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domingo, 9 de octubre de 2011

ISACA Latin CACS 2011 - Una experiencia para desafiar una región

Introducción

Se comenta en los medios informativos y por los analistas económicos internacionales que Latinoamérica es y será un destino natural para los capitales y oportunidades de los grandes inversionistas del mundo. Los temas de minería, explotación de hidrocarburos, biodiversidad y nuevos capitales humanos calificados, hacen de las Américas un lugar privilegiado para desarrollar nuevas iniciativas en el contexto de los negocios emergentes basados en servicios financieros, telecomunicaciones, servicios de consultoría, investigación y desarrollo, entre otros.

En este contexto, poder asistir a uno de los eventos latinoamericanos más importantes en temas de auditoría, seguridad y control en sistemas de información, es una forma de comprender la dinámica de una región que atenta a los cambios globales y sus crisis, es capaz de mantener el paso firme frente a los retos de cumplimiento, aseguramiento y gobierno corporativo que su contexto le demanda.

Durante los días 3 al 5 de octubre de 2011, Puerto Rico fue sede de presentaciones y talleres que se desarrollaron en el contexto del LatinCACS que anualmente programa ISACA para todos los interesados de la región que quieren comprender mejor los retos que la dinámica empresarial demanda frente a las tecnologías de información y comunicaciones.

La jornada académica estuvo animada por temas relevantes para las empresas de la región como son la “gestión del valor de TI”, la seguridad en los sistemas SCADA, la computación en la nube, la ciberseguridad y la ciberdefensa y los temas de privacidad de los empleados. Cada de uno de estas temáticas, desarrolladas por destacados profesionales de la región revelan la necesidad de avanzar con celeridad en cada uno ellas, como factores direccionadores del desarrollo de las empresas y naciones hacia mejores y mayores estándares de productividad y rentabilidad corporativas.

Gestión del valor

Cuando se habla de la gestión del valor de TI, es importante aclarar que podemos invocar los conceptos de ISACA en su modelo de VAL IT, así como otros relevantes en otras disciplinas administrativas que van a contribuir a un mejor entendimiento de este reto de las organizaciones actuales. Es claro, que la alta gerencia de las empresas reconoce en TI un elemento clave dentro de su gestión, pero que aún no desarrolla su potencial para elevar sus conversaciones a nivel de las juntas directivas.

En este contexto las conferencias desarrolladas en el evento, plantearon entre otras tesis, un concepto de valor como la relación existente entre la satisfacción de las expectativas de las partes interesadas y los recursos utilizados para ello. Esta definición, establece el reconocimiento de las esperanzas o deseos de la alta gerencia sobre el negocio, para a la luz de los riesgos de servicios, proyectos e innovación, la empresa cuente con un factor diferenciador que le permita apalancar su modelo de generación de valor.

De igual forma, cuando de construir, desarrollar, comunicar y proteger el valor, la tecnología cuenta con un factor fundamental, que si bien parece desalineado con la estrategia de negocio, encuentra en ella la fuente misma de las ideas que le permita evolucionar de ser un proveedor de servicios a un aliado de negocio. Esta última frase, que frecuentemente se escucha en los eventos internacionales, es el gran desafío de los gerentes o vicepresidentes de tecnología: poder educar a la gerencia en cómo la tecnología genera diferencia, más que cómo ésta es capaz de generar mayores ahorros.

De la mano con lo anterior, otro renombrado profesional en gobierno de TI, profundizó lo ya planteado en el contexto de la competitividad de los países, particularmente los latinoamericanos. Para este especialista, la competitividad la define “el que menos pierde en el contexto de un mercado” o dicho de otra forma “aquella empresa que genera resultados arriba del promedio de manera sostenida”. En el escenario actual de incertidumbres y desbalances macroeconómicos mundiales, la tecnología de información funge como un habilitador de alianzas y encuentros entre diferentes empresas, con el fin de marcar la diferencia ya no sólo individual, sino colectiva en el contexto de las realidades internacionales.

