lunes, 10 de enero de 2011
Ciber seguridad y ciber defensa: Dos conceptos emergentes en la gobernabilidad de una nación
lunes, 1 de noviembre de 2010
Facilitando la madurez de la función de seguridad: Algunos arquetipos propuestos
Referencias
KARK, K. (2010) Use organizational and professional archetypes to accelerate security organization maturity. Forrester Research
miércoles, 18 de agosto de 2010
Expectativas y motivaciones de la función de seguridad de la información
A raíz de este constante y sano debate, que habla de una función dinámica y evolutiva, Forrester Research ha desarrollado un interesante análisis denominado “Security Organization 2.0: Building a robust security organization”, que procura explicar con precisión las expectativas y motivadores de la seguridad de la información en las organizaciones.
Según este estudio y basado en la experiencia del autor, la función y el role del ejecutivo de la seguridad de la información responde a un proceso evolutivo de los motivadores de la empresa sobre el tema. Mientras hace más de 25 años, la seguridad de la información se entendía como la implementación de tecnologías de protección de información, hoy se mueven más por la administración de los riesgos en los flujos de información de los negocios. Así las cosas, la función de seguridad se viene transformando de un motivador eminentemente tecnológico y operacional (que se debe mantener en el radar) a uno más táctico y estratégico, orientado por el entendimiento de los riesgos críticos para el negocio como pueden ser la fuga y/o pérdida de la información.
En este contexto, el responsable de la seguridad de la información debe poseer una fuerte formación técnica en las tecnologías de seguridad, con un alto componente de visión de riesgos y gran capacidad de ejecución y aseguramiento de controles, que le permitan moverse eficientemente entre el control y la eficiencia de las medidas de seguridad y el apoyo a la generación de valor en el negocio.
De igual forma y de manera consistente, el CIO Executive Board publicó un reporte sobre el Futuro de la TI Corporativa a 2015, donde hace evidente que la información será el elemento donde estará fundada la ventaja competitiva de las organización, apalancada con cambios significativos en la manera como los clientes usan la información, analizan los datos y se facilita el desarrollo de los trabajadores del conocimiento. En razón con lo anterior, el encargado de la seguridad de la información deberá estar atento para desarrollar roles estratégicos que le permitan fundir la distinción de seguridad en este escenario futuro.
Un primer role es el de enlace de negocio. Esto significa que el área de seguridad debe hablar y comprender cómo el negocio genera valor, para mirar en ese contexto, aquello que el negocio necesita para ser exitoso y cómo la protección de los activos de información hace la diferencia en el logro de las metas organizacionales.
Un segundo role es el de coordinador con terceras partes. En un mundo global y con claras tendencias hacia la tercerización se hace necesario que el encargado de la seguridad de la información comprenda y asegure los requisitos básicos que deben atender los proveedores de servicios, incluir dentro de sus panoramas de riesgos (los de los negocios) aquellos que se derivan de la relación con terceros y el manejo de la información de la empresa. Así las cosas, este ejecutivo, puede apalancar al negocio, siendo el puente de entendimiento de las posibles amenazas que implican una operación de seguridad de la información con terceras partes.
Finalmente un tercer role, es el de arquitecto de seguridad. Esta distinción le permite al responsable de la seguridad de la información establecer los controles de línea base de la operación, los estándares de cumplimiento y la articulación de las iniciativas técnicas de seguridad, que le brinden al negocio la confianza y tranquilidad que los flujos de información, se encuentran modelados alrededor del entendimiento de los riesgos y asegurados con tecnologías adecuadas.
Estos tres roles exigen de los encargados de la seguridad, repensar la misión y visión del negocio de seguridad, para hacer de la función misma, una vista sistémica de gobierno, riesgo y cumplimiento, que considerando y alineando la correcta y eficiente operación de la infraestructura de seguridad, sea capaz de responder con celeridad y prudencia cuando la magia de la inseguridad se haga presente.
En consecuencia con lo anterior, la estructura organizacional del área de seguridad de la información deberá articular perfiles profesionales orientados por la gestión de riesgos de seguridad de la información, con capacidad de entrenar y asesorar a las áreas de negocio en la valoración de sus riesgos, así como asegurar la correcta operación de los controles que se tengan implementados. Lo que en definitiva se entiende como un desarrollo consistente y formal de una cultura de seguridad de la información apalancada en el individuo, que participa en un proceso de negocio y soporta una meta organizacional.
