con cada uno de ellos. Si bien, son múltiples las ventajas de este tipo de ambientes, también se hace necesario desarrollar nuevas propuestas de aseguramiento tanto en aplicaciones, datos e infraestructura, que permitan aumentar el nivel de confianza que este nuevo modelo requiere.

Forrester (WANG 2011) y otras empresas han venido revisando conceptos asociados con los modelos base de seguridad como Bell-LaPadula, para repensar la seguridad de la información en un ecosistema tecnológico, como es el concepto de etiquetas de alta seguridad (high-water mark principle – Mayor información en: WEISSMANN 1969 ) que exigen al tercero con el que se interactúa se sintonice con las exigencias de seguridad y control requeridas para la transacción (la idea es concentrarse en la transacción, los datos y su movilidad, más que en el dispositivo como tal). Sin embargo, aún estamos en las primeras etapas de reconocimiento y análisis de estas nuevas propuestas, que poco a poco deben madurar para reconocer en el ecosistema tecnológico una forma pensar la seguridad en un ambiente dinámico, poroso y móvil.

4. Nuevos retos jurídicos frente a nuevas realidades de las tecnologías de información
Conforme avanzamos en esta nueva década del segundo milenio, los alcances de la tecnología de información exigen nuevos y mejores entendimientos de sus usos en el contexto social. En este sentido, los retos jurídicos naturales como los derechos humanos en internet, la privacidad, el derecho a la información, los activos digitales personales, los derechos de autor, el manejo de la imagen y las marcas, la democracia digital y la participación ciudadana de los individuos entre otros, han venido tomando matices inesperados, que exigen de los nuevos y experimientados juristas respuestas novedosas para entablar nuevos debates y propuestas que den cabida a una realidad social, digital y sin fronteras. (LEVINSON 2011)

En este contexto, durante los siguientes años los estados y las escuelas de leyes tendrán el reto de conciliar los derechos constitucionales de las personas en las múltiples manifestaciones de las tecnologías de información y las decisiones nacionales que demanden un balance general del estado para mantener el orden y el control de la sociedad y el país en general. Esto es, encontrar y descifrar esa zona gris donde los individuos deben mantener buenas prácticas para respetar las libertades e individualidades de los ciudadanos y las regulaciones necesarias para proteger los bienes jurídicamente tutelables y las acciones requeridas que las autoridades necesitan para mantener el equilibrio en el estado social de derecho, ahora en un sociedad de la información y el conocimiento.

5. Mayor visibilidad de los sistemas de control, mayor responsabilidad en su aseguramiento
Durante muchos tiempo los sistemas de control industrial fueron elementos claves propios de instalaciones con operaciones especializadas cuyo funcionamiento cerrado, específico y poco conocido, se asociaba con un mundo restringido a una comunidad técnica, con entrenamiento especial y lenguaje de máquina. Conforme ha venido avanzando la tecnología este tipo de sistemas ha venido integrándose a las redes corporativas como otros elemento más de la misma, con protocolos semejantes a los estándares y transmisiones cada vez más homogéneas.

Considerando lo anterior, la visibilidad de los sistemas de control ha aumentado, lo cual significa un mayor nivel de exposición que requiere la atención tanto de los especialistas en estos temas como de los de riesgos y seguridad de la información. Es importante anotar, que este llamado exige un trabajo conjunto entre los tres mundos: la seguridad, los riesgos y los sistemas de control, pues se hace necesario entender la realidad de la disponibilidad de éstos últimos y las operaciones que realizan, para que desde la vista de riesgos y la especialidad de los sistemas de control, se desarrolle y actualicen los modelos de seguridad y control que requieren las instalaciones y los diseños de los sistemas mencionados. (ENISA 2011)

Los eventos que se ha venido presentando en los últimos años, donde los protagonistas han sido sistemas de control avanzado, en facilidades con operaciones sensibles, nos indican que se debe avanzar en un reconocimiento de los vectores de ataque que se han indentificado y desarrollar estrategias de aseguramiento que anticipen posibles variantes de lo que ha ocurrido, así como respuestas planeadas que enfrenten situaciones inesperadas, para lo cual las prácticas de gestión de incidentes de seguridad de la información y de pérdida de continuidad pueden ser útiles para contener y mantener la confiabilidad de las operaciones.

