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lunes, 10 de enero de 2011

Ciber seguridad y ciber defensa: Dos conceptos emergentes en la gobernabilidad de una nación

Introducción
Los eventos recientes sobre fuga de información, las noticias de atacantes informáticos doblegando protocolos y tecnologías de seguridad, las fallas de seguridad que se han presentado tanto en el sector público como en el sector privado, son argumentos suficientes para evidenciar que estamos en nuevo escenario de riesgos y amenazas, donde la información se convierte en un arma estratégica y táctica, que cuestiona la gobernabilidad de una organización o la de una nación.

En este contexto, los ejercicios de riesgos y controles propios de las empresas, para establecer y analizar los activos de información críticos, han dejado de ser "algo que hacen los de seguridad" para transformarse día con día en una disciplina que adopta la organización para hacer de su gestión de la información una ventaja clave y competitiva frente a su entorno de negocio. Por tanto, la figura opcional de la seguridad de la información, comienza a desvanecerse y a tomar una relevancia estratégica, ahora en un escenario donde la información, es la "moneda fundamental" para generar, proponer y desarrollar posiciones privilegiadas de personas, empresas y naciones.

Cuando elevamos esta reflexión a nivel de estados y países, encontramos múltiples vistas para comprender los riesgos y amenazas frente a la información y sus impactos, que generan confusión y desconfianza, generalmente aprovechadas por los escépticos, para reparar en comentarios poco constructivos, que tratan de limitar la importancia de estos temas. Sin embargo, los hechos y eventos que se han presentado, mantienen la atención de gobiernos sobre estos peligros, que aunque escondidos en el tejido de las noticias cotidianas, son actores claves de las relaciones internacionales y capacidad de reacción de un estado.

Reconociendo al enemigo digital : Ciber defensa
Una primera estrategia que adoptan los estados cuando reconocen "al nuevo enemigo" en el contexto de una sociedad de la información y el conocimiento, es reconocer que cuenta con infraestructura de información crítica, requerida para mantener la operación y gobernabilidad del nación. Siguiendo la directiva presidencial No.13010 firmada por el Presidente norteamericano Clinton en 1998, se definen ocho sectores críticos cuyos servicios son vitales para el funcionamiento de la nación, cuya incapacidad de operación o destrucción tendría un impacto directo en la defensa o en la seguridad económica de los Estados Unidos. Los ocho sectores son: energía eléctrica, producción, almacenamiento y suministro de gas y petróleo, telecomunicaciones, bancos y finanzas, suministro de agua, transporte, servicios de emergencia y operaciones gubernamentales (mínimas requeridas para atender al público).

Así las cosas, un ataque masivo y coordinado a alguno o varios de estos sectores establece una condición importante y crítica para una nación, pues se pone en juego la estabilidad de la misma y la confianza de la ciudadanía en su gobierno para enfrentarse a estas amenazas. En este sentido, el concepto de guerra tradicional, se transforma para darle paso a una nueva función del estado que es la defensa de su soberanía en el espacio digital y la protección de los derechos de sus ciberciudadanos frente las amenazas emergentes en el escenario de una vida más digital y gobernada por la información.

En consecuencia, se acuña el término de ciber defensa como esa nueva connotación sistémica y sistemática que deben desarrollar los gobiernos para comprender ahora sus responsabilidades de Estado, en el contexto de un ciudadano y fronteras nacionales electrónicas o digitales. Un concepto estratégico de los gobiernos que requiere la comprensión de variables entre otras, la vulnerabilidades en la infraestructura crítica de una nación, las garantías y derechos de los ciudadanos en el mundo online, la renovación de la administración de justicia en el entorno digital y le evolución de la inseguridad de la información en el contexto tecnológico y operacional.

Considerando lo anterior, las reflexiones y decisiones sobre la seguridad nacional, tienen una renovada connotación, para atender ahora un enemigo móvil, cambiante y evolucionado, que se mueve tanto en las infraestructuras críticas como fuera de ella, que sabe lo reactivo que son las empresas y gobiernos, y que aún pueda ser identificado en sus ataques, se hace poco creíble probar que existió.

La defensa nacional, como noción acuñada por las fuerza militares de un país, requiere ser analizado y repensado en el contexto del "nuevo rostro de la guerra", de una confrontación que enfrenta lo mejor de los entrenados en el arte de la inseguridad de la información, con lo mejor de los entrenados para controlar y mantener la paz de una nación. Por tanto, animar una revisión de las estrategias de seguridad nacional en el contexto de posibles y factibles escenarios de confrontación tecnológica y de guerra de la información, prepara a los estados para defender su gobernabilidad y asegurar su resiliencia frente a condiciones de falla parcial o total.

A la fechas muchos estados (generalmente de países desarrollados) han tomado acciones concretas frente al reto de la ciberdefensa, encontrando en sus ciudadanos los primeros y más importantes aliados en sus estrategias de protección de la nación en el contexto digital. Dichos estados comprenden que es, desde el ciudadano y su experiencia en el uso de las tecnologías de información y comunicaciones, donde puede fortalecer el perímetro extendido de seguridad nacional digital, aunque sabiendo que es poroso y poco confiable, sabe que allí encuentra su mejor carta para hacer realidad su visión de defensa de la nación en un mundo interconectado.