Así las cosas, la seguridad de la información como función y facilitador de las estrategias de negocio, debe asegurar el despliegue de prácticas de protección de la información, como parte de la operación del negocio, de tal forma, que cada persona que participe conozca y comprenda los riesgos e impactos de un inadecuado tratamiento de la información; que experimente de manera real y concreta la consciencia de que la información es un activo y como tal exige de cada uno su mejor esfuerzo para asegurarla.
Por lo tanto, construir una función de seguridad robusta en una organización, debe ser una resultante del trabajo continuado y sistemático del entendimiento de los riesgos de la información tanto en los procesos de negocio y sus flujos de información, como del apoyo y comprensión de los mismos por parte de los profesionales de seguridad en el lenguaje de la industria. Mientras mayor sea la comprensión del negocio y sus amenazas frente a las vulnerabilidades o fallas de seguridad, mejor será el resultado de la gestión de confiable de la información, pues son ellos mismos los que hacen la diferencia al reconocerla como parte de su estrategia para apalancar la generación de valor.
Cuando la función de seguridad de la información, entiende con claridad cómo la organización genera el valor, produce los resultados y alcanza sus metas, puede afinar y afianzar su discurso como una forma de cuestionar las creencias, las prácticas y los artefactos empresariales que permitan transformar su cultura organizacional hacia una gestión segura de la información que reconozca, entienda y comprenda el valor de la misma en un contexto global e interconectado.
Referencias
* CIO Executive Board (2010) The future of Corporate IT. Disponible en: http://www.executiveboard.com/it/pdf/The_Future_of_Corporate_IT.pdf
* FORRESTER RESEARCH (2010) Security Organization 2.0: Building a robust security organization. Disponible en: http://eval.symantec.com/mktginfo/enterprise/articles/b-article_security_organization_20_building_a_robust_security_organization.en-us.pdf
domingo, 18 de abril de 2010
Signos y señales de la Inseguridad de la información: Pérdida y/o fuga de la información
Las señales en sí mismas, no son DIOS, sino elementos que deben ser revisados en el contexto de lo que ocurre, para revelar aspectos del camino que se sigue en el contexto de la vida. Por lo tanto, pueden seguirte muchas señales particulares que pueden ser ignoradas o analizadas, y es tu deber dedicarte a revisarlas o ignorarlas según tu cosmovisión del mundo y acercamiento a tu Creador.
Considerando lo anterior como inspiración base para nuestras reflexión ante la pérdida y/o fuga de la información, se hace necesario monitorear y revisar de manera permanente los signos reportados de las fallas de seguridad, los comportamientos inadecuados con el uso de la información y las diferentes tendencias que la industria revela frente a las vulnerabilidades que se presentan con frecuencia tanto en procesos organizacionales como en las tecnologías de información disponibles.
Cuando las organizaciones no se encuentran atentas a los “signos de los tiempos”, las sorpresas se hacen evidentes, los riesgos se materializan y los pronósticos se comprometen. En este sentido, las empresas deben “sensar” y responder a su entorno, de tal manera que capitalicen los referentes que marcan las “señales del camino” con relación a la información, como esa nueva moneda que circula de manera restringida o libre, según se establezca por sus dueños o propietarios.
Así las cosas, este documento presenta una revisión básica sobre la fuga y/o pérdida de la información, la cual busca la restitución de la importancia de la clasificación de la información, no como una actividad del proceso de aseguramiento de la información, sino como una competencia básica que le dé la relevancia a la información como activo real y concreto de las personas y las empresas del siglo XXI.
Somos las personas, los primeros y más importantes custodios de la información y como tal, debemos advertir una serie de buenas prácticas que nos permitan mantener ésta asegurada según se requiera.
Para que esto sea real, la clasificación de la información, es una actividad y a la vez una competencia que cada uno de nosotros debe desarrollar. La información clasificada define el nivel de importancia y protección que una persona debe darle a la misma, lo que en sí mismo, delinea aquello que no deberá circular y lo que deber fluir de manera restringida.
Frente a esta práctica y competencia nuestra en esta sociedad de la información y el conocimiento, existen signos concretos que muestran su necesidad. En el reciente informe elaborado por Forrester por encargo de RSA y Microsoft, liberado en marzo de 2010, denominado The value of corporate data, se advierte que el 57% de las fugas de información de las empresas están asociados con accidentes de los empleados como son: pérdida del teléfono móvil (smartphones), pérdida de computador portátil con información sensible de la empresa y publicación o envío de información sensible de la empresa a través de medios masivos de información o vía correo electrónico respectivamente.
Así las cosas, cuando no se cuenta con una adecuada clasificación de la información que articule la práctica misma con las tecnologías disponibles, las fallas o accidentes que se presenten generarán mayores activos tóxicos, como los menciona el informe de Forrester, en términos de titulares de prensa, multas, sanciones legales y quejas de los clientes, que generan pérdida de valor de la empresa y daños importantes en la imagen y competitividad de la empresa en su entorno de negocio.
Considerando lo anterior, la clasificación de la información o mejor de activos de información, se vuelve una práctica requerida y general para cualquier organización, como la base para adelantar las actividades requeridas en sus relaciones de negocio. No tener asegurada esta práctica, expone a la organización a una pérdida de posicionamiento global e importantes impactos económicos, que debilitan, no solo los informes de pérdidas y ganancias, sino también la moral interna de la organización, pues cada persona recibe un mensaje encontrado que no sabe cómo interpretar frente a una de las actividades centrales de la compañía: generar valor con la información.
Esta realidad de la clasificación de la información, asociada con los elementos de cumplimiento normativo se enfrentan a las necesidades de agilidad de los procesos de negocio y la información secreta, donde reside el 70% de la información clave de las empresas para su posicionamiento local y global, según anota el reporte de Forrester. Para tratar de encontrar un balance entre estas necesidades y realidades organizacionales el informe The Value of Corporate Data establece los siguientes elementos para revisar:
1. Identifique los más importantes activos de información en su portafolio de negocio. Esto es clasifique la información secreta y restringida de la firma que le permita tener por área de negocio aquellos datos que no deben circular y deben ser custodiados por responsables específicos con medidas de control concretas; y los flujos de información de los procesos críticos de negocio, con aquella información que sólo le interesa a dicho proceso y que requieren medidas de control adecuadas para evitar su filtración, fuga o pérdida. En este último escenario, estos activos de información se volverán tóxicos en la medida que el proceso de gestión de incidentes no se encuentre probado o sea ejecutado de manera improvisada.
2. Funde el registro de riesgos de seguridad de los datos. Esto es, divida los registros de dos formas: los registros asociados con el cumplimiento normativo y el mal uso de la información secreta. Sabrá que mientras más riesgos materializados por incumplimiento normativo, mayores posibilidades de un mal uso de la información secreta se puede advertir. Así mismo, al materializarse un uso no adecuado de la información secreta, analice en el contexto del área y los individuos que tienen acceso a esta información, para documentar las lecciones aprendidas y fortalecer los esquemas de segregación de funciones y control de acceso requeridos para este tipo de información.
3. Balancee el programa de seguridad de la información frente a las exigencias de cumplimiento y protección de la información secreta de la empresa. Esto implica comprender las necesidades y expectativas de la gerencia frente al manejo de la información y la “toxicidad” de sus activos, de tal forma que los responsables de la seguridad de la información, puedan avanzar en el fortalecimiento de la cultura de protección de los activos de información, desarrollo de métricas de efectividad del programa de seguridad y generación de confianza en la gestión de la información de la empresas tanto a su interior como con sus asociados y clientes.
Cuando observamos los análisis detallados en este documento, advertimos que se vienen dando signos evidentes que nos sugieren cambios estructurales en la manera como estamos manejando la información tanto a nivel personal como corporativo, lo que exige de los ejecutivos de riesgos empresariales y de seguridad de la información, alinear esfuerzos para incorporar en el desarrollo mismos del diseño de los procesos, las medidas de aseguramiento requeridas para disminuir la fuga y/o pérdida de la información.
Por otro lado, en diferentes industrias se presentan señales que sugieren comportamientos generalizados que materializan riesgos que afectan activos de información claves para las empresas, los cuales muchas veces no son vistos con la relevancia requerida por los altos niveles ejecutivos de las organizaciones, que pueden llevar a caminos peligrosos para la salud financiera y pérdida de imagen en su sector de negocio, afectando su posición y competitividad en el mediano y largo plazo.
En consecuencia, si bien esta reflexión no pretende ser una señal más sobre los signos evidentes que a diario se presentan sobre la inseguridad de la información, quiere proponer algunos elementos de análisis que nos cuestionen sobre lo que a diario ocurre en nuestras organizaciones y no detenernos en nuestro proceso de aseguramiento permanente de los flujos de información en los procesos.
Seguir en la ruta del crecimiento y competitividad organizacional, ignorando las señales del camino propias de la clasificación de la información, las prácticas de gestión segura de la información y el afinamiento de las tecnologías de seguridad requeridas para ello, es asegurar una constante acción reactiva y costosa de las organizaciones, que no se han detenido a pensar la importancia de ese activo real y concreto, cuya fuga o pérdida es el enemigo invisible de su crecimiento, de su posicionamiento.