Reflexiones finales
La seguridad de la información es un proceso exigente y dinámico que requiere la habilidad de sus responsables para mantener en movimiento su creatividad frente a la inseguridad, no sólo para crear la sensación de confiabilidad requerida por los usuarios frente al tratamiento de la información, sino para que vinculando, a estos últimos en la conquista de la asimetría de la inseguridad, se construya de manera conjunta una distinción concreta y evidente de un ambiente controlado y confiable, mas no seguro.

Sólo nos queda observar el desarrollo del 2012, para ver cómo la inseguridad de la información nos cuestiona y nos hace meditar nuevamente y así, pensar de manera distinta para abrirle la puerta a las posibilidades, esas que no son otra cosa que el insumo de la inevitabilidad de la falla, fuente que debe alimentar permanentemente el instinto y la mente del responsable de la seguridad de la información.

Referencias

LEVINSON, M. (2011) Why Law Enforcement Can't Stop Hackers. CIO Magazine. Diciembre Disponible en: http://www.cio.com/article/print/694071 (Consultado: 4-01-2012)
RAYWOOD, D. (2011) 2012: security predictions for the future of mobile, cloud, attacks, data loss and big data. SC Magazine UK. Diciembre Disponible en: http://www.scmagazineuk.com/2012-security-predictions-for-the-future-of-mobile-cloud-attacks-data-loss-and-big-data/article/220301/ (Consultado: 4-01-2012)
CHICKOWSKI, E. (2011) 2012 compliance checklist. Security professionals need to consider these best practices and new compliance requirements as they ring in a new year. Dark Reading Magazine. Diciembre. Disponible en: http://www.darkreading.com/taxonomy/index/printarticle/id/232200757 (Consultado: 4-01-2012)
ENISA (2011) Industrial control systems security. Recommendations for Europe and member state. Disponible en: http://www.enisa.europa.eu/media/press-releases/industrial-control-systems-security-recommendations-for-europe-member-states (Consultado: 4-01-2012)
CIO UPDATE (2011) Fortinet’s Top 8 security predictions for 2012. CIO Update. Diciembre. Disponible en: http://www.cioupdate.com/technology-trends/fortinets-top-8-security-predictions-for-2012.html (Consultado: 4-01-2012)
LIZAMA, J. (2005) Hackers en el contexto de la sociedad de la información. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Tesis doctoral. Disponible en: http://descargas.segu-info.com.ar/tesis/hackers-sociedad.zip (Consultado: 4-01-2012)
CANO, J. (2011) Voces de la inseguridad de la información. Algunas reflexiones desde la academia. Computerworld Colombia. Agosto.
WANG, C. (2011) The extended enterprise: A security journey. Forrester Research. Disponible en: http://www.forrester.com/rb/Research/extended_enterprise_security_journey/q/id/60179/t/2 (Requiere suscripción)
WEISSMAN, C. (1969) Security controls in the ADEPT-50 time-sharing system. AFIPS Conference Proceedings Fall Joint Computer Conference. pp. 119—133. Disponible en: http://dl.acm.org/citation.cfm?id=1478574 (Requiere suscripción)

domingo, 17 de julio de 2011

Análisis forense digital en la nube: El reto de la inseguridad en un ecosistema tecnológico

Estamos asistiendo a una nueva década dominada por las redes sociales, la computación móvil y la computación en la nube. Esta nueva condición de la sociedad digital, ubica a la información como uno de los elementos más sensible y más apetecidos por todos los participantes de esta realidad interconectada. Nada más cierto que el empoderamiento evidente de jóvenes y niños, que exigen de las redes mayor velocidad, mayor conectividad y renovados contenidos. Así las cosas, la información en movimiento, como la vida misma, es un reto que demanda de los mejores analistas de seguridad de la información, propuestas innovadoras para comprender ahora que significa “estar seguros” en un ambiente de cambio permanente, altamente impredecible, inalámbrico y de operación 7x24x365.

Entender la realidad actual de servicios y conexiones “sin cables”, es actualizar la reflexión de los retos asociados con los elementos materiales probatorios informáticos, medianamente conocidos y asegurados en un contexto cableado. Si encontrar o identificar a posibles atacantes en infraestructuras de configuraciones y flujos de información conocidos, ha sido un reto evidente durante los últimos 10 años, sumergirse en el desafío forense a través de las redes sociales, en medios inalámbricos y administrados por un tercero en la nube, describe una nueva disciplina y nuevos campos de investigación que exigen repensar la informática forense o computación forense en nuevo nivel, con una vista más sistémica, para establecer elementos sistemáticos que permitan avanzar en nuevos procedimientos estandarizados.