La tecnología de información y comunicaciones como fuente de creatividad y coordinación de iniciativas empresariales debe responder rápidamente a los cambios, so pena de convertirse en el mediano o largo plazo en un “commodity” perfectamente copiable y sustituible, dado su fuerte influencia y uso para fortalecer elementos como velocidad, calidad y costos que benefician la operación de las corporaciones. Así las cosas, la tecnología de información, como quiera que ésta debe ser funcional y operacional frente a los retos del día a día de las empresas, también se hace necesario repensar sus aproximaciones conceptuales y lenguajes corporativos, para que asegurando la disponibilidad de la infraestructura, pueda proteger el valor de la empresa, incrementar la agilidad de la transformación de la organización y ascender en su discurso al cuerpo empresarial de las juntas directivas.

El reto de los SCADA

Por otra parte los sistemas SCADA o Supervisory Control and Data Adquisition, son elementos fundamentales de las infraestructuras críticas de las naciones como son entre otras: los sistemas de distribución de energía, de derivados de los hidrocarburos, de funcionamiento de acueductos y otros servicios, así como de sistemas de transporte y emergencia de muchos países. Estos sistemas, por demás complejos e finamente interconectados con la realidad de tableros de distribución, válvulas de presión, medidores de temperatura o sistemas cerrados de televisión o control de acceso, establecen un reto de gobierno frente a la seguridad de la información de una empresa.

Estos sistemas, que si bien están automatizados y articulados con sistemas de información especializados, poco a poco han venido siendo objeto de ataques informáticos básicos y sofisticados, generando en las diferentes empresas encargadas de éstos, una incertidumbre creciente que obliga a sus responsables a una revisión completa del aseguramiento de los mismos. Dentro de los riesgos más relevantes para esta infraestructura tenemos: código malicioso, revelación no autorizada de datos críticos, modificación y manipulación no autorizada de datos sensibles, negación del servicio, acceso no autorizado a los registros de auditoría y modificación de los mismos.

Si bien para el mundo de los sistemas de información tradicionales, del trinomio de la seguridad de la información (confidencialidad, integridad y disponibilidad) las confidencialidad y la integridad son, en su orden, elementos claves para asegurar, en los sistemas SCADA dada la necesidad de funcionamiento permanente y generación de información en tiempo real, la disponibilidad se vuelve la fuente misma de las actividades para el aseguramiento de estos sistemas.

Sin perjuicio de lo anterior, los eventos recientes relacionados “armas informáticas” desarrolladas para poner en tela de juicio las protecciones hasta el momento desarrolladas para los sistemas de control, como es el caso de Stuxnet, un código malicioso capaz de tomar control de sistemas de control y telemetría, nos muestra que se hace necesario repensar el modelo de seguridad y control de estos sistemas y formular estrategias que correspondan con el reto de su operación ahora en redes IP y con exposición en las redes nacionales.

Dentro de las mejores prácticas establecidas para estos sistemas tenemos: monitoreo y aseguramiento de los registros de auditoría, biometría, firewalls, sistemas de detección de intrusos, detección y eliminación de código malicioso, criptografía asimétrica, control de acceso basado en roles y sobre manera, una alta sensibilización del personal que opera esta plataforma con el fin de asegurar el correcto entendimiento de la responsabilidad frente a la protección de estos sistemas y los impactos de eventos inesperados no sólo para la organización, sino para la nación.

Las reflexiones en la nube

Adicionalmente, fueron muchos momentos dedicados para comprender la computación en la nube y sus diversas aplicaciones e impactos. Muchos profesionales de Latinoamérica ven esta tendencia una importante posibilidad y forma de generar factores diferenciadores con tecnología, mucho de ello apalancado por el factor costos, pero se hace necesario una revisión juiciosa y sosegada para evaluar frente a las necesidades y retos empresariales, los riesgos que implica necesariamente entregar la información y los datos a terceros.

Por un lado las reflexiones se orientaron por el lado de la clasificación de la información, la protección de la misma y las implicaciones del tráfico transnacional de información personal (muchas veces no consentida) que genera incertidumbres para las empresas y los reguladores de las naciones. Por otro, se cuestionó los modelos actuales de seguridad y cumplimiento que podría derivar en movimientos de firma de auditores o personas certificadas a diferentes puntos del mundo para asegurar que el Cloud Service Provider o proveedor de servicios en la nube, cumple con lo establecido en el contrato y hace su mejor esfuerzo para limitar los impactos de posibles incidentes que se presenten.