Cuando la información organizacional, adquiere el status y relevancia en los niveles de decisión de las organizaciones, se abre una alianza real entre la administración de riesgos empresariales y los de seguridad de la información, que requiere de la mediación de los responsables de de la seguridad de la información para poder comprender en el contexto de cada uno de los proceso de negocio, las implicaciones de una fuga y/o pérdida de información empresarial.
Por tanto, no estemos esperando hablar directamente con la alta gerencia para comprender el valor de la información, sino que en cada una de tus acciones y actividades tanto personales como de negocio, sepas interpretar las señales y advertir los signos de la inseguridad, para así poder proceder en consecuencia y conquistar nuestros propios temores.
Referencias
FORRESTER (2010) The value of Corporate Secrets. How Compliance And Collaboration Affect Enterprise Perceptions Of Risk. March. Disponible en: http://www.rsa.com/document.aspx?id=10844 (Consultado: 18-04-2010)
NIST (2010) Guide to protecting the confidentiality of Personally Identifiable Information. April. Disponible en: http://csrc.nist.gov/publications/nistpubs/800-122/sp800-122.pdf (Consultado: 18-04-2010)
LINERO, A. (2007) Orando y Viviendo para pensar en la cotidianidad. Corporación Centro Carismático Minuto de DIOS.
DATALOSSDB (2010) Tipos de brechas de seguridad. Disponible en: http://datalossdb.org/statistics (Consultado: 18-04-2010)
domingo, 17 de enero de 2010
La seguridad de la información: Una estrategia de aprendizaje
1. La educación tradicional se concentra en la enseñanza y no en el aprendizaje.
2. El objetivo de la educación es el aprendizaje y no la enseñanza.
3. La inteligencia es la habilidad para aprender, no es una medida de cuánto has aprendido.
La función de seguridad de la información tradicional se concentra en la información y cómo esta deber ser protegida. Es decir, estudia los detalles de ésta y sus medios de difusión o almacenamiento para establecer las medidas tecnológicas (en su amplio sentido de la palabra y no solamente elementos computarizados) requeridas que permitan un acceso confiable y controlado. En este sentido, la seguridad hace énfasis en la forma como deben hacerse las cosas para obtener el comportamiento deseado y evitar sorpresas en el futuro que impacten el nivel de confianza del usuario en el acceso a los medios donde se encuentre registrada o almacenada la información.
En consecuencia con lo anterior, una función de seguridad de la información planteada de esta forma, trata de encontrar e impartir una manera de entender la protección de los activos de información orientada claramente por los controles conocidos y aplicados. En este sentido, las personas reconocerán la seguridad de la información como la atención a las medidas de restricción que le permiten conocer el nivel de confiabilidad del acceso y uso de los datos y su procesamiento, haciendo de éstas una rutina básica y propia que cada persona debe memorizar y aplicar.
Entender la función de seguridad de esta manera, es cerrarle la posibilidad a la organización para descubrir en su función de negocio, nuevas formas de construir confianza en el acceso y uso de la información; es negarle la posibilidad de reconocer nuevos valores y comportamientos que se pueden desarrollar para confirmar una estrategia de protección basada en las personas; es perder el potencial de acción y conocimiento de cada individuo en los procesos de negocio, para revelar las intenciones de los atacantes.
Si el objetivo de la educación es el aprendizaje, el de la seguridad son los riesgos y no los controles. Parece una herejía lo que se plantea en esta reflexión, pero no lo es; es realmente el resultado de comprender que la seguridad es una propiedad emergente de un sistema, que no imparte clases sobre cómo fluye y se asegura la información, sino más bien busca constantemente respuestas en los inesperados comportamientos que él mismo presenta, fruto de la interacción de éste y sus componentes.
Si no existieran los riesgos o pudiésemos tener situaciones sin riesgos, la seguridad sobraría, no sería elemento sensible a considerar. Pero como no existe tal condición y la constante es que estamos expuestos a los riesgos, se hace necesario aprender de la incertidumbre y de las “fallas de control” para comprender que en la sabiduría del error esta la fuente del aseguramiento permanente de la información de las empresas.
Si el secreto de la educación es el aprendizaje, entonces la inteligencia de la función de la seguridad estará en su capacidad de aprender de la dinámica de los flujos de la información en los negocios, comprender las condiciones inseguras a las cuales está expuesta la información, detallar y moderar las expectativas de los responsables de la información, con el fin de actuar como asociado y consultor interno, que permita acompañarlos en la valoración permanente del nivel de seguridad requerido; no para hacer invulnerable el tratamiento de la información, sino para encontrar nuevas formas para responder ante la inevitabilidad de la falla.