En un primer momento, conociendo esta realidad actual, se tiene la tentación de aplicar los procedimientos conocidos y generalmente utilizados para abordar el reto forense a través del trinomio: red social, móviles y la nube, pues al estar cada uno de ellos articulados y fundados en plataformas tecnológicas, suena coherente desarrollar los aseguramientos de evidencia, siguiendo los protocolos establecidos asociados con datos volátiles y no volátiles. Adicionalmente, poder seguir los rastros en cada uno de estos mundos, no debería ser diferente de lo que actualmente se efectúa cuando de investigaciones informáticas se trata.

Pero la realidad del análisis y reto de las investigaciones forenses en este renovado contexto abierto, de flujo de información permanente y ubicua genera más incertidumbres que certezas, más preguntas que respuestas y más imprecisiones que claridades. Mientras la esencia misma de la computación forense es establecer hechos y datos propios de la realidad que se investiga, una revisión de los diferentes actores de este nuevo escenario, nos propone diferentes perspectivas que confrontan los fundamentos de los procedimientos generalmente aceptados para avanzar en el aseguramiento de evidencias en un proceso forense digital.

En esta primera revisión del tema forense en el contexto actual, trataremos de analizar cada uno de los participantes y aquellos elementos críticos que hacen exigente una validación forense digital en medios sociales, apalancados en tecnologías móviles y convenientemente ubicadas en la nube.

Iniciemos con el usuario, con las personas, que cada vez más se advierte una alta dependencia de las redes sociales y consumo de contenidos y servicios en la web. Con el paso del tiempo los hábitos de las personas, particularmente de los niños y los jóvenes han venido migrando de una necesidad natural de interacción cara a cara, a una mediada por la tecnología, con información instantánea y técnicamente de acceso ágil y prácticamente ilimitado. Esto si bien es una gran ventaja para mantenerse actualizado y en movimiento, estamos debilitando la natural exigencia de explorar y revelar nuevas preguntas que forjen los nuevos investigadores del futuro, con hambre de logro, más allá de un click que hable de lo que “hay disponible”. Pero esta es una reflexión que está fuera del alcance de este análisis.

Desde el punto de vista forense, el caminar por las redes sociales es descubrir un perfil de la persona, sus hábitos para compartir información, sus patrones de conexión, las aplicaciones extra que utiliza y los amigos con los cuales más comparte. De igual forma, es detallar sus habilidades para configurar su interacción, los cuidados para aceptar a nuevos amigos y las particularidades de su personalidad que se describen en cada uno de sus publicaciones.

Analizar a un individuo en una red social, es ir más allá de cuál de ellas utiliza, es entender la interacción que existe entre el navegador y el sitio mismo, sabiendo que éste último está en un ecosistema tecnológico, con dependencias identificadas, bien para los servicios ofrecidos para sus usuarios, como para la infraestructura que los soporta. Así las cosas, una vista de la problemática estará en la forma como los terceros que intervienen han sabido estructurar la interacción de sus aplicaciones para ofrecer lo prometido y otra, la forma como la tercera parte mantiene y asegura los servidores y equipos de cómputo sobre los cuales se ejecutan los programas.

Como quiera que entender estas interacciones demanda una comprensión de un ecosistema que se articula en una malla de relaciones técnicas y de información, incorporar a este escenario, los conceptos de movilidad definen una realidad ampliada, que no es posible comprender sólo desde los elementos naturales de las redes inalámbricas y sus servicios, pues éstas representan sólo un medio adicional que se suma a las interacciones del ecosistema tecnológico que tenemos en la actualidad.

Así las cosas, las investigaciones forenses que conjugan las redes sociales y dispositivos móviles, superan las consideraciones actuales que los investigadores puedan tener, para recabar la información requerida con la profundidad necesaria, y así entender, el cúmulo de relaciones y puntos de contacto que son necesarios para encontrar patrones y respuestas a preguntas que se pueden hacer en una operación sin cables y altamente social digital.

Conjugar estas dos tendencias exige de parte del investigador forense reconocer que su entrenamiento actual se queda corto para asistir a la justicia en la persecución de las nuevas y silenciosas tácticas que la delincuencia viene utilizando a través de las redes sociales y los medios inalámbricos. Mientras los “chicos malos” avanzan diariamente en la búsqueda de nuevas opciones y oportunidades para continuar con su imperio del engaño y defraudación, apoyado bien en nuestras malas prácticas, fallas tecnológicas o de las aplicaciones, poco hacemos nosotros el mismo ejercicio de manera sistemática y formal para asegurar lo requerido en las personas, procesos y tecnología.