En este escenario, se concluye que aún no se alcanza la madurez necesaria de la evolución de este modelo, de tal forma que aquellos que tomen la decisión de subirse a la nube, deberán estar alertas frente al tratamiento de incidentes que se presenten allí, los elementos de análisis forenses que se deban generar y los incumplimientos normativos, bien por acción u omisión se pudiesen presentar frente a la realidad de la información de las organizaciones. Existen algunos referentes internacionales que se sugieren para continuar aprendiendo de estos retos como son la guía de controles del Cloud Security Alliance y la guía de aseguramiento de control de ISACA IT Control for Cloud Computing.

Repensando la defensa de las naciones

Acciones internacionales como las creadas por Anonymous en diferentes países latinoamericanos revela un creciente interés en ese nuevo reto de gobernabilidad de las naciones denominado ciberseguridad y ciberdefensa. Luego de un largo exilio de los temas de defensa nacional, concentrados en realidades de campo operacional y de inteligencia tradicional, las naciones comienzan a comprender que existe un nuevo campo de acción y una nueva forma de impactar la realidad. Esta realidad convocada desde las redes sociales, interconectada con dispositivos móviles y reflejados en servidores y equipos en la nube, nos muestra el empoderamiento de las nuevas generaciones frente a una realidad digital que nos supera y nos cuestiona.

La ciberseguridad, como desarrollo de prácticas operacionales de protección y control, y la ciberdefensa, como la capacidad desarrollada por las naciones para defender sus activos de información estratégicos e infraestructura crítica nacional, son conceptos que poco a poco se deben incorporar en el lenguaje de los profesionales de gobierno de TI, no como una forma extendida de gobernar la tecnología de información en el contexto nacional, sino como una disciplina independiente que apalanca la gobernabilidad de una nación, la protección de los ciudadanos y las instituciones en un contexto global.

Si hoy a nivel internacional es una norma tener buenas prácticas en temas de gobierno corporativo, las naciones deben concretar esfuerzos para desarrollar estructuras que le permitan gobernabilidad a las naciones en el siglo XXI en un contexto digital; es decir, más allá de un nombre e identidad nacional, se hace necesario desarrollar programas nacionales de prácticas de protección de información, reconocimiento de las fronteras y condiciones de seguridad y control de la nación y sobre manera, la declaración abierta y fundamental que eleve a la información, como un bien jurídico y estratégico de la nación en todas sus actividades.

Si bien los países desarrollados han venido avanzando en el desarrollo y operación de planes para la ciberseguridad y ciberdefensa, es necesario que nuestra región inicie su camino en esta aventura, que implica necesariamente repensar el estado-nación en las consideraciones constitucionales de las naciones, para comprender que la defensa de nación no solamente cubre aire, mar, tierra, sino la red y sus confines, como una nueva frontera para proteger los derechos de los ciudadanos y de las nuevas generaciones que ahora viven en internet.

La privacidad: un derecho individual y corporativo

Finalmente y no menos importante, tenemos los temas de privacidad, protección de datos personales y la realidad del acceso a la información privada de los empleados en las empresas. Los retos jurídicos que esto implica, recaen en los avances jurisprudenciales de los países latinoamericanos donde el derecho de “habeas data”, se conjuga en primera persona (natural) frente al “conocer, actualizar y rectificar” que de igual forma tienen las personas jurídicas en los ordenamientos constitucionales latinoamericanos.

Si bien, podemos desarrollar contextos de acceso seguro, acordados y revisados con los titulares del dato, ellos jamás renuncian a su derecho constitucional de privacidad, que en cualquier momento podrán invocar, si ven vulnerados sus derechos frente a la información que sobre ellos, un tercero tiene acceso. No podemos ignorar, que frente a este debate del acceso o no a la información personal, existe la condición natural de los agentes de inteligencia de los gobiernos, los organismos de seguridad del estado y las solicitudes judiciales que autorizan a entes de policía judicial, como actores fundamentales que requieren, bajo el imperio de la ley, asegurar la información necesaria para actuar en derecho frente a las amenazas o retos de seguridad nacional.