En este sentido, el encargado o responsable de la seguridad, en inglés el Chief Information Security Officer – CISO deberá entender su función como una estrategia de aprendizaje permanente y no de enseñanza, que le permita descubrir y afinar en la práctica que no se trata de transmitir, instruir, enseñar o usar la seguridad, sino más bien construir una comprensión conjunta, tangible y concreta de los riesgos de la información desde la dinámica del negocio que de manera natural sugiera sus estrategias de aseguramiento.
sábado, 12 de septiembre de 2009
12 Recomendaciones para configurar su estrategia de seguridad de la información
Una vez más comentamos un informe de Forrester Research, que establece 12 recomendaciones para considerar dentro de la estrategia de seguridad de la información en 2009. Bien podemos o no estar de acuerdo con este documento, sin embargo desarrollaremos algunos comentarios alrededor del mismo, como una excusa académica y prácticas para validar lo que ha ocurrido hasta el momento en el desarrollo de la inseguridad de la información durante este año.
De acuerdo con el estudio referenciado existen posibilitadotes de negocios (Business Drivers), cambios tecnológicos y aspectos económicos que definen la estrategia de seguridad de la información en
Dentro de posibilitadotes de negocio (PN) tenemos:
- Enfréntese con la conectividad y los requerimientos de un ambiente móvil.
- Láncese a conocer y desarrollar nuevos modelos de negocio, pero considere sus riesgos.
- Asuma su papel como enlace con los negocios.
- Haga la seguridad invisible a los negocios y valor para sus clientes
Como cambios tecnológicos (CT) el documento enumera:
- Combatir del cibercrimen con personas, procesos y tecnología
- Separar los hechos de la ficción con respecto a la virtualización
- Acoja el Web 2.0 pero mantenga la privacidad
- Tome la aproximación del ciclo de vida de la información para proteger los datos
Detalla los aspectos económicos (AE) como:
- Invierta su presupuesto para impactar la línea base
- Sea flexible con los proyectos de grandes inversiones
- Adopte la estrategia de servicios manejados por terceros
- Evite los “ajustes” relacionados con el apetito al riesgo
Si revisamos cada uno de los elementos propuestos por Forrester, podemos ver que para los habilitadores de negocio, el factor riesgo es la variable más importante que el gerente de seguridad de la información debe tener en cuenta. No se trata de tomar todos los riesgos para lograr la estrategia de negocio, sino incluir dentro del diseño de la estrategia de negocio, la valoración de los riesgos de la información y su flujo en el nuevo modelo propuesto. Con ello no sólo alcanzará su papel como enlace con las metas de negocio, sino que hará evidente el nivel de exposición de la información cuando se haga realidad la nueva estrategia para la empresa.
Cuando tomamos lo relativo a los cambios tecnológicos se advierte con claridad que el enfoque está hacia la tercerización y las nuevas tecnologías de desarrollo, los cuales establecen grandes oportunidades para las organizaciones, pero de igual forma, grandes riesgos si sólo se toman y se ponen en funcionamiento. En este sentido, es deber del gerente de seguridad de la información hace evidente los posibles riesgos que ambas estrategias sugieren para la información de la organización, no como un ente que limite el cambio o vaya en contra de la estrategia corporativa, sino como un animador de la reflexión que permita establecer los acuerdos tácticos requeridos para hacer realidad la estrategia corporativa con el nivel de riesgo que acepta la organización frente a la información y los datos, tanto propios como los de sus clientes.
Finalmente los aspectos económicos, confirman las dos tendencias identificadas tanto en los cambios tecnológicos como en los habilitadores de negocio. La advertencia en este punto es modere sus riesgos frente a las grandes inversiones en seguridad de la información y avance con firmeza en el fortalecimiento de la línea base de las prácticas de seguridad de la información. Si bien, es necesario mantener un balance entre las necesidades de negocio y los riesgos de la seguridad de la información, es clave soportar dicho balance en una fuerte cultura de cuidado de los activos de información, que no es otra cosa, que reconocer en la información la misión misma del área de seguridad de la información.
En razón a lo anterior, la gerencia de seguridad de la información deberá mantener una mentalidad de servicio, que no busque protagonismos en las funciones de negocio, sino la perfecta sinergia que agrega valor al proceso y a sus clientes. Así mismo, deberá promover una cultura de apoyo y educación, que promueva desde su propio ejemplo, las prácticas que desea desarrollar en la organización. Finalmente y no menos importante, la gerencia de la seguridad, deberá entender y traducir las prioridades del negocio, como su insumo base para hacer de la experiencia de la seguridad de la información una práctica natural de los procesos organizacionales y no una restricción que sólo busca entender de manera individual los riesgos de la información.