No contentos con lo anterior, ahora sumamos a la ecuación, por cierto, desde el punto de vista económico y estratégico, claramente positiva y rentable, la realidad de una relación más dependiente y más flexible de articulación de servicios de infraestructura, plataforma y de aplicaciones, lo que se denomina en el mundo tecnológico computación en la nube.

La computación en la nube es el eslabón “que hacía falta” para contar con la facilidad de almacenamiento prácticamente infinito, disponibilidad permanente y movilidad sin restricciones. La nube se convierte en el nuevo paradigma que “hace transparente” la relación entre los usuarios y los proveedores, la promesa de valor de pagar por lo que se usa, de agilidad para contar con lo que se quiere y desplegar los servicios de acuerdo con el cambio de las tendencias del mercado.

Así las cosas, se completa el cuadro de la complejidad que debe atender el nuevo observador forense digital, que consiste en entender primero las relaciones entre el usuario y su red social, luego la red social y los medios inalámbricos y finalmente los servicios tercerizados y sus accesos desde los medios móviles así como las consideraciones de interacción de los usuarios.

Como podemos ver, adelantar una investigación forense en una realidad como la que hemos analizado no es una extensión de lo que conocemos hoy en forensia digital. Es elevar nuestra reflexión general del análisis de datos que soportan los informes técnicos, por un ejercicio de desdoblamiento de la complejidad entendiendo a los actores comprometidos y sus relaciones en una escena virtual que tiene sentido en un escenario real.

De acuerdo con lo anterior, dejamos planteados los elementos base de una revisión de la computación forense en un ecosistema tecnológico, que demanda una estrategia de análisis y entendimiento renovado para retar y confrontar los modelos conceptuales conocidos para adelantar investigaciones forenses en informática.

Referencias
RUAN, K. (2010) Cloud forensics: Challenges and opportunities. Centre for cybercrime investigation. University College Dublin. Disponible en: http://confluence.jetbrains.net/download/attachments/36015346/Cloud+Forensics+-+Challenges+and+Opportunities.pdf (Consultado: 17-07-2011)
WRIGHT, B. (2010) Digital forensics and social media. Disponible en: http://computer-forensics.sans.org/blog/2010/04/20/digital-social-media/ (Consultado: 17-07-2011)
TRIMINTZIOS, P., HALL, C., CLAYTON, R., ANDERSON, R. y OUZOUNIS, E. (2011) Resilience of the Internet Interconnection Ecosystem. Disponible en: http://www.enisa.europa.eu/act/res/other-areas/inter-x/report/interx-report (Consultado: 17-07-2011)

sábado, 30 de abril de 2011

Las nuevas posibilidades para el cibercrimen: el desafío de un ecosistema tecnológico

Los gerentes de seguridad de la información deben reconocer que ahora se encuentran en un ecosistema tecnológico, donde terceros hacen parte de su ecuación de seguridad y continuidad, dado que grandes jugadores como Microsoft, Google, Amazon, entre otros, hacen parte de los elementos fundamentales de la malla de interacción y operación que no deben descuidar so pena de encontrarse con pérdidas de la eficiencia de la operación y compromisos, posiblemente, de sus datos frente a la demanda de servicios crecientes en las organizaciones. (MATHER, T., KUMARASWAMY, S. y LATIF, S. 2009)

De otra parte, con el creciente uso de las redes sociales, los ambientes tridimensionales (second life) y las interacciones comerciales vía internet, se advierte un tráfico de información e intereses ocultos de terceros para identificar información de carácter financiero útil para alimentar redes criminales, que articuladas en contactos con operadores internacionales, son capaces de generar avanzados y sofisticados ataques con programas espías o códigos móviles a través de los navegadores de uso común sin despertar sospechas entre los cibernautas. Un escenario donde el dinero real, circula y se usa en un mundo virtual, generando una confusión evidente que pierde los límites entre lo que se vive en un ambiente simulado y las transacciones virtuales con flujo de autorizaciones de patrimonios reales.