Sin un consenso aparente en estas reflexiones, pronto Colombia tendrá una nueva ley de protección de datos personales que exigirá a cada una de las empresas desarrollar un manual de prácticas que muestre su compromiso y aseguramiento frente al acceso a los datos personales que manejen las organizaciones. Esto necesariamente deberá generar un esfuerzo colectivo de las empresas, que orientado por un nuevo desafío de cumplimiento, deben abordar la problemática de la protección de la información de manera general y, ahora en particular, para los datos de carácter personal.

Este tipo de iniciativas frente a la privacidad de la información no son nuevas en la región, sin embargo son generalmente inadvertidas por las áreas de tecnologías de información y seguridad de la información, dado el limitado monitoreo de los avances normativos en la materia que ejercen tanto el área jurídica como el área de tecnología. En este sentido, una relación más fluida entre las dos disciplinas y un trabajo interdisciplinario entre ellas, podrá generar nuevas y sostenibles ventajas competitivas frente a los retos empresariales donde la tecnología de la información es parte fundamental de la estrategia para desequilibrar los mercados.

Reflexiones finales

Así las cosas y aunque durante los días del evento se presentaron otros temas, igualmente relevantes para enriquecer el trabajo de los profesionales de seguridad y control, así como para los auditores de tecnología de información y altos ejecutivos empresariales, las reflexiones aquí representadas crearon en la audiencia memorias y enlaces frente a su realidad actual, para persuadir y motivar nuevas fronteras y retos corporativos y así, encontrar con cada uno de sus ejecutivos y profesionales, eso que deseamos y aquello que queremos ser: cruzar el umbral de la inercia corporativa y lanzarnos a escribir el futuro con letra imprenta y misteriosamente cursiva.

domingo, 6 de febrero de 2011

Cultura de ciberseguridad: Un estandar de comportamiento colectivo

La era de la información, como es frecuentemente llamada nuestra sociedad actual no es otra cosa que la consecuencia natural del ser humano por conocer y descubrir su propia realidad y dejar evidencia y registro de sus observaciones, bien como forma de operacionalizar y ordenar lo observado y experimentado, o como testimonio de una visita sincrónica o asincrónica de un legado reciente que captura un momento en el tiempo.

Así las cosas los datos privados, la propiedad intelectual, la infraestructura y aún las fuerzas militares y la seguridad nacional pueden ser comprometidas por ataques deliberados, inadvertidas fallas de seguridad y vulnerabilidades inherentes de internet y sus diferentes componentes y relaciones. En este sentido, los gobiernos han venido revisando sus agendas para comprender estos nuevos fenómenos, que definitivamente alteran la gobernabilidad de las naciones y ponen en tela de juicio a las instituciones frente a sus ciudadanos.

Enfrentar esta realidad exige el conocimiento de los cambios en los hábitos y estilos de vida de los nuevos habitantes de la red, seres necesitados de interacción permanente, servicios novedosos e interacción móvil, para fortalecer el empoderamiento que la tecnología y sus componentes les brindan, y hacer de su espacio vital, una extensión misma de su vida natural, en un contexto virtual.

En consecuencia, una falta de atención a las amenazas de seguridad en un ambiente abierto e interconectado, crea un vector de ataque impredecible, que articulado con una “confianza inusual” de los jóvenes de ciudadanos digitales en los medios informáticos, establece un tejido oculto y desafiante que mimetiza a los atacantes, creando un ecosistema paralelo y dependiente donde los cautivos usuarios serán objeto de acciones indeseadas o en el peor de los casos, actos que atenten contra su integridad física.

Al tener un colectivo de visiones en un espacio prácticamente infinito como lo es internet, podemos tener grandes beneficios como alto niveles de transparencia y responsabilidad por lo que se hace o deja de hacer, pero de igual forma, una puerta para abandonar y evadir cualquier investigación que trate de llegar la verdad. Por tanto, construir una visión de ciberseguridad global o al menos local, exige la creación de un espacio de confianza psicológica y tecnológica, que motive en los participantes, la aplicación de prácticas que limiten las acciones de los terceros no autorizados.