Detallando las prácticas de aseguramiento: ciber seguridad
Para darle vida a esta visión de la defensa nacional digital, se requieren elementos específicos que materialicen ese querer en acciones detalladas, que aplicadas en las tecnologías de información e interiorizadas en los hábitos de los ciudadanos, puedan hacer evidente esa nueva propiedad emergente denominada seguridad nacional digital, esa que genera confianza, respeto y confiabilidad en las iniciativas del gobierno frente a la realidad de la creciente dinámica informática y de las telecomunicaciones.

Considerando lo anterior, se hace evidente que los gobiernos, no puede hacer realidad su nueva visión de la defensa, sin una estrategia concreta de prácticas de seguridad de la información, como base fundamental de su visión de seguridad nacional, donde cada uno de los individuos reconozcan en la información, ese activo fundamental que articula todas las infraestructuras críticas de la nación y que hace realidad el sueño de la una sociedad “informada”.

Así las cosas, el concepto de ciber seguridad, como realidad complementaria de la ciberdefensa, materializa el concepto de defensa nacional digital, en un conjunto de variables claves acertadamente definidas por la ITU – International Telecommunication Union, en las cuales se hacen necesarias el desarrollo de prácticas primordiales para darle sentido y real dimensión a la seguridad de una nación en el contexto de una realidad digital y de información instantánea.

La ITU, entendiendo que la problemática de la ciberseguridad requiere un esfuerzo colectivo y coordinado entre los diferentes países, establece cinco elementos fundamentales para desarrollar una estrategia de ciberseguridad acorde con la realidad de cada una de las naciones: desarrollo de un marco legal para la acción, desarrollo y aplicación de medidas técnicas y procedimentales, diseño y aplicación de estructuras organizacionales requeridas, desarrollo y aplicación de una cultura de ciberseguridad y la cooperación internacional.

Se vemos cada una de las variables establecidas por la ITU, no buscan otra cosa que comprender los riesgos propios de una sociedad de la información digital y en constante movimiento, que considere los aspectos normativos, las tecnologías de seguridad de la información, la organización de la seguridad de la información necesaria para operar, la cultura de seguridad de la información y la cooperación entre países, como fuente de la armonización de visión de la ciber seguridad en el planeta.

Reflexiones finales
En razón con lo anterior, cuando hablamos de ciber seguridad, necesariamente debemos considerar las acciones básicas que desarrolla una nación para proteger de manera coherente, sistemática y sistémica los activos de información crítica, distribuidos en toda su infraestructura y cómo ellos impactan la operación del estado.

De la mano con los conceptos de ciber defensa y ciber seguridad, se han venido desarrollando reflexiones académicas y de la industria relacionadas con ciberterrorismo y cibercrimen, dos amenazas emergentes en una sociedad digital, las cuales han comenzado a inquietar a los ciudadanos, quienes hoy por hoy se sienten expuestos frente a la materialización de las mismas y sus efectos reales sobre la confianza en el estado y sus instituciones.

Si bien la ciberdefensa como la ciberseguridad, son temas de estudio e investigación actual tanto en la industria, la academia y el gobierno, es claro que requieren atención inmediata con acciones definidas que permitan comunicar a los potenciales agresores, que estamos preparados para enfrentar el reto de un ataque informático coordinado y hacer respetar nuestra soberanía nacional digital.

Referencias
ITU (2010) Global cybersecurity agenda. Disponible en: http://www.itu.int/osg/csd/cybersecurity/gca/new-gca-brochure.pdf
US CONGRESS (1998) PRESIDENTIAL DECISION DIRECTIVE/NSC-63. Disponible en: http://www.fas.org/irp/offdocs/pdd/pdd-63.htm
CANO, J. (2008) Cibercrimen y ciberterrorismo. Dos amenazas emergentes. ISACA Information Control and Audit Journal. Vol 6. Disponible en: http://www.isaca.org/Journal/Past-Issues/2008/Volume-6/Pages/JOnline-Cibercrimen-y-Ciberterrorismo-Dos-Amenazas-Emergentes.aspx
CANO, J. (2008) La guerra fría electrónica y la inseguridad de la información. Publicación en Blog. Disponible en: http://www.eltiempo.com/participacion/blogs/default/un_articulo.php?id_blog=3516456&id_recurso=450012245&random=4197
McAFEE (2009) Virtual Criminology Report 2009. Virtually Here: The age of cyber warfare. Disponible en: http://www.mcafee.com/us/resources/reports/rp-virtual-criminology-report-2009.pdf

lunes, 1 de noviembre de 2010

Facilitando la madurez de la función de seguridad: Algunos arquetipos propuestos

Según un informe reciente de Forrester Research denominado “Use Organizational and Professional Archetypes to accelerate security organization maturity”, son las expectativas del negocio sobre la organización de la seguridad la que define el proceso de madurez de la función de seguridad de la información de una organización. Esto es, identificar el foco o interés particular de la alta gerencia sobre la protección de los activos de información y detallar las preocupaciones que estos altos ejecutivos tienen frente a sus grupos de interés.

En este sentido, el artículo establece cuatro arquetipos (modelos de referencia base) que permiten comprender focos de acción que los responsables de la seguridad de la información pueden tener, según los casos estudiados por la firma consultora. Los cuatro arquetipos de profesionales de la seguridad identificados son: security practitioner, security architect, security strategist y business partner. Los dos primeros hacen referencia a una vista eminentemente operacional y de cumplimiento, el siguiente se mueve por una vista de riesgos y el último como un facilitador del negocio.

Cuando se revisa el security practitioner, tenemos el especialista técnico de la seguridad, el cual se encuentra concentrado en las amenazas de seguridad y operación de controles tecnológicos, quien constantemente tiene como foco la realización de los análisis de vulnerabilidades, monitoreo de la infraestructura tecnológica de seguridad y el mantenimiento de su nivel de parches. Cuando encontramos este arquetipo en las organizaciones podemos advertir que la alta gerencia ve la función de seguridad como un componente técnico propio de la infraestructura y como guardián de la información en el nivel operacional de la misma.

De otra parte, cuando las regulaciones internacionales comienzan a ejercer presión sobre los objetivos de negocio, la reputación y el mantenimiento de un estatus en un entorno global, aparece el arquetipo del security architect, quien si dejar de mantener una vista operacional, traduce los requerimientos de seguridad en controles técnicos operativos, los cuales se incorporan de manera inmediata y algunas veces, sin mayores condiciones o estrategia de gestión del cambio, en la operación de la empresa. Esta distinción de la seguridad, que pasa de una vista de amenazas de seguridad a una de cumplimiento regulatorio, permite al responsable de la seguridad pensar un poco más allá del hacer y actuar en seguridad, para lanzarlo a comprender el verificar, como una función más de aseguramiento que de operación.

Muchas organizaciones se mantienen en estos dos arquetipos sin mayores cambios, dado que cumplen con las expectativas de la gerencia frente a sus preocupaciones con los activos de información. Sin embargo, cuando la función de seguridad de la información, sabe que hace parte del sistema de administración de riesgos de la empresa y que sus acciones están encaminadas a comprender y tratar los riesgos propios de la tecnología, hace su aparición el arquetipo denominado security strategist. Este modelo o desarrollo de la función de seguridad, es un momento en el que el responsable de la seguridad de la información comprende que su misión real, más allá de un hacer y un actuar en la infraestructura, es el planear y verificar que le permita conocer con mayor detalle las funciones de negocio y cómo a través de los flujos de información es capaz de ver su aporte a la ecuación de utilidad de la firma.

La distinción de riesgos sobre los activos de información es una forma concreta y real de advertir en el lenguaje de los ejecutivos de la firma, los niveles de exposición de la información y los impactos que se pueden tener por un inadecuado tratamiento de los mismos. El security strategist, sabe y comprende mejor su responsabilidad como asesor táctico del negocio, como función clave dentro de la manera como la empresa apalanca función generadora de valor en mediano y largo plazo.

Es frecuente escuchar en las juntas directivas y comités de alto nivel que la seguridad no habla el lenguaje de los negocios y que los negocios hablan un lenguaje de seguridad, cifrado en las expectativas de valor y generación de confianza con sus grupos de interés. Cuando la función de seguridad puede quebrar el criptosistema que recubre las peticiones de los presidentes de las empresas o mejor aún, el responsable de seguridad es capaz de proponer elementos de negocio basados en una estrategia de protección de la información que maduren y desarrollen las perspectivas de la gerencia, visibles en el pérdidas y ganancias tangible o intangible de empresa estamos hablando del arquetipo del Business Partner.

Este arquetipo comprende el riesgo empresarial y sus impactos en cada proceso de negocio, lo que le posibilita un lenguaje de riesgo articulado en las impresiones de la gerencia, que sabiendo los desbalances de los mercados y las afectaciones de sus portafolios de inversiones, son capaces de incorporar en estas reflexiones los impactos de las estrategias de seguridad, medibles y visibles en términos de percepciones de aseguramiento de operaciones y manejo de información. Un business partner, exige un proceso de madurez organizacional y propia de la función de seguridad que ha sabido crecer con las corrientes y expectativas del negocio, aprovechando cada momento para apalancar la generación de valor con las acciones e impactos de las medidas de seguridad en los flujos de información de la empresa.

El informe concluye diciendo que en la medida que se evoluciona desde una seguridad basada en la tecnología, a una basada en la administración de riesgos de flujos de información hacia una propuesta colaborativa de apalancamiento del negocio, en términos tangibles o intangibles, deberán agotarse diferentes instancias y reflexiones al interior de la empresa. En este camino el Chief Information Security Officer – CISO, deberá desarrollar una gran capacidad de persistencia basada en resultados y logros que lo catapulten al siguiente nivel. Este implica que cada logro, debe asegurar la sostenibilidad del mismo, con el fin de que sea posible continuar abriendo camino en la evolución de la distinción de seguridad de la información.

Por otro lado, sabiendo que deberá llegar a ser parte de la agenda de los ejecutivos de la empresa en el contexto mismos de los planes de negocio, deberá mantener y asegurar el ambiente de control y eficiencia táctica y operacional que soporte un funcionamiento confiable de la infraestructura, como parte natural del gobierno de la seguridad de la información que debe ejercer frente las necesidades diarias de la corporación, donde los arquetipos security practitioner y security architect podrán ser útiles.

Finalmente y no menos importante, este informe si bien muestra la curva de madurez que debe seguir la función de seguridad de la información en una organización, nos debe recordar que todo este ejercicio deberá estar mediado por el factor impredecible y retador de la seguridad como lo son los individuos. Esto es, desarrollar de manera paralela en este proceso la construcción de una cultura de seguridad enraizada en los mismos objetivos de negocio y cómo la información es un activo estratégico y táctico de la empresa, que hace la diferencia al efectuar los balances y los análisis económicos, al sopesar las estrategias de continuidad de operaciones y al mirar las nuevas oportunidades para generar valor en la empresa y sus grupos de interés.

Referencias
KARK, K. (2010) Use organizational and professional archetypes to accelerate security organization maturity. Forrester Research

miércoles, 18 de agosto de 2010

Expectativas y motivaciones de la función de seguridad de la información

Existen múltiples publicaciones y reflexiones sobre la formación y evolución del ejecutivo responsable de la seguridad de la información, las cuales hablan sobre las competencias que debe desarrollar para incorporar en la dinámica de los procesos de negocio y la esencia misma de la protección de los activos de información. De igual forma y de manera complementaria, se plantea la inquietud sobre la posición del área de seguridad de la información dentro de la estructura organizacional, que por lo general entra en conflicto con múltiples entendimientos de la función de seguridad de la información: visión técnica, de riesgos o estratégica.

A raíz de este constante y sano debate, que habla de una función dinámica y evolutiva, Forrester Research ha desarrollado un interesante análisis denominado “Security Organization 2.0: Building a robust security organization”, que procura explicar con precisión las expectativas y motivadores de la seguridad de la información en las organizaciones.

Según este estudio y basado en la experiencia del autor, la función y el role del ejecutivo de la seguridad de la información responde a un proceso evolutivo de los motivadores de la empresa sobre el tema. Mientras hace más de 25 años, la seguridad de la información se entendía como la implementación de tecnologías de protección de información, hoy se mueven más por la administración de los riesgos en los flujos de información de los negocios. Así las cosas, la función de seguridad se viene transformando de un motivador eminentemente tecnológico y operacional (que se debe mantener en el radar) a uno más táctico y estratégico, orientado por el entendimiento de los riesgos críticos para el negocio como pueden ser la fuga y/o pérdida de la información.

En este contexto, el responsable de la seguridad de la información debe poseer una fuerte formación técnica en las tecnologías de seguridad, con un alto componente de visión de riesgos y gran capacidad de ejecución y aseguramiento de controles, que le permitan moverse eficientemente entre el control y la eficiencia de las medidas de seguridad y el apoyo a la generación de valor en el negocio.

De igual forma y de manera consistente, el CIO Executive Board publicó un reporte sobre el Futuro de la TI Corporativa a 2015, donde hace evidente que la información será el elemento donde estará fundada la ventaja competitiva de las organización, apalancada con cambios significativos en la manera como los clientes usan la información, analizan los datos y se facilita el desarrollo de los trabajadores del conocimiento. En razón con lo anterior, el encargado de la seguridad de la información deberá estar atento para desarrollar roles estratégicos que le permitan fundir la distinción de seguridad en este escenario futuro.

Un primer role es el de enlace de negocio. Esto significa que el área de seguridad debe hablar y comprender cómo el negocio genera valor, para mirar en ese contexto, aquello que el negocio necesita para ser exitoso y cómo la protección de los activos de información hace la diferencia en el logro de las metas organizacionales.

Un segundo role es el de coordinador con terceras partes. En un mundo global y con claras tendencias hacia la tercerización se hace necesario que el encargado de la seguridad de la información comprenda y asegure los requisitos básicos que deben atender los proveedores de servicios, incluir dentro de sus panoramas de riesgos (los de los negocios) aquellos que se derivan de la relación con terceros y el manejo de la información de la empresa. Así las cosas, este ejecutivo, puede apalancar al negocio, siendo el puente de entendimiento de las posibles amenazas que implican una operación de seguridad de la información con terceras partes.

Finalmente un tercer role, es el de arquitecto de seguridad. Esta distinción le permite al responsable de la seguridad de la información establecer los controles de línea base de la operación, los estándares de cumplimiento y la articulación de las iniciativas técnicas de seguridad, que le brinden al negocio la confianza y tranquilidad que los flujos de información, se encuentran modelados alrededor del entendimiento de los riesgos y asegurados con tecnologías adecuadas.

Estos tres roles exigen de los encargados de la seguridad, repensar la misión y visión del negocio de seguridad, para hacer de la función misma, una vista sistémica de gobierno, riesgo y cumplimiento, que considerando y alineando la correcta y eficiente operación de la infraestructura de seguridad, sea capaz de responder con celeridad y prudencia cuando la magia de la inseguridad se haga presente.

En consecuencia con lo anterior, la estructura organizacional del área de seguridad de la información deberá articular perfiles profesionales orientados por la gestión de riesgos de seguridad de la información, con capacidad de entrenar y asesorar a las áreas de negocio en la valoración de sus riesgos, así como asegurar la correcta operación de los controles que se tengan implementados. Lo que en definitiva se entiende como un desarrollo consistente y formal de una cultura de seguridad de la información apalancada en el individuo, que participa en un proceso de negocio y soporta una meta organizacional.

Así las cosas, la seguridad de la información como función y facilitador de las estrategias de negocio, debe asegurar el despliegue de prácticas de protección de la información, como parte de la operación del negocio, de tal forma, que cada persona que participe conozca y comprenda los riesgos e impactos de un inadecuado tratamiento de la información; que experimente de manera real y concreta la consciencia de que la información es un activo y como tal exige de cada uno su mejor esfuerzo para asegurarla.

Por lo tanto, construir una función de seguridad robusta en una organización, debe ser una resultante del trabajo continuado y sistemático del entendimiento de los riesgos de la información tanto en los procesos de negocio y sus flujos de información, como del apoyo y comprensión de los mismos por parte de los profesionales de seguridad en el lenguaje de la industria. Mientras mayor sea la comprensión del negocio y sus amenazas frente a las vulnerabilidades o fallas de seguridad, mejor será el resultado de la gestión de confiable de la información, pues son ellos mismos los que hacen la diferencia al reconocerla como parte de su estrategia para apalancar la generación de valor.

Cuando la función de seguridad de la información, entiende con claridad cómo la organización genera el valor, produce los resultados y alcanza sus metas, puede afinar y afianzar su discurso como una forma de cuestionar las creencias, las prácticas y los artefactos empresariales que permitan transformar su cultura organizacional hacia una gestión segura de la información que reconozca, entienda y comprenda el valor de la misma en un contexto global e interconectado.

Referencias

* CIO Executive Board (2010) The future of Corporate IT. Disponible en: http://www.executiveboard.com/it/pdf/The_Future_of_Corporate_IT.pdf
* FORRESTER RESEARCH (2010) Security Organization 2.0: Building a robust security organization. Disponible en: http://eval.symantec.com/mktginfo/enterprise/articles/b-article_security_organization_20_building_a_robust_security_organization.en-us.pdf

domingo, 18 de abril de 2010

Signos y señales de la Inseguridad de la información: Pérdida y/o fuga de la información

Dice el Padre linero en su libro “Orando y Viviendo para pensar en la Cotidianidad” que DIOS habla a través de signos y que DIOS da señales de su voluntad. Los signos son demostraciones concretas que hacen evidente la manifestación de una realidad, mientras las señales son elementos que nos indican algo, te muestran un camino, te sugieren una posibilidad.

Las señales en sí mismas, no son DIOS, sino elementos que deben ser revisados en el contexto de lo que ocurre, para revelar aspectos del camino que se sigue en el contexto de la vida. Por lo tanto, pueden seguirte muchas señales particulares que pueden ser ignoradas o analizadas, y es tu deber dedicarte a revisarlas o ignorarlas según tu cosmovisión del mundo y acercamiento a tu Creador.

Considerando lo anterior como inspiración base para nuestras reflexión ante la pérdida y/o fuga de la información, se hace necesario monitorear y revisar de manera permanente los signos reportados de las fallas de seguridad, los comportamientos inadecuados con el uso de la información y las diferentes tendencias que la industria revela frente a las vulnerabilidades que se presentan con frecuencia tanto en procesos organizacionales como en las tecnologías de información disponibles.

Cuando las organizaciones no se encuentran atentas a los “signos de los tiempos”, las sorpresas se hacen evidentes, los riesgos se materializan y los pronósticos se comprometen. En este sentido, las empresas deben “sensar” y responder a su entorno, de tal manera que capitalicen los referentes que marcan las “señales del camino” con relación a la información, como esa nueva moneda que circula de manera restringida o libre, según se establezca por sus dueños o propietarios.

Así las cosas, este documento presenta una revisión básica sobre la fuga y/o pérdida de la información, la cual busca la restitución de la importancia de la clasificación de la información, no como una actividad del proceso de aseguramiento de la información, sino como una competencia básica que le dé la relevancia a la información como activo real y concreto de las personas y las empresas del siglo XXI.

Somos las personas, los primeros y más importantes custodios de la información y como tal, debemos advertir una serie de buenas prácticas que nos permitan mantener ésta asegurada según se requiera.

Para que esto sea real, la clasificación de la información, es una actividad y a la vez una competencia que cada uno de nosotros debe desarrollar. La información clasificada define el nivel de importancia y protección que una persona debe darle a la misma, lo que en sí mismo, delinea aquello que no deberá circular y lo que deber fluir de manera restringida.

Frente a esta práctica y competencia nuestra en esta sociedad de la información y el conocimiento, existen signos concretos que muestran su necesidad. En el reciente informe elaborado por Forrester por encargo de RSA y Microsoft, liberado en marzo de 2010, denominado The value of corporate data, se advierte que el 57% de las fugas de información de las empresas están asociados con accidentes de los empleados como son: pérdida del teléfono móvil (smartphones), pérdida de computador portátil con información sensible de la empresa y publicación o envío de información sensible de la empresa a través de medios masivos de información o vía correo electrónico respectivamente.

Así las cosas, cuando no se cuenta con una adecuada clasificación de la información que articule la práctica misma con las tecnologías disponibles, las fallas o accidentes que se presenten generarán mayores activos tóxicos, como los menciona el informe de Forrester, en términos de titulares de prensa, multas, sanciones legales y quejas de los clientes, que generan pérdida de valor de la empresa y daños importantes en la imagen y competitividad de la empresa en su entorno de negocio.

Considerando lo anterior, la clasificación de la información o mejor de activos de información, se vuelve una práctica requerida y general para cualquier organización, como la base para adelantar las actividades requeridas en sus relaciones de negocio. No tener asegurada esta práctica, expone a la organización a una pérdida de posicionamiento global e importantes impactos económicos, que debilitan, no solo los informes de pérdidas y ganancias, sino también la moral interna de la organización, pues cada persona recibe un mensaje encontrado que no sabe cómo interpretar frente a una de las actividades centrales de la compañía: generar valor con la información.

Esta realidad de la clasificación de la información, asociada con los elementos de cumplimiento normativo se enfrentan a las necesidades de agilidad de los procesos de negocio y la información secreta, donde reside el 70% de la información clave de las empresas para su posicionamiento local y global, según anota el reporte de Forrester. Para tratar de encontrar un balance entre estas necesidades y realidades organizacionales el informe The Value of Corporate Data establece los siguientes elementos para revisar:

1. Identifique los más importantes activos de información en su portafolio de negocio. Esto es clasifique la información secreta y restringida de la firma que le permita tener por área de negocio aquellos datos que no deben circular y deben ser custodiados por responsables específicos con medidas de control concretas; y los flujos de información de los procesos críticos de negocio, con aquella información que sólo le interesa a dicho proceso y que requieren medidas de control adecuadas para evitar su filtración, fuga o pérdida. En este último escenario, estos activos de información se volverán tóxicos en la medida que el proceso de gestión de incidentes no se encuentre probado o sea ejecutado de manera improvisada.

2. Funde el registro de riesgos de seguridad de los datos. Esto es, divida los registros de dos formas: los registros asociados con el cumplimiento normativo y el mal uso de la información secreta. Sabrá que mientras más riesgos materializados por incumplimiento normativo, mayores posibilidades de un mal uso de la información secreta se puede advertir. Así mismo, al materializarse un uso no adecuado de la información secreta, analice en el contexto del área y los individuos que tienen acceso a esta información, para documentar las lecciones aprendidas y fortalecer los esquemas de segregación de funciones y control de acceso requeridos para este tipo de información.

3. Balancee el programa de seguridad de la información frente a las exigencias de cumplimiento y protección de la información secreta de la empresa. Esto implica comprender las necesidades y expectativas de la gerencia frente al manejo de la información y la “toxicidad” de sus activos, de tal forma que los responsables de la seguridad de la información, puedan avanzar en el fortalecimiento de la cultura de protección de los activos de información, desarrollo de métricas de efectividad del programa de seguridad y generación de confianza en la gestión de la información de la empresas tanto a su interior como con sus asociados y clientes.

Cuando observamos los análisis detallados en este documento, advertimos que se vienen dando signos evidentes que nos sugieren cambios estructurales en la manera como estamos manejando la información tanto a nivel personal como corporativo, lo que exige de los ejecutivos de riesgos empresariales y de seguridad de la información, alinear esfuerzos para incorporar en el desarrollo mismos del diseño de los procesos, las medidas de aseguramiento requeridas para disminuir la fuga y/o pérdida de la información.

Por otro lado, en diferentes industrias se presentan señales que sugieren comportamientos generalizados que materializan riesgos que afectan activos de información claves para las empresas, los cuales muchas veces no son vistos con la relevancia requerida por los altos niveles ejecutivos de las organizaciones, que pueden llevar a caminos peligrosos para la salud financiera y pérdida de imagen en su sector de negocio, afectando su posición y competitividad en el mediano y largo plazo.

En consecuencia, si bien esta reflexión no pretende ser una señal más sobre los signos evidentes que a diario se presentan sobre la inseguridad de la información, quiere proponer algunos elementos de análisis que nos cuestionen sobre lo que a diario ocurre en nuestras organizaciones y no detenernos en nuestro proceso de aseguramiento permanente de los flujos de información en los procesos.

Seguir en la ruta del crecimiento y competitividad organizacional, ignorando las señales del camino propias de la clasificación de la información, las prácticas de gestión segura de la información y el afinamiento de las tecnologías de seguridad requeridas para ello, es asegurar una constante acción reactiva y costosa de las organizaciones, que no se han detenido a pensar la importancia de ese activo real y concreto, cuya fuga o pérdida es el enemigo invisible de su crecimiento, de su posicionamiento.

Cuando la información organizacional, adquiere el status y relevancia en los niveles de decisión de las organizaciones, se abre una alianza real entre la administración de riesgos empresariales y los de seguridad de la información, que requiere de la mediación de los responsables de de la seguridad de la información para poder comprender en el contexto de cada uno de los proceso de negocio, las implicaciones de una fuga y/o pérdida de información empresarial.

Por tanto, no estemos esperando hablar directamente con la alta gerencia para comprender el valor de la información, sino que en cada una de tus acciones y actividades tanto personales como de negocio, sepas interpretar las señales y advertir los signos de la inseguridad, para así poder proceder en consecuencia y conquistar nuestros propios temores.

Referencias
FORRESTER (2010) The value of Corporate Secrets. How Compliance And Collaboration Affect Enterprise Perceptions Of Risk. March. Disponible en: http://www.rsa.com/document.aspx?id=10844 (Consultado: 18-04-2010)
NIST (2010) Guide to protecting the confidentiality of Personally Identifiable Information. April. Disponible en: http://csrc.nist.gov/publications/nistpubs/800-122/sp800-122.pdf (Consultado: 18-04-2010)
LINERO, A. (2007) Orando y Viviendo para pensar en la cotidianidad. Corporación Centro Carismático Minuto de DIOS.
DATALOSSDB (2010) Tipos de brechas de seguridad. Disponible en: http://datalossdb.org/statistics (Consultado: 18-04-2010)

domingo, 17 de enero de 2010

La seguridad de la información: Una estrategia de aprendizaje

Russell Ackoff y Daniel Greenberg en su libro “Turning learning right side up” publicado por Wharton School Publishing en 2008 hacen una serie de reflexiones alrededor de la educación tradicional que bien se pueden aplicar al desarrollo de la función de seguridad de la información en una organización.

1. La educación tradicional se concentra en la enseñanza y no en el aprendizaje.
2. El objetivo de la educación es el aprendizaje y no la enseñanza.
3. La inteligencia es la habilidad para aprender, no es una medida de cuánto has aprendido.

La función de seguridad de la información tradicional se concentra en la información y cómo esta deber ser protegida. Es decir, estudia los detalles de ésta y sus medios de difusión o almacenamiento para establecer las medidas tecnológicas (en su amplio sentido de la palabra y no solamente elementos computarizados) requeridas que permitan un acceso confiable y controlado. En este sentido, la seguridad hace énfasis en la forma como deben hacerse las cosas para obtener el comportamiento deseado y evitar sorpresas en el futuro que impacten el nivel de confianza del usuario en el acceso a los medios donde se encuentre registrada o almacenada la información.

En consecuencia con lo anterior, una función de seguridad de la información planteada de esta forma, trata de encontrar e impartir una manera de entender la protección de los activos de información orientada claramente por los controles conocidos y aplicados. En este sentido, las personas reconocerán la seguridad de la información como la atención a las medidas de restricción que le permiten conocer el nivel de confiabilidad del acceso y uso de los datos y su procesamiento, haciendo de éstas una rutina básica y propia que cada persona debe memorizar y aplicar.

Entender la función de seguridad de esta manera, es cerrarle la posibilidad a la organización para descubrir en su función de negocio, nuevas formas de construir confianza en el acceso y uso de la información; es negarle la posibilidad de reconocer nuevos valores y comportamientos que se pueden desarrollar para confirmar una estrategia de protección basada en las personas; es perder el potencial de acción y conocimiento de cada individuo en los procesos de negocio, para revelar las intenciones de los atacantes.

Si el objetivo de la educación es el aprendizaje, el de la seguridad son los riesgos y no los controles. Parece una herejía lo que se plantea en esta reflexión, pero no lo es; es realmente el resultado de comprender que la seguridad es una propiedad emergente de un sistema, que no imparte clases sobre cómo fluye y se asegura la información, sino más bien busca constantemente respuestas en los inesperados comportamientos que él mismo presenta, fruto de la interacción de éste y sus componentes.

Si no existieran los riesgos o pudiésemos tener situaciones sin riesgos, la seguridad sobraría, no sería elemento sensible a considerar. Pero como no existe tal condición y la constante es que estamos expuestos a los riesgos, se hace necesario aprender de la incertidumbre y de las “fallas de control” para comprender que en la sabiduría del error esta la fuente del aseguramiento permanente de la información de las empresas.

Si el secreto de la educación es el aprendizaje, entonces la inteligencia de la función de la seguridad estará en su capacidad de aprender de la dinámica de los flujos de la información en los negocios, comprender las condiciones inseguras a las cuales está expuesta la información, detallar y moderar las expectativas de los responsables de la información, con el fin de actuar como asociado y consultor interno, que permita acompañarlos en la valoración permanente del nivel de seguridad requerido; no para hacer invulnerable el tratamiento de la información, sino para encontrar nuevas formas para responder ante la inevitabilidad de la falla.

En este sentido, el encargado o responsable de la seguridad, en inglés el Chief Information Security Officer – CISO deberá entender su función como una estrategia de aprendizaje permanente y no de enseñanza, que le permita descubrir y afinar en la práctica que no se trata de transmitir, instruir, enseñar o usar la seguridad, sino más bien construir una comprensión conjunta, tangible y concreta de los riesgos de la información desde la dinámica del negocio que de manera natural sugiera sus estrategias de aseguramiento.

sábado, 12 de septiembre de 2009

12 Recomendaciones para configurar su estrategia de seguridad de la información

Una vez más comentamos un informe de Forrester Research, que establece 12 recomendaciones para considerar dentro de la estrategia de seguridad de la información en 2009. Bien podemos o no estar de acuerdo con este documento, sin embargo desarrollaremos algunos comentarios alrededor del mismo, como una excusa académica y prácticas para validar lo que ha ocurrido hasta el momento en el desarrollo de la inseguridad de la información durante este año.


De acuerdo con el estudio referenciado existen posibilitadotes de negocios (Business Drivers), cambios tecnológicos y aspectos económicos que definen la estrategia de seguridad de la información en 2009. A continuación detallaremos algunos de ellos y sus impactos en la estrategia de seguridad de la información.


Dentro de posibilitadotes de negocio (PN) tenemos:

  • Enfréntese con la conectividad y los requerimientos de un ambiente móvil.
  • Láncese a conocer y desarrollar nuevos modelos de negocio, pero considere sus riesgos.
  • Asuma su papel como enlace con los negocios.
  • Haga la seguridad invisible a los negocios y valor para sus clientes


Como cambios tecnológicos (CT) el documento enumera:

  • Combatir del cibercrimen con personas, procesos y tecnología
  • Separar los hechos de la ficción con respecto a la virtualización
  • Acoja el Web 2.0 pero mantenga la privacidad
  • Tome la aproximación del ciclo de vida de la información para proteger los datos


Detalla los aspectos económicos (AE) como:

  • Invierta su presupuesto para impactar la línea base
  • Sea flexible con los proyectos de grandes inversiones
  • Adopte la estrategia de servicios manejados por terceros
  • Evite los “ajustes” relacionados con el apetito al riesgo


Si revisamos cada uno de los elementos propuestos por Forrester, podemos ver que para los habilitadores de negocio, el factor riesgo es la variable más importante que el gerente de seguridad de la información debe tener en cuenta. No se trata de tomar todos los riesgos para lograr la estrategia de negocio, sino incluir dentro del diseño de la estrategia de negocio, la valoración de los riesgos de la información y su flujo en el nuevo modelo propuesto. Con ello no sólo alcanzará su papel como enlace con las metas de negocio, sino que hará evidente el nivel de exposición de la información cuando se haga realidad la nueva estrategia para la empresa.


Cuando tomamos lo relativo a los cambios tecnológicos se advierte con claridad que el enfoque está hacia la tercerización y las nuevas tecnologías de desarrollo, los cuales establecen grandes oportunidades para las organizaciones, pero de igual forma, grandes riesgos si sólo se toman y se ponen en funcionamiento. En este sentido, es deber del gerente de seguridad de la información hace evidente los posibles riesgos que ambas estrategias sugieren para la información de la organización, no como un ente que limite el cambio o vaya en contra de la estrategia corporativa, sino como un animador de la reflexión que permita establecer los acuerdos tácticos requeridos para hacer realidad la estrategia corporativa con el nivel de riesgo que acepta la organización frente a la información y los datos, tanto propios como los de sus clientes.


Finalmente los aspectos económicos, confirman las dos tendencias identificadas tanto en los cambios tecnológicos como en los habilitadores de negocio. La advertencia en este punto es modere sus riesgos frente a las grandes inversiones en seguridad de la información y avance con firmeza en el fortalecimiento de la línea base de las prácticas de seguridad de la información. Si bien, es necesario mantener un balance entre las necesidades de negocio y los riesgos de la seguridad de la información, es clave soportar dicho balance en una fuerte cultura de cuidado de los activos de información, que no es otra cosa, que reconocer en la información la misión misma del área de seguridad de la información.


En razón a lo anterior, la gerencia de seguridad de la información deberá mantener una mentalidad de servicio, que no busque protagonismos en las funciones de negocio, sino la perfecta sinergia que agrega valor al proceso y a sus clientes. Así mismo, deberá promover una cultura de apoyo y educación, que promueva desde su propio ejemplo, las prácticas que desea desarrollar en la organización. Finalmente y no menos importante, la gerencia de la seguridad, deberá entender y traducir las prioridades del negocio, como su insumo base para hacer de la experiencia de la seguridad de la información una práctica natural de los procesos organizacionales y no una restricción que sólo busca entender de manera individual los riesgos de la información.