El cuadro de la ciberdelincuencia en los próximos 10 años se expande con una tendencia que desde hace más de cinco años se viene desarrollando, apalancada en programas zombies que toman control de las máquinas de los usuarios, generalmente fruto de lo que podríamos denominar una pobre higiene informática, haciéndolos vulnerables a las trampas y artilugios de los desadaptados informáticos. Si bien, estas acciones de redes de programas “zombies” denominadas “botnets”, se ha manifestado con importantes ataques a infraestructuras de diferentes partes del mundo, se prevé que estas mismas posibilidades, se extiendan en un concepto semejante al de computación en la nube, generando nuevas posibilidades más profundas y menos rastreables, que podríamos denominar “fraude como servicio”.

Esta nueva tendencia del “fraude como servicio” es una estrategia de la criminalidad organizada que busca ofrecer al mejor postor las redes y posibilidades de interrupción o penetración masiva de infraestructuras o sitios, con el fin de llevar a cabo importantes ataques que muestren las nuevas capacidades de los delincuentes informáticos para ser un brazo armado de la ilegalidad del mundo real, ahora en el mundo virtual, donde las zonas de monitoreo y control son limitadas y donde pocas veces, las naciones llevan sus acciones con alcance trasnacional, pues saben de las barreras y diferencias jurisdiccionales que las restringen.

Complementario al escenario anterior, el fuerte desarrollo de las comunicaciones móviles y el empoderamiento de las personas con mayor capacidad de cómputo en sus manos, nos movemos rápidamente hacia el concepto del “locker digital en la nube”, cuya llave será el dispositivo móvil que podamos tener: iphone, ipad, smart phones, entre otros, lo que hace que los datos y la información personal comience a migrar a sitios diversos en la infraestructura dispuesta en internet, sin un aparente control por parte de sus dueños, retando a los proveedores de servicios para desarrollar buenas prácticas de seguridad y control que permitan aumentar la confianza de sus clientes frente a las amenazas constantes de pérdida de confidencialidad y/o disponibilidad de dicha información.

En consecuencia, una falta de atención a las amenazas de seguridad en un ambiente abierto e interconectado, crea un vector de ataque impredecible, que articulado con una “confianza inusual” de los jóvenes de ciudadanos digitales en los medios informáticos, establece un tejido oculto y desafiante que mimetiza a los atacantes, creando un ecosistema paralelo y dependiente donde los cautivos usuarios serán objeto de acciones indeseadas o en el peor de los casos, actos que atenten contra su integridad física. (COUNCIL OF EUROPE 2007, CANO, J., CAVALLER, V. y SABILLON, R. 2008)

Al tener un colectivo de visiones en un espacio prácticamente infinito como lo es internet, podemos tener grandes beneficios como alto niveles de transparencia y responsabilidad por lo que se hace o deja de hacer, pero de igual forma, una puerta para abandonar y evadir cualquier investigación (CANO, J. 2009) que trate de llegar a la verdad. Por tanto, construir una visión de seguridad global o al menos local, exige la creación de un espacio de confianza psicológica y tecnológica, que motive en los participantes, la aplicación de prácticas que limiten las acciones de los terceros no autorizados.

Por tanto, si queremos alcanzar un resultado evidente en la gestión de la inseguridad de la información y lucha contra el cibercrimen, debemos entender la brecha entre nuestra realidad y la visión deseada en un ecosistema tecnológico sano, resiliente y autocontrolado, para construir de esta forma, una ruta de medios ajustados con la exigencia de la inevitabilidad de la falla y la pasión por un fin, que no es otra cosa que “sobreponernos a nosotros mismos, descubrir las virtudes de otros y potenciar nuestros talentos y dones” y así poder responder con oportunidad, cuando nuestros maestros “la inseguridad y el cibercrimen” nos presenten una nueva lección.

Referencias

MATHER, T., KUMARASWAMY, S. y LATIF, S. (2009) Cloud Security and Privacy. O’Reilly.
CANO, J., CAVALLER, V. y SABILLON, R. (2008) Cibercrimen y ciberterrorismo. Dos amenazas emergentes en un contexto global. (2008) Memorias del I Congreso Nacional de Inteligencia. Universidad Rey Juan Carlos. Madrid, España.
COUNCIL OF EUROPE (2007) Cyberterrorism. The use of internet for terrorist purposes. Counter-terrorism Task Force. Council of Europe Publishing.
CANO, J. (2009) Computación Forense. Descubriendo los rastros informáticos. Editorial AlfaOmega.