En la búsqueda de esta condición de apertura e intimidad con los artefactos tecnológicos, se precisa mantener un balance que comprenda las expectativas de los individuos en su interacción a través de internet y las responsabilidades de las autoridades gubernamentales en esta interacción. Luego, no es posible cargar un solo lado de la balanza, pues de hacerse, los intrusos sabrán que habrá oportunidad para continuar cuestionando las iniciativas de los gobiernos y provocando a los ciudadanos, haciendo que éstos, ante su desesperación, actúen de manera errática y desordenada.

Para que esta cirugía de precisión se materialice, se hace necesario cambiar la vista de seguridad, por la vista de riesgos. Es decir, la seguridad es una propiedad emergente que se presenta fruto del diseño de la interacción de elementos como la tecnología, las personas y los procesos, mientras los riesgos son una propiedad inherente a los objetos que representan aquellas amenazas y condiciones que pueden atentar contra este (bien de manera positiva o negativa), razón por los cual deben identificarse y tratarse conforme se requiera.

Cuando encontramos en la vista de riesgos, una forma de repensar la tradición natural de la seguridad, como barreras y limitaciones que limitan un acceso, creamos una cultura creativa alrededor de la amenazas, que comprendiendo la dinámica de las relaciones, es capaz de sorprender a la atacante en su propio terreno y hacer de la condición inusual, una postura proactiva para enfrentar la condición insegura.

Hablar entonces de una postura de ciberseguridad en el contexto de los ciudadanos de la sociedad de la información y el conocimiento, es construir un estándar de comportamiento colectivo y protocolos de anticipación, reacción y contención, que encuentren en la amenazas informática del entorno, una forma de recomponer su posición frente al acceso a la información y sus servicios asociados, no como una limitación a su empoderamiento natural en la red, sino como una forma de darle sentido a sus derechos civiles y libertades individuales.

Cuando los individuos se hacen responsables de sus comunicaciones, de los contenidos de sus aportes en la red; cuando reconocen que existen formas alternas de acceder a la información y, que mientras mayor sea la exposición de sus datos en la red, mayor será la sombra digital que se puede ver; estamos asistiendo a la conformación de una conciencia de seguridad de la información colectiva, que reconoce y destruye la complejidad de la red y sus posibilidades; un sistema de lecciones aprendidas que no busca otra cosa que “desaprender” cada día para dejar al descubierto el camuflaje de la inseguridad de la información.

lunes, 10 de enero de 2011

Ciber seguridad y ciber defensa: Dos conceptos emergentes en la gobernabilidad de una nación

Introducción
Los eventos recientes sobre fuga de información, las noticias de atacantes informáticos doblegando protocolos y tecnologías de seguridad, las fallas de seguridad que se han presentado tanto en el sector público como en el sector privado, son argumentos suficientes para evidenciar que estamos en nuevo escenario de riesgos y amenazas, donde la información se convierte en un arma estratégica y táctica, que cuestiona la gobernabilidad de una organización o la de una nación.

En este contexto, los ejercicios de riesgos y controles propios de las empresas, para establecer y analizar los activos de información críticos, han dejado de ser "algo que hacen los de seguridad" para transformarse día con día en una disciplina que adopta la organización para hacer de su gestión de la información una ventaja clave y competitiva frente a su entorno de negocio. Por tanto, la figura opcional de la seguridad de la información, comienza a desvanecerse y a tomar una relevancia estratégica, ahora en un escenario donde la información, es la "moneda fundamental" para generar, proponer y desarrollar posiciones privilegiadas de personas, empresas y naciones.

Cuando elevamos esta reflexión a nivel de estados y países, encontramos múltiples vistas para comprender los riesgos y amenazas frente a la información y sus impactos, que generan confusión y desconfianza, generalmente aprovechadas por los escépticos, para reparar en comentarios poco constructivos, que tratan de limitar la importancia de estos temas. Sin embargo, los hechos y eventos que se han presentado, mantienen la atención de gobiernos sobre estos peligros, que aunque escondidos en el tejido de las noticias cotidianas, son actores claves de las relaciones internacionales y capacidad de reacción de un estado.

