domingo, 22 de noviembre de 2009

Fraude y Fuga de Información: Inseguridad en dos sectores críticos

Luego de revisar múltiples documentos relacionados con riesgos en el área de tecnología, considerar los conceptos relacionados con las “sorpresas predecibles” y verificar en la práctica la pertinencia de los mismos en la gerencia moderna de las tecnologías de información y las comunicaciones – TICS, no es aventurado considerar que la administración de riesgos es una competencia que todo aquel que desee diferenciarse en la práctica de su profesión en el siglo XXI, debe desarrollar y afianzar.

En este contexto, revisando la práctica de la administración de riesgos en dos industrias, como la financiera o bancaria, así como en la industria de la energía (particularmente la del petróleo), se advierten riesgos propios y claves donde la tecnología juega un papel fundamental en el entendimiento de cada uno de éstos sectores.

Mientras en la banca, el riesgo o motivador fundamental de la administración de riesgos es el fraude, es decir, “esa conducta que busca engañar a un tercero, buscando un beneficio propio”, en la industria del petróleo es la fuga de información, esa “acción deliberada y consciente para liberar información de carácter estratégico o sensible, que debilita la posición estratégica de una organización”. Los dos riesgos enumerados, demuestran ampliamente que cada sector requiere estrategias diferentes para hacer que sus negocios funcionen de la mejor forma y generen valor para sus accionistas.

En este escenario, la TICS juegan un papel fundamental, bien para apalancar una estrategia de seguridad y control que limite la materialización de un fraude o la fuga de la información, o bien para ser herramienta facilitadora de los mismos. Sin embargo, es de anotar, que para el tratamiento de cualquiera de los dos riesgos identificados, las solas TICS no son suficientes, por lo cual se requiere una visión holística que permita integrar las múltiples variables que permitan comprender las interrelaciones de las personas, la tecnología y los procesos, para así visualizar acciones que permitan confrontar dichos riesgos.

Las TICS como facilitadores del fraude establecen y advierten una serie de características que, de una u otra forma, son prácticas inadecuadas que potencian que dicho riesgo se haga realidad. Cuando contamos con una plataforma tecnológica que desconoce la segregación funcional, el principio del menor privilegio, la aceptación psicológica del control, la defensa en profundidad, un diseño abierto, una postura de falla segura y la sencillez en la implementación, estamos abonando el terreno para que la inseguridad de la información se haga presente y tenga múltiples espacios para sorprendernos y así, dejar en evidencia, que nos falta comprender mejor las TICS y sus relaciones, así como los flujos de información en los procesos de negocio.

Cuando de caracterizar la fuga de información a través de tecnologías de información y comunicaciones, la situación no mejora; se hace evidente que la información, si bien, es un activo fundamental para la organización, ésta afirmación no se hace efectiva en las prácticas de seguridad en cada uno de sus procesos de negocio. La información como activo base de la movilización y decisiones de la organización es una realidad que enfrenta múltiples enemigos que buscan hacerla presa de la incertidumbre, la imprecisión, la no disponibilidad, la pérdida de sus principios: confidencialidad, integridad y disponibilidad, que en últimas demuestran los exigentes comportamientos que tanto tecnología, como procesos y personas deben asumir para mitigar, transferir y asumir frente dichos enemigos.

Tanto el fraude como la fuga de información, son realidades que están apalancadas en aplicación sistemática de malas prácticas, que llevan indefectiblemente a las organizaciones al escenario de los incidentes, los cuales deben ser identificados, clasificados, valorados e investigados (cuando la situación lo amerite y valoración lo establezca) de cara a reconocer que debemos continuar aprendiendo de lo que ocurre y claro está, evitar que la misma conducta o condición se haga evidente.

Por tanto, cuando reconozcamos que la inseguridad de la información debe ser nuestra maestra y compañera, cuando hagamos evidente en nuestras valoraciones de riesgo, que el riesgo residual siempre estará latente y deberá ser monitoreado, sólo hasta ese momento podremos tener una postura vigilante y un mínimo de paranoia administrada, que sea la base de nuestra estrategia de defensa, que no es más que el mejor ataque contra la ágil, despierta y siempre activa inseguridad.

Otras fuentes de información:
http://www.acsac.org/secshelf/papers/protection_information.pdf
http://newsroom.cisco.com/dlls/2008/prod_111208.html
http://www.acfe.com/documents/managing-business-risk.pdf

domingo, 25 de octubre de 2009

Inseguridad en la Nube: Retos y riesgos

En el documento elaborado por la Cloud Security Alliance - CSA (http://www.cloudsecurityalliance.org/guidance/csaguide.pdf) se establecen una serie de características y variables a tener en cuenta cuando se trata de aplicar una estrategia de computación en la nube, de tal manera que le permita a los analistas de riesgos revisar cada uno de ellos y evaluar en el contexto de cada organización lo pertinente para decidirse o no con una estrategia de computación en la nube.

El documento establece quince (15) dominios de acción para considerar los aspectos de seguridad de la computación en la nube:

• Marco arquitectónico de la computación en la nube
• Gobierno y administración de riesgos empresariales
• Consideraciones legales
• Descubrimiento electrónico (electronic discovery)
• Cumplimiento y auditoría
• Administración del ciclo de vida de la información
• Portabilidad e interoperabilidad
• Seguridad tradicional, continuidad de negocio y recuperación ante desastres
• Operaciones de centros de cómputo
• Respuesta a incidentes, notificación y remediación
• Seguridad en aplicaciones
• Cifrado y administración de llaves
• Administración de la identidad y el acceso
• Almacenamiento
• Virtualización


A continuación una breve explicación del alcance de cada una de las categorías establecidas en el documento de la CSA.

Marco Arquitectónico de la Computación en la Nube
Es este domino se establecen las definiciones propias de la computación en la nube, que define este paradigma de servicios computacionales como una colección distribuida de servicios, aplicaciones, información e infraestructura compuesta de múltiples recursos de tecnología de información como redes, información, servidores y recursos de almacenamiento, los cuales son orquestados, aprovisionados, implementados y configurados utilizando un modelo de demanda, basado en la localización de los recursos y las tasas de consumo de éstos.

Gobierno y Administración de Riesgos Empresariales
Dado que en el contexto de la computación en la nube la participación de un tercero es factor fundamental de la estrategia, la gestión de riesgos requerida para este caso solicita un análisis cuidadoso de la debida diligencia del proveedor, los acuerdos de nivel de servicio que se requieren, las consideraciones legales de propiedad de los datos, la jurisdicción aplicable, los aspectos de continuidad de negocio, resolución de conflictos, entre otros temas que ofrezcan a la organización que esté pensando en esta opción, valorar con claridad los riesgos claves de esta opción.

Consideraciones Legales
En este aspecto las organizaciones deben estar atentas para revisar entre otros aspectos las obligaciones de cumplimiento regulatorio propias de la organización (como de otros países) y cómo esta son asumidas por el proveedor de servicios en la nube; analizar las implicaciones de la localización de los datos, los elementos de protección de la privacidad de los datos de clientes y empleados de la empresa, los usos secundarios de la información almacenada en la infraestructura del proveedor, el manejo de las brechas de seguridad que se presenten, el aseguramiento de los planes de continuidad de negocio, la respuesta a los posibles litigios donde se solicite información corporativa disponible en la nube, los elementos del monitoreo de los servicios contratados en la nube y los elementos concretos de terminación del contrato con el proveedor.

Descubrimiento Electrónico
Este elemento llama la atención de mantener unas buenas prácticas de seguridad de la información por parte del proveedor de servicios, de tal forma que la evidencia informática o electrónica materializada en los registros de la operación de la empresa sea auténtica y confiable como evidencia. Esto implica que el cliente deberá asegurar en los acuerdos de nivel de servicio, la custodia y control de la información de la empresa alineada con los estándares de autenticidad y confiabilidad requeridos por su cliente y propios del contexto legal de su empresa y país.

Cumplimiento y Auditoría
Si bien no es evidente asegurar aspectos de cumplimiento y revisión por parte de terceros en la nube, ciertamente es posible adelantar un programa de evaluación que mantenga un monitoreo y revisión de las consideraciones de seguridad y control requeridas frente a las buenas prácticas y el marco normativo vigente. Para ello, se sugiere a nivel contractual, dejar la posibilidad abierta para que la empresa contratante pueda adelantar ejercicios de auditoría o verificación que considere convenientes.

Administración del Ciclo de Vida de la Información
Adicional a los pasos naturales del ciclo de vida de la información: creación, clasificación, transporte, almacenamiento, recuperación y disposición, en la estrategia de computación en la nube se deben considerar aspectos como:
• El nivel de controles lógicos y físicos que deben estar diseñados en el sitio de almacenamiento
• La validación de la integridad de los datos que soportan la información
• La identificación y control de acceso del persona a los datos
• Los términos del servicio relacionados con el control y revelación de información sensible
• Los requisitos de privacidad
• Los elementos de recuperación y respaldo
• Los tiempos de retención de los datos y su destrucción posterior
• La respuesta a solicitudes de información por parte de terceros autorizados
• El tránsito o transmisión de información entre países
• La validez y continuidad del proveedor de servicios en la nube

Portabilidad e Interoperabilidad
Esta variable nos habla sobre la calidad del proveedor de servicios en la nube, de la capacidad de manejo de sus recursos computacionales y la migración interna de ambientes o nubes que éste tenga configuradas al interior de su arquitectura de tecnologías de información. Así mismo, nos exige revisar los temas de recuperación ante desastres y capacidad de restauración del servicio de acuerdo con los niveles de servicio previstos.

Seguridad Tradicional, Continuidad de Negocio y Recuperación Ante Desastres
El reto en esta sección es identificar las interdependencias de la infraestructura que conforma la nube, cómo se integra y soporta de manera dinámica y de acuerdo con la demanda. Aún cuando los servicios en la nube requieren de elementos de seguridad tradicional y el cumplimiento de sus fundamentos (confidencialidad, integridad, disponibilidad, no repudio, autenticación, autorización y auditabilidad), los conceptos de continuidad de negocio y recuperación ante desastres son requerimiento fundamentales de la protección de los servicios.

Operaciones de Centros de Cómputo
Los clientes de proveedores en la nube, deben con frecuencia validar el nivel de maestría de éste en el soporte de sus servicios. Esto es someterlo a evaluaciones periódicas de la gestión del servicio prestado, la presencia de ambientes pilotos de pruebas para soportar cambios y nuevos productos, validación de la segregación de funciones y ambientes para cada uno de los clientes del proveedor, el nivel de la administración de parches de la infraestructura, así como el nivel de las evaluaciones efectuadas por terceros a la gestión de sus servicios.

Respuesta a Incidentes, Notificación y Remediación
Este aspecto exige de los proveedores de la nube la responsabilidad de la identificación y notificación del incidente, con la opción preferente de remediación de un acceso no autorizado a los datos generados por una aplicación. En este sentido, el análisis del incidente puede adquirir un significado y acciones diferentes dependiendo de los requerimientos de ubicación del usuario de la aplicación. Por lo tanto, la atención de incidentes, si bien podrá seguir lo establecido por los discursos metodológicos existentes al respecto, deberá tener en cuenta el contexto del país donde se materializa o se ubica el usuario.

Seguridad en Aplicaciones
En este punto decisiones como dónde deben ser desarrolladas o ejecutadas las aplicaciones son las que se deben tomar, dado el modelo de entrega de las mismas en una plataforma particular. Adicionalmente, se debe dar respuesta a preguntas como:
• ¿Qué controles deben tener las aplicaciones tanto dentro de su diseño, como en la nube?
•¿Qué tanto debe cambiar el modelo de desarrollo de software para acomodarse a la computación en la nube?

Cifrado y Administración de Llaves
De acuerdo con el autor del documento en el concepto de computación en la nube no es clara la definición de perímetro de seguridad, dado que los componentes y sus localizaciones varían según la demanda. En este contexto y de acuerdo con lo establecido por la CSA, la única vía para asegurar los recursos de computación son un cifrado fuerte y una administración escalable de llaves.

Si bien los autores hablan del cifrado como la única vía para el aseguramiento en la nube, esta decisión implica elementos de gestión y control propios de la infraestructura que deben ser manejados y administrados por los clientes, los cuales son los que mantienen el control sobre sus datos en la infraestructura de la nube. En este escenario, los diseños y aplicación de los servicios deben estar articulados con esta directriz de confidencialidad de la información.

Administración de la Identidad y el Acceso
Esta variable de análisis nos invita a revisar los temas de la identidad de los usuarios en el consumo de los servicios de una infraestructura. Si bien, a la fecha no existe un ambiente maduro que evidencie la preparación de las organizaciones para la administración de la identidad, se hace necesario revisar en el contexto de los proveedores en la nube, el grado de madurez de esta estrategia, de cara a una futura implementación de la misma, como parte interesada y participante de la identidad de los usuarios en ella.

Almacenamiento
En este segmento del documento las preguntas que el cliente de los servicios en la nube se hace son:
• ¿Cómo el proveedor asegura que sus datos sean confiables y estén disponibles de acuerdo con sus necesidades de negocio?
• ¿Está usted y sus clientes confiados en la promesa de que toda su información privada y confidencial permanece como tal y debidamente protegida?
• ¿Están sus datos almacenados de manera confiable y debidamente segregados de otros residentes en la misma granja de almacenamiento?

Virtualización
Este componente es una de las variables fundamentales al considerar la estrategia de computación en la nube. Dentro del conjunto de riesgos a revisar en este aspecto se encuentran:
• Nuevas tecnologías, que mantienen antiguas vulnerabilidades y el surgimiento de otras. Esto implica que a mayor complejidad de la configuración del entorno de operación, menores y poco homogéneos aspectos de seguridad y control.
• Pérdida de la seguridad por defecto, es decir, que al cambiar un entorno previamente configurado, se requiere una nueva configuración de las condiciones de seguridad tanto en el hardware como en el software utilizado.
• Mezcla de retos alrededor de la integridad, que implica la mixtura de datos y niveles de confidencialidad. El tratamiento de la reconfiguración de entornos, implica un manejo de información que puede no ser la más adecuada.
• Aspectos de jurisdicción, regulatorios y de control, tema que ha sido tratado en otros apartes del documento de la CSA.
• Nuevos retos administrativos que impactan la seguridad, esto es, la configuración de las máquinas y sus recursos, requiere un nivel de seguridad y control adicional al propio de las aplicaciones que se ejecutarán en ellas. La seguridad de la virtualización en sí misma, es una característica necesaria dentro de la administración de ambientes computacionales en esta condición.

Por tanto, antes de considerar una estrategia de computación en la nube, revise las implicaciones que establece esta opción y recuerde que, será un tercero quién ahora participará del control de sus datos y aplicaciones. La decisión es suya!

domingo, 4 de octubre de 2009

Reflexiones sobre las métricas en seguridad de la información

Revisando las ideas desarrolladas por Bruce Schneier en su libro “Beyond fear” publicado en 2003, sobre la seguridad de la información encontramos que muchas de ellas nos sirven de escenario base para adelantar una reflexión sobre lo que pueden ser las métricas en seguridad de la información.


Dice Schneier:

  • La seguridad es subjetiva y será diferente para diferentes personas, pues cada una de ellas determina su nivel de riesgo y evalúa sus estrategias compensatorias (trade-off) frente a los controles.
  • La seguridad es un sistema. Un sistema de contramedidas (controles) individuales y sus interacciones.
  • El sistema de seguridad es en sí mismo una colección de activos mas funcionalidad.
  • Las interacciones entre sistemas son inevitables. Éstas producen o generan propiedades emergentes de los sistemas. En este sentido, de alguna manera las brechas de seguridad son resultado de las propiedades emergentes.
  • La seguridad no es una función que pueda ser verificada, como una reacción química o un proceso de manufactura. Por el contrario, solamente es efectivamente verificada cuando algo no sale bien.
  • El atacante debe ser parte del diseño de un sistema de seguridad, por tanto, el sistema debe tomar en cuenta el atacante para mantenerse seguro.
  • Los diseñadores de sistemas informáticos que quieren hacer sus sistemas más seguros deben construirlo tan simple como sea posible: elimine opciones, reduzca interacción con otros sistemas, corte funcionalidad que no sea necesaria.
  • Usted no podrá tomar buenas decisiones sobre qué tanta seguridad necesita hasta que no conozca los mecanismos de detección y respuesta que necesita implementar.
  • “Invulnerable”, “impenetrable” son palabras que no tienen sentido cuando se habla acerca de la seguridad.
  • Cuando ocurre un evento de seguridad, regularmente las personas se vuelven más experimentadas y saben que hacer.


Todas estas reflexiones nos hablan de un concepto de seguridad de la información basada en la inseguridad, en ese elemento tangible y medible como lo es la falla en sí misma. En este sentido, las métricas de seguridad de la información deben responder a la capacidad de la organización de responder a las brechas de seguridad, a la cultura de reporte de incidentes de seguridad y al nivel de confianza que quiere tener la alta gerencia respecto de la seguridad de los activos de información.


En este contexto, medir en seguridad de la información no debe estar atado a los estándares de seguridad como el ISO 27000, sino a las relaciones emergentes y propias de cómo se ejecutan las prácticas diarias de seguridad de la información en la organización, en los detalles de cómo se asumen y manejan los escenarios de falla y sobremanera, en la forma como la gerencia quiere administrar los riesgos propios de la protección de la información.


Así las cosas, medir en seguridad de la información exige el reconocimiento de la cultura de seguridad de la información, ese núcleo de supuestos, prácticas expuestas y en uso, así como los artefactos tecnológicos que hacen parte de la estrategia corporativa de seguridad de la información para desestimar posibles conductas que atenten contra la confianza emergente de la gerencia en la protección de los activos.


La gerencia valora más la manera como la organización se enfrenta y reacciona cuando se tiene una brecha de seguridad, que cuando no la tiene. Pues puede ver allí que tan preparada está para que, a pesar de los hechos, pueda procesar el incidente y seguir operando. Así mismo, reconoce el valor de un enfoque preventivo y de aseguramiento, más que uno reactivo y postmortem, porque sabe que mientras más pueda avanzar en una administración de riesgos de seguridad de la información, mejor podrá posicionar su confianza y la de sus clientes para fortalecer sus alianzas estratégicas.


Si bien esta reflexión no pretender agotar el tema de las métricas en seguridad de la información u ofrecer un conjunto de ellas, si busca repensar las ya existentes basadas en operaciones o números, que si bien son muy útiles para mirar la efectividad de las tecnologías de seguridad, no son suficientes para dar respuesta a la pregunta que se hace la gerencia: ¿Cuál es el nivel de confianza que tiene la organización en la seguridad de la información?


Medir en seguridad de la información, no es un tema exclusivamente de números, cantidades o volúmenes. Es una estrategia y la mejor excusa para dar respuesta a una pregunta, a una realidad que se hace evidente en la cultura de seguridad de la información. Medir es reconocer que somos tan seguros como la atención y gestión de los incidentes que hemos tenido, como el nivel fallas que experimentamos en las tecnologías de seguridad y la percepción de protección y amparo que cada una de las personas de la organización presenta.


Cuando nos arriesgamos a medir la gestión de la seguridad de la información, es decir, la generación de valor basada en la protección de los activos de información, nos lanzamos a ver con los ojos de la gerencia su entendimiento de los riesgos frente a los procesos de negocio.

sábado, 12 de septiembre de 2009

12 Recomendaciones para configurar su estrategia de seguridad de la información

Una vez más comentamos un informe de Forrester Research, que establece 12 recomendaciones para considerar dentro de la estrategia de seguridad de la información en 2009. Bien podemos o no estar de acuerdo con este documento, sin embargo desarrollaremos algunos comentarios alrededor del mismo, como una excusa académica y prácticas para validar lo que ha ocurrido hasta el momento en el desarrollo de la inseguridad de la información durante este año.


De acuerdo con el estudio referenciado existen posibilitadotes de negocios (Business Drivers), cambios tecnológicos y aspectos económicos que definen la estrategia de seguridad de la información en 2009. A continuación detallaremos algunos de ellos y sus impactos en la estrategia de seguridad de la información.


Dentro de posibilitadotes de negocio (PN) tenemos:

  • Enfréntese con la conectividad y los requerimientos de un ambiente móvil.
  • Láncese a conocer y desarrollar nuevos modelos de negocio, pero considere sus riesgos.
  • Asuma su papel como enlace con los negocios.
  • Haga la seguridad invisible a los negocios y valor para sus clientes


Como cambios tecnológicos (CT) el documento enumera:

  • Combatir del cibercrimen con personas, procesos y tecnología
  • Separar los hechos de la ficción con respecto a la virtualización
  • Acoja el Web 2.0 pero mantenga la privacidad
  • Tome la aproximación del ciclo de vida de la información para proteger los datos


Detalla los aspectos económicos (AE) como:

  • Invierta su presupuesto para impactar la línea base
  • Sea flexible con los proyectos de grandes inversiones
  • Adopte la estrategia de servicios manejados por terceros
  • Evite los “ajustes” relacionados con el apetito al riesgo


Si revisamos cada uno de los elementos propuestos por Forrester, podemos ver que para los habilitadores de negocio, el factor riesgo es la variable más importante que el gerente de seguridad de la información debe tener en cuenta. No se trata de tomar todos los riesgos para lograr la estrategia de negocio, sino incluir dentro del diseño de la estrategia de negocio, la valoración de los riesgos de la información y su flujo en el nuevo modelo propuesto. Con ello no sólo alcanzará su papel como enlace con las metas de negocio, sino que hará evidente el nivel de exposición de la información cuando se haga realidad la nueva estrategia para la empresa.


Cuando tomamos lo relativo a los cambios tecnológicos se advierte con claridad que el enfoque está hacia la tercerización y las nuevas tecnologías de desarrollo, los cuales establecen grandes oportunidades para las organizaciones, pero de igual forma, grandes riesgos si sólo se toman y se ponen en funcionamiento. En este sentido, es deber del gerente de seguridad de la información hace evidente los posibles riesgos que ambas estrategias sugieren para la información de la organización, no como un ente que limite el cambio o vaya en contra de la estrategia corporativa, sino como un animador de la reflexión que permita establecer los acuerdos tácticos requeridos para hacer realidad la estrategia corporativa con el nivel de riesgo que acepta la organización frente a la información y los datos, tanto propios como los de sus clientes.


Finalmente los aspectos económicos, confirman las dos tendencias identificadas tanto en los cambios tecnológicos como en los habilitadores de negocio. La advertencia en este punto es modere sus riesgos frente a las grandes inversiones en seguridad de la información y avance con firmeza en el fortalecimiento de la línea base de las prácticas de seguridad de la información. Si bien, es necesario mantener un balance entre las necesidades de negocio y los riesgos de la seguridad de la información, es clave soportar dicho balance en una fuerte cultura de cuidado de los activos de información, que no es otra cosa, que reconocer en la información la misión misma del área de seguridad de la información.


En razón a lo anterior, la gerencia de seguridad de la información deberá mantener una mentalidad de servicio, que no busque protagonismos en las funciones de negocio, sino la perfecta sinergia que agrega valor al proceso y a sus clientes. Así mismo, deberá promover una cultura de apoyo y educación, que promueva desde su propio ejemplo, las prácticas que desea desarrollar en la organización. Finalmente y no menos importante, la gerencia de la seguridad, deberá entender y traducir las prioridades del negocio, como su insumo base para hacer de la experiencia de la seguridad de la información una práctica natural de los procesos organizacionales y no una restricción que sólo busca entender de manera individual los riesgos de la información.

Inseguridad de la información: Gerencia en movimiento

Revisando lo expuesto por Kotter en su libro “El sentido de la urgencia”, nos recuerda que ante un mundo lleno de turbulencia y de rápidos cambios, no es posible mantener una posición cómoda o autocomplaciente con los éxitos o logros pasados, sino más bien una posición atenta y alerta que nos permita afinar nuestro olfato para ver las oportunidades en medio de las crisis, los retos relevantes que nos permitan cuestionar nuestro statu quo y la energía requerida para moverse y ganar ahora.


Un verdadero sentido de la urgencia es una fuerza altamente positiva y centrada, es un momento de convencimiento y acción que define nuestro estado de alerta y lo lleva a concretar de manera rápida y eficaz las actividades requeridas para hacer que las cosas pasen. Un falso sentido de la urgencia produce estrés, agotamiento y sensación de estar haciendo muchas cosas. Cuando se confunde el estado de alerta activa y focalizada, con los afanes que desgastan y desvían la atención, estamos destruyendo la confianza de muchos para hacer las cosas de manera diferente, que genere valor y diferencia con el cliente.

En este contexto, el gerente o encargado de la seguridad de la información debe entonces, mantener un sentido de la urgencia; una real y activa capacidad de poder ver las tendencias y alertas que puedan impactar los procesos de negocio de las organizaciones, de tal suerte, que puede actuar de conformidad frente a los riesgos emergentes identificados en los flