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sábado, 10 de marzo de 2012

Seguridad de la información: Tres conceptos distintos y un sólo responsable verdadero

Introducción
Revisando un documento de Gartner publicado en octubre de 2010, denominado “Security Governance and operations are not the same” se aclara una realidad estructural de la seguridad de la información que da cuenta de la vista tripartita que se desarrolla para darle sentido a la confianza que una organización requiere frente a la protección de su información.

Como quiera que por mucho tiempo, se ha mantenido una relación muy cercana de los temas de seguridad de la información con las temáticas técnicas, se hace necesario desarrollar una dogmática básica para comprender desde la óptica de la inseguridad, el gobierno, la administración y operación de la seguridad de la información, no como simples elementos conceptuales, sino como reales evidencias prácticas que nos permitan conectar la declaración formal de la información como un activo, así como las prácticas operacionales que definen la confiabilidad de la infraestructura tecnológica.

De acuerdo con el documento previamente citado, el gobierno de la seguridad de la información debe asegurar que la relación entre el negocio y la seguridad siga los principios de la segregación funcional, toda vez que este último, le permite a la organización asegurar un flujo de información declarado y sobre manera trazable, limitando en la medida de lo posible posibles conflictos de interés que se pudiesen manifestar desde la operación.

Sin perjuicio de que existan múltiples vistas para modelar una organización para la seguridad de la información, se requiere comprender la expectativas y entendimientos políticos que el aseguramiento de la información demanda en el contexto de las necesidades del negocio. En este sentido, a continuación detallamos, utilizando como soporte la publicación de Gartner, los tres elementos que deben traducir y transformar la lectura y comprensión de la alta gerencia frente a la protección de la información en su contexto del negocio.

Gobierno de la seguridad de la información
El gobierno de la seguridad de la información lo define Gartner como “los procesos que aseguran las acciones apropiadas y razonables que deben ser tomadas para proteger los recursos de información de la organización”. Si bien esta definición, es claramente una invitación para una comprensión funcional de la organización, debemos anotar que se queda corta frente al reto de transformación corporativo que la seguridad debe asumir más allá de los riesgos y controles.

La función de gobierno de la seguridad de la información demanda de su estratega, movilizarse en las tendencias propias del negocio donde opera, los movimientos y retos emergentes que enfrenta el modelo de generación de valor de la empresa y anticiparse frente a los riesgos y amenazas que pueden comprometer la vista estratégica corporativa y no sólo, asegurar los procesos.

Si bien no desechamos la propuesta de los consultores internacionales mencionados, si queremos ampliar el espectro de su comprensión para ir de una vista claramente funcional del ejecutivo de la seguridad de la información, hacia una más de “socio estratégico” que no sólo advierte las inadecuadas prácticas sobre la información en los procesos negocios, sino que revela un panorama de pronósticos y detalles que están enraizados en los “espacios en blanco” que visualiza la junta directiva de la organización. (CANO 2011)

En consecuencia el texto de Gartner establece como responsabilidades del gobierno de seguridad de la información:
• Actuar como un comité de coordinación para los proyectos más significativos
• Efectuar seguimiento al progreso de los planes de remediación de los riesgos (particularmente en de los informes de auditoría)
• Revisar el reporte de métricas, solicitar nuevas métricas, si es requerido.
• Monitorear el desempeño operacional de las tecnologías de seguridad
• Proveer un escenario para el CISO (Chief Information Security Officer) con el fin de focalizar los esfuerzos dentro las unidades de negocios, a través del comité de gobierno de seguridad de la información.
• Establecer y mantener líneas efectivas de responsabilidad, propiedad y autoridad frente a los activos de información.
• Actuar como un mediador o árbitro para conciliar los conflictos sobre los requerimientos de seguridad de la información entre los diferentes actores de la organización.

Consecuente con las precisiones desarrolladas alrededor de la definición inicial de gobierno, se echan de menos otros elementos claves que complementen la vista de procesos. En este sentido, se sugieren las siguientes responsabilidades complementarias que motivan una reflexión extendida del ejercicio de gobierno de la seguridad de la información:
• Identificar y analizar el modelo de generación de valor de la empresa
• Comprender y detallar los riesgos y amenazas que impactan el modelo de generación de valor de la empresa
• Proponer un escenario de análisis de impactos, que defina las posibles actuaciones corporativas para proteger el valor actual de la empresa y anticiparse frente a sus amenazas.

No obstante, el gobierno de la seguridad de la información, en nuestra definición complementaria, representa un ejercicio de alquimia entre la política corporativa, los intereses superiores de los accionistas y la realidad de la protección de la información, se requiere que dichos planteamientos encuentren un suelo abonado y fértil en la implementación del mismo en el contexto de los procesos empresariales. (COMMONWEALTH OF AUSTRALIA 2007)

Administración o gerencia de la seguridad informática
En este contexto, aparece el concepto de administración o gerencia de la seguridad tecnológica o seguridad informática. Este concepto reconoce en la realidad de la arquitectura de los procesos de la empresa, que dan sentido al modelo de generación de valor de la empresa, las actividades requeridas para incorporar la distinción de seguridad en la dinámica de las personas que participan en ellos. Para los investigadores del documento comentado, la gerencia o administración de la seguridad de la información, se traduce como la “implementación del programa de seguridad de la información presidido por el comité de gobierno de seguridad de la información”.

El documento no detalla en qué consiste un programa de seguridad de la información, ni detalla los alcances del mismo, pero si podemos advertir que dicho programa debe contemplar el plan de prácticas de seguridad de la información apalancado en los empleados de la empresa, los planes de tratamiento de riesgos de seguridad de la información, las tecnologías de seguridad requeridas para generar una operación confiable, donde la información previamente clasificada, fluya según sea requerido.

Gartner establece que el responsable de la gerencia o administración de la seguridad informática debe realizar al menos las siguientes actividades:
• Desarrollar e implementar una política de seguridad de la información
• Diseñar y administrar una arquitectura de seguridad tanto para las aplicaciones como empresarial.
• Diseñar y adelantar campañas de interiorización y concientización relativas a la seguridad de la información.
• Establecer y promover un ciclo de vida de los usuarios o lo que en términos modernos se conoce como gestión de identidades (incorporación, desincorporación y administración de roles de administración de usuarios)
• Establecer proyectos de nuevas propuestas de tecnologías de seguridad informática.
• Proveer orientación y direccionamiento sobre riesgos y controles para proyectos no relacionados con seguridad de la información.
• Monitorear la operación de las tecnologías de seguridad informática configuradas y disponibles.
• Probar, validar y asegurar la infraestructura de seguridad informática.

Al revisar estas responsabilidades propuestas, claramente vemos el enfoque táctico de la seguridad que orientada por los riesgos y controles, requiere coordinar con diferentes equipos de trabajo la forma como se comportan la infraestructura de seguridad, de tal forma que pueda contar con las métricas requeridas por el gobierno de la seguridad de la información, para entregar la vista consolidada de la “confianza” que la organización puede desarrollar frente a la protección de sus activos de información.

Las personas que están ubicadas en el escenario de la gerencia de la seguridad de la información, deben comprender el negocio y sus necesidades frente al aseguramiento de la información. En este punto de la estructura de seguridad, la capacidad de negociación y habilidades de comunicación son habilidades claves y requeridas para lograr que las decisiones en la gerencia media sean consistentes con las distinciones estratégicas y definiciones corporativas frente a la vista del gobierno de la seguridad de la información.

Operación de la seguridad informática
Finalmente y no menos importante, el documento detalla lo relacionado con la operación de la seguridad informática. Amén de lo anterior, Gartner precisa este concepto operacional como “las actividades que se dan en el día a día que buscan mitigar los riesgos de seguridad informática en el nivel técnico.” Si bien esta declaración nos presenta efectivamente el concepto natural esperado, debemos anotar que, los que se encuentran en la operación son parte del eslabón clave, para capitalizar las lecciones aprendidas de la organización frente a la atención de los incidentes de seguridad.

Esto es, los profesionales que se encuentran en la realidad técnica y formal de la operación de los dispositivos técnicos, son testigos de primera fila de los impactos corporativos de las fallas parciales o totales propias de la materialización de la inseguridad de la información. En este sentido, son los llamados para alimentar la experiencia de la gerencia de la seguridad informática, para crear un círculo virtuoso entre lo táctico y lo operacional, que no desprecia ninguna de sus interacciones, sino que enriquece la vista táctica de la forma como la organización entiende y recompone la seguridad de la información de manera dinámica.

En consecuencia y sabiendo que existen múltiples actividades asociadas con la parte operacional de la seguridad informática, Gartner sugiere algunas de ellas:
• Aplicar y desplegar los parches de seguridad sobre los productos y herramientas.
• Monitoreo activo del ambiente frente a las amenazas y vulnerabilidades
• Proveer conocimiento y experiencia cierta para las políticas de seguridad de la información corporativas y del desarrollo de los procedimientos propios de la operación de la seguridad
• Desarrollar, mantener, monitorizar e implementar la arquitectura técnica de seguridad informática.
• Implementar los cambios de configuración en las plataformas corporativas de seguridad informática en concordancia con los procedimientos de administración de cambios.
• Monitorización – sobre consolas nativas, sistemas de correlación de eventos y otras herramientas de análisis para observar amenazas, vulnerabilidades y cambios en el ambiente que afecten el perfil de riesgo empresarial.
• Cumplir con los acuerdos de niveles de servicio de seguridad definidos.
• Planear y participar de manera activa en la respuesta a incidentes.
• Incorporar y desincorporar las identidades digitales y los permisos de acceso.

Si bien esta enumeración no pretende agotar las actividades propias de la operación de la seguridad informática, si resulta indicativa de la misma y el nivel de aseguramiento que se requiere para que ésta funcione de manera estándar y repetible, con el fin de generar confiabilidad y menor incertidumbre sobre qué ocurre con los activos de información en los procesos de negocio de la empresa.

Al correr el velo de los tres conceptos previamente presentados que, claramente articulados, definen una estrategia para “gobernar, gerenciar y operar” la seguridad de la información, se establece la imperiosa necesidad de complementar dicha propuesta con una formulación alterna que interrogue y asista al ejecutivo de la seguridad de la información, para conquistar la tentación de la falsa sensación de seguridad.

Una propuesta complementaria
La propuesta establece mantener un escenario de análisis basado en posibilidades, más que en probabilidades en cada uno de los conceptos. Esto es, para la vista del gobierno, el detalle de escenarios posibles que afecten el valor de la empresa, que permitan establecer el tono ejecutivo de la seguridad requerido y la vista preventiva que prepare a la organización cuando el 0,01% de probabilidad del riesgo se materialice.

Para la vista de la gerencia de la seguridad de la información, se busca configurar y detallar un mapa de riesgos posibles, de acuerdo con los flujos de información en los procesos, los cambios normativos o ajustes en las estrategias corporativas, que demanden una renovación del panorama de aplicación de los procesos. Esto es, trabajar de manera coordinada con los negocios para tener una matriz de riesgos extendidos, basado en eventos probables en los flujos de información frente a sus relaciones e integraciones corporativas, para tratar de ver asimetrías y comportamientos inesperados que puedan configurar situaciones no conocidas, para sí desarrollar respuestas oportunas para eventos no previstos.

En la operación, dado que cualquier eventos inesperado se presenta con relativas periodicidad, siempre y cuando no exista una forma clara de operar y atender una situación que califique como fuera de la “normalidad”, la invitación a desarrollar ejercicio de pruebas de vulnerabilidades internas y externas informadas o ciegas, que mantengan un “mínimo de paranoia bien administrado”, para que la sangre caliente de las infraestructura, no se debilite y mantenga el vigor permanente frente a la inevitabilidad de la falla.

Reflexiones finales
Así las cosas y como quiera que esta revisión base de tres conceptos para enfrentar la inseguridad de la información, es una excusa conceptual y académica para enfrentar el reto de la práctica empresarial de la seguridad, se hace necesario entender que la seguridad de la información, como concepto emergente de un sistema y particular para una organización y sus relaciones de sujeción específica, es una manifestación empresarial que al igual que algunas realidades teológicas, establecen tres personas con naturaleza distinta, que definen un solo responsable verdadero.

No podemos avanzar en la construcción de una práctica real de confianza de la organización en el contexto de los activos estratégicos de información, sin reconocer que la verdad o revelación se esconde en el “grial” del modelo de negocio empresarial, que permanentemente busca alcanzar “espacios en blanco” con un escenario en movimiento.

Referencias
McMILLAN, R. y SCHOLTZ, T. (2010) Security Governance and Operations are not the same. 8 de octubre de 2010. Gartner Research. Disponible en: http://www.gartner.com/id=1448116 (Requiere suscripción)
COMMONWEALTH OF AUSTRALIA (2007) Leading practices and guidelines for enterprise security governance. Disponible en: http://www.dbcde.gov.au/__data/assets/pdf_file/0016/41308/Leading_practices_and_guidelines_for_enterprise_security_governance_revision_1.pdf (Consultado: 10-03-2012)
CANO, J. (2011) Gerencia de la seguridad de la información. Evolución y retos. ISACA Journal Online. No.5. Disponible en: http://www.isaca.org/Journal/Past-Issues/2011/Volume-5/Pages/JOnline-La-Gerencia-de-la-Seguridad-de-la-Informacion-Evolucion-y-Retos-Emergentes.aspx (Requiere suscripción)

domingo, 6 de febrero de 2011

Cultura de ciberseguridad: Un estandar de comportamiento colectivo

La era de la información, como es frecuentemente llamada nuestra sociedad actual no es otra cosa que la consecuencia natural del ser humano por conocer y descubrir su propia realidad y dejar evidencia y registro de sus observaciones, bien como forma de operacionalizar y ordenar lo observado y experimentado, o como testimonio de una visita sincrónica o asincrónica de un legado reciente que captura un momento en el tiempo.

Así las cosas los datos privados, la propiedad intelectual, la infraestructura y aún las fuerzas militares y la seguridad nacional pueden ser comprometidas por ataques deliberados, inadvertidas fallas de seguridad y vulnerabilidades inherentes de internet y sus diferentes componentes y relaciones. En este sentido, los gobiernos han venido revisando sus agendas para comprender estos nuevos fenómenos, que definitivamente alteran la gobernabilidad de las naciones y ponen en tela de juicio a las instituciones frente a sus ciudadanos.

Enfrentar esta realidad exige el conocimiento de los cambios en los hábitos y estilos de vida de los nuevos habitantes de la red, seres necesitados de interacción permanente, servicios novedosos e interacción móvil, para fortalecer el empoderamiento que la tecnología y sus componentes les brindan, y hacer de su espacio vital, una extensión misma de su vida natural, en un contexto virtual.

En consecuencia, una falta de atención a las amenazas de seguridad en un ambiente abierto e interconectado, crea un vector de ataque impredecible, que articulado con una “confianza inusual” de los jóvenes de ciudadanos digitales en los medios informáticos, establece un tejido oculto y desafiante que mimetiza a los atacantes, creando un ecosistema paralelo y dependiente donde los cautivos usuarios serán objeto de acciones indeseadas o en el peor de los casos, actos que atenten contra su integridad física.

Al tener un colectivo de visiones en un espacio prácticamente infinito como lo es internet, podemos tener grandes beneficios como alto niveles de transparencia y responsabilidad por lo que se hace o deja de hacer, pero de igual forma, una puerta para abandonar y evadir cualquier investigación que trate de llegar la verdad. Por tanto, construir una visión de ciberseguridad global o al menos local, exige la creación de un espacio de confianza psicológica y tecnológica, que motive en los participantes, la aplicación de prácticas que limiten las acciones de los terceros no autorizados.

En la búsqueda de esta condición de apertura e intimidad con los artefactos tecnológicos, se precisa mantener un balance que comprenda las expectativas de los individuos en su interacción a través de internet y las responsabilidades de las autoridades gubernamentales en esta interacción. Luego, no es posible cargar un solo lado de la balanza, pues de hacerse, los intrusos sabrán que habrá oportunidad para continuar cuestionando las iniciativas de los gobiernos y provocando a los ciudadanos, haciendo que éstos, ante su desesperación, actúen de manera errática y desordenada.

Para que esta cirugía de precisión se materialice, se hace necesario cambiar la vista de seguridad, por la vista de riesgos. Es decir, la seguridad es una propiedad emergente que se presenta fruto del diseño de la interacción de elementos como la tecnología, las personas y los procesos, mientras los riesgos son una propiedad inherente a los objetos que representan aquellas amenazas y condiciones que pueden atentar contra este (bien de manera positiva o negativa), razón por los cual deben identificarse y tratarse conforme se requiera.

Cuando encontramos en la vista de riesgos, una forma de repensar la tradición natural de la seguridad, como barreras y limitaciones que limitan un acceso, creamos una cultura creativa alrededor de la amenazas, que comprendiendo la dinámica de las relaciones, es capaz de sorprender a la atacante en su propio terreno y hacer de la condición inusual, una postura proactiva para enfrentar la condición insegura.

Hablar entonces de una postura de ciberseguridad en el contexto de los ciudadanos de la sociedad de la información y el conocimiento, es construir un estándar de comportamiento colectivo y protocolos de anticipación, reacción y contención, que encuentren en la amenazas informática del entorno, una forma de recomponer su posición frente al acceso a la información y sus servicios asociados, no como una limitación a su empoderamiento natural en la red, sino como una forma de darle sentido a sus derechos civiles y libertades individuales.

Cuando los individuos se hacen responsables de sus comunicaciones, de los contenidos de sus aportes en la red; cuando reconocen que existen formas alternas de acceder a la información y, que mientras mayor sea la exposición de sus datos en la red, mayor será la sombra digital que se puede ver; estamos asistiendo a la conformación de una conciencia de seguridad de la información colectiva, que reconoce y destruye la complejidad de la red y sus posibilidades; un sistema de lecciones aprendidas que no busca otra cosa que “desaprender” cada día para dejar al descubierto el camuflaje de la inseguridad de la información.

domingo, 31 de enero de 2010

Inseguridad Tercerizada: Un reto de confianza, acuerdos y riesgos

Es claro que un mundo global, dominado por sistemas informáticos y acuerdos “on click”, las estrategias de tercerización para el área de tecnología de información se han convertido en una opción estratégica y financieramente atractiva, que permite ofrecer servicios altamente competitivos a costos aceptables impactando de manera positiva la ecuación de costos de las organizaciones en este nuevo milenio.


En este sentido, si bien esta realidad balancea de manera contundente las inversiones de las áreas de tecnología, también es claro que surgen nuevos interrogantes que continúan en la agenda de los ejecutivos de tecnología como son:

· ¿Será que los datos e información que compartimos con el prestador del servicio están tan asegurados como si los tuviésemos locamente en nuestras instalaciones?

· ¿Cómo obtengo un servicio tan bueno como el que podría ofrecer en mis instalaciones, sin perder el control de los datos e información?

· ¿Qué debemos entender y aplicar frente a las regulaciones de cumplimiento en TI, ahora en un contexto de tercerización?

Si revisamos estas tres preguntas críticas alrededor del tema de tercerización, todas ellas nos hablan de la seguridad de los datos y la información, de la forma como ellos se deben comportar y de cómo debemos asegurar las evidencias de un adecuado control de éstos.



Cuando compartimos información y datos con un tercero
, surge la necesidad de establecer una serie de protocolos de intercambio y acuerdos sobre el manejo de aquellos. Para ello, se requiere no sólo conocer las bondades y buenas prácticas del tercero, sino adelantar una serie de cláusulas contractuales que obliguen al tercero a tener un conjunto de acciones que adviertan al contratista que la información y los datos de la empresa exigen un tratamiento especial, y que cualquier falla en el cumplimiento de los controles de seguridad previstos, implicará un perjuicio cuantificable y evidente que tendrá que resarcir frente a las regulaciones previstas en el país donde se encuentre y el acuerdo de voluntades firmado por las partes.



De otra parte, cuando ofrecemos servicios a través de terceros, los datos y la información implícitamente quedan bajo el control del contratista, debiendo la empresa contratante establecer estrategias que permitan verificar el “adecuado uso de la información y los datos” frente a las condiciones de sus clientes en el manejo de éstos. En este sentido, deberá adelantar el aseguramiento de sus funciones internas para evitar la ambigüedad inherente al ser un tercero de confianza en la administración y uso de los datos e información de una empresa: gobierno de los datos Vs. Usos de la información. Mientras a un tercero es posible delegarle la custodia de los datos en sí mismos, se hace necesario revisar en el contratante, hasta donde será la información parte de los activos entregados en dicha custodia.



Los escenarios anteriormente comentados, nos sitúan en una realidad emergente que es cómo comprender las regulaciones y normas de cumplimiento en tecnologías de información en una realidad donde un tercero hace parte de la custodia y operación de la infraestructura de tecnología, los datos e información de una empresa. Algunos manifiestan que todo esto se resuelve desde la perspectiva enunciada por temas contractuales, mientras otros dicen que no es suficiente y se hace necesario otro tipo de estrategias.



En este sentido, el cumplimiento exigido para el área de tecnología de información de una empresa, soportada en un contrato de tercerización con un contratista externo, se debe basar en la relación de confianza de las partes, en quién controla qué y cómo, y cuáles son las evaluaciones que son realizadas por terceros independientes sobre la conveniencia de los procesos y procedimientos que éste tiene que soporten la confianza entregada por el contratante.



Es claro, que al entregar tanto la información como los datos e información a un tercero con infraestructura y dinámica propia es prácticamente imposible asegurar un cumplimiento estricto de las prácticas de seguridad y control, hecho derivado de que no es posible ver de manera cercana y real la operación misma del contratista en sus instalaciones. Por tanto, el cumplimiento o normatividad exigida para el área de TI que tiene parte de sus servicios con terceros, será más probabilístico que determinístico.



Así las cosas y considerando las implicaciones de los costos previamente revisadas en esta nota, la seguridad de los datos e información en el contexto de una función de tecnología de información con terceros, se puede ver, como anota el Dr. Geer, bien como un impuesto o como una inversión.



Si se hace necesario tener múltiples niveles de protección, que por demás disminuyen la facilidad de la operación y no permiten un manejo fluido de los procesos de negocio, la seguridad será un impuesto, que claramente será objeto del balance de costos de la empresa, perdiendo la esencia misma del control y manejo de los riesgos de la empresa, que más tarde podría impactar la imagen de la compañía. En consecuencia, la lección aprendida en este escenario nos dice que la seguridad de la información no debe generar nuevos impuestos que impacten la dinámica empresarial, sino ofrecer una manera para que el negocio opere de manera confiable.



De otro lado, cuando la reflexión de la seguridad de la información se desarrolla en el terreno de los riesgos y los flujos de información de los negocios, esta distinción se hace parte del lenguaje de los negocios; no se habla de controles o estrategias de protección, sino de características requeridas por los dueños de los procesos, para asegurar el flujo de la información, como una realidad inherente al proceso e inmersa dentro del lenguaje natural de la operación. Vista así, la seguridad es una inversión que nace en las mismas necesidades del negocio y que los encargados de la seguridad deben hacer realidad y asegurar que se dé según se tiene previsto.



Finalmente, cuando nos enfrentamos a la realidad de una función de tecnología de información tercerizada, debemos saber que no tenemos un control evidente y concreto sobre los datos e información, que confiamos en el buen juicio y prácticas del tercero, aunque podemos contratar una evaluación externa e independiente que nos pueda dar un concepto sobre cómo opera y sus impactos. Cuando tenemos un contrato de operación con terceros, la seguridad de la información tendrá siempre dos costos y dos realidades: los costos anticipados propios de las acciones de tratamiento resultado del análisis de riesgo (la realidad de las probabilidades) y los costos de las fallas o incidentes y de la retención de los datos requeridos para efectos probatorios, que finalmente determinan la efectividad de la gestión de seguridad y control (la realidad de las posibilidades).
(GEER 2009)



Referencias utilizadas:

GEER, D. (2009) Economics & Strategies of Data Security. Verdasys Thougth Leadership Series.