Reconociendo al enemigo digital : Ciber defensa
Una primera estrategia que adoptan los estados cuando reconocen "al nuevo enemigo" en el contexto de una sociedad de la información y el conocimiento, es reconocer que cuenta con infraestructura de información crítica, requerida para mantener la operación y gobernabilidad del nación. Siguiendo la directiva presidencial No.13010 firmada por el Presidente norteamericano Clinton en 1998, se definen ocho sectores críticos cuyos servicios son vitales para el funcionamiento de la nación, cuya incapacidad de operación o destrucción tendría un impacto directo en la defensa o en la seguridad económica de los Estados Unidos. Los ocho sectores son: energía eléctrica, producción, almacenamiento y suministro de gas y petróleo, telecomunicaciones, bancos y finanzas, suministro de agua, transporte, servicios de emergencia y operaciones gubernamentales (mínimas requeridas para atender al público).

Así las cosas, un ataque masivo y coordinado a alguno o varios de estos sectores establece una condición importante y crítica para una nación, pues se pone en juego la estabilidad de la misma y la confianza de la ciudadanía en su gobierno para enfrentarse a estas amenazas. En este sentido, el concepto de guerra tradicional, se transforma para darle paso a una nueva función del estado que es la defensa de su soberanía en el espacio digital y la protección de los derechos de sus ciberciudadanos frente las amenazas emergentes en el escenario de una vida más digital y gobernada por la información.

En consecuencia, se acuña el término de ciber defensa como esa nueva connotación sistémica y sistemática que deben desarrollar los gobiernos para comprender ahora sus responsabilidades de Estado, en el contexto de un ciudadano y fronteras nacionales electrónicas o digitales. Un concepto estratégico de los gobiernos que requiere la comprensión de variables entre otras, la vulnerabilidades en la infraestructura crítica de una nación, las garantías y derechos de los ciudadanos en el mundo online, la renovación de la administración de justicia en el entorno digital y le evolución de la inseguridad de la información en el contexto tecnológico y operacional.

Considerando lo anterior, las reflexiones y decisiones sobre la seguridad nacional, tienen una renovada connotación, para atender ahora un enemigo móvil, cambiante y evolucionado, que se mueve tanto en las infraestructuras críticas como fuera de ella, que sabe lo reactivo que son las empresas y gobiernos, y que aún pueda ser identificado en sus ataques, se hace poco creíble probar que existió.

La defensa nacional, como noción acuñada por las fuerza militares de un país, requiere ser analizado y repensado en el contexto del "nuevo rostro de la guerra", de una confrontación que enfrenta lo mejor de los entrenados en el arte de la inseguridad de la información, con lo mejor de los entrenados para controlar y mantener la paz de una nación. Por tanto, animar una revisión de las estrategias de seguridad nacional en el contexto de posibles y factibles escenarios de confrontación tecnológica y de guerra de la información, prepara a los estados para defender su gobernabilidad y asegurar su resiliencia frente a condiciones de falla parcial o total.

A la fechas muchos estados (generalmente de países desarrollados) han tomado acciones concretas frente al reto de la ciberdefensa, encontrando en sus ciudadanos los primeros y más importantes aliados en sus estrategias de protección de la nación en el contexto digital. Dichos estados comprenden que es, desde el ciudadano y su experiencia en el uso de las tecnologías de información y comunicaciones, donde puede fortalecer el perímetro extendido de seguridad nacional digital, aunque sabiendo que es poroso y poco confiable, sabe que allí encuentra su mejor carta para hacer realidad su visión de defensa de la nación en un mundo interconectado.

Detallando las prácticas de aseguramiento: ciber seguridad
Para darle vida a esta visión de la defensa nacional digital, se requieren elementos específicos que materialicen ese querer en acciones detalladas, que aplicadas en las tecnologías de información e interiorizadas en los hábitos de los ciudadanos, puedan hacer evidente esa nueva propiedad emergente denominada seguridad nacional digital, esa que genera confianza, respeto y confiabilidad en las iniciativas del gobierno frente a la realidad de la creciente dinámica informática y de las telecomunicaciones.

Considerando lo anterior, se hace evidente que los gobiernos, no puede hacer realidad su nueva visión de la defensa, sin una estrategia concreta de prácticas de seguridad de la información, como base fundamental de su visión de seguridad nacional, donde cada uno de los individuos reconozcan en la información, ese activo fundamental que articula todas las infraestructuras críticas de la nación y que hace realidad el sueño de la una sociedad “informada”.

Así las cosas, el concepto de ciber seguridad, como realidad complementaria de la ciberdefensa, materializa el concepto de defensa nacional digital, en un conjunto de variables claves acertadamente definidas por la ITU – International Telecommunication Union, en las cuales se hacen necesarias el desarrollo de prácticas primordiales para darle sentido y real dimensión a la seguridad de una nación en el contexto de una realidad digital y de información instantánea.

La ITU, entendiendo que la problemática de la ciberseguridad requiere un esfuerzo colectivo y coordinado entre los diferentes países, establece cinco elementos fundamentales para desarrollar una estrategia de ciberseguridad acorde con la realidad de cada una de las naciones: desarrollo de un marco legal para la acción, desarrollo y aplicación de medidas técnicas y procedimentales, diseño y aplicación de estructuras organizacionales requeridas, desarrollo y aplicación de una cultura de ciberseguridad y la cooperación internacional.

Se vemos cada una de las variables establecidas por la ITU, no buscan otra cosa que comprender los riesgos propios de una sociedad de la información digital y en constante movimiento, que considere los aspectos normativos, las tecnologías de seguridad de la información, la organización de la seguridad de la información necesaria para operar, la cultura de seguridad de la información y la cooperación entre países, como fuente de la armonización de visión de la ciber seguridad en el planeta.

Reflexiones finales
En razón con lo anterior, cuando hablamos de ciber seguridad, necesariamente debemos considerar las acciones básicas que desarrolla una nación para proteger de manera coherente, sistemática y sistémica los activos de información crítica, distribuidos en toda su infraestructura y cómo ellos impactan la operación del estado.

De la mano con los conceptos de ciber defensa y ciber seguridad, se han venido desarrollando reflexiones académicas y de la industria relacionadas con ciberterrorismo y cibercrimen, dos amenazas emergentes en una sociedad digital, las cuales han comenzado a inquietar a los ciudadanos, quienes hoy por hoy se sienten expuestos frente a la materialización de las mismas y sus efectos reales sobre la confianza en el estado y sus instituciones.

Si bien la ciberdefensa como la ciberseguridad, son temas de estudio e investigación actual tanto en la industria, la academia y el gobierno, es claro que requieren atención inmediata con acciones definidas que permitan comunicar a los potenciales agresores, que estamos preparados para enfrentar el reto de un ataque informático coordinado y hacer respetar nuestra soberanía nacional digital.

Referencias
ITU (2010) Global cybersecurity agenda. Disponible en: http://www.itu.int/osg/csd/cybersecurity/gca/new-gca-brochure.pdf
US CONGRESS (1998) PRESIDENTIAL DECISION DIRECTIVE/NSC-63. Disponible en: http://www.fas.org/irp/offdocs/pdd/pdd-63.htm
CANO, J. (2008) Cibercrimen y ciberterrorismo. Dos amenazas emergentes. ISACA Information Control and Audit Journal. Vol 6. Disponible en: http://www.isaca.org/Journal/Past-Issues/2008/Volume-6/Pages/JOnline-Cibercrimen-y-Ciberterrorismo-Dos-Amenazas-Emergentes.aspx
CANO, J. (2008) La guerra fría electrónica y la inseguridad de la información. Publicación en Blog. Disponible en: http://www.eltiempo.com/participacion/blogs/default/un_articulo.php?id_blog=3516456&id_recurso=450012245&random=4197
McAFEE (2009) Virtual Criminology Report 2009. Virtually Here: The age of cyber warfare. Disponible en: http://www.mcafee.com/us/resources/reports/rp-virtual-criminology-report-2009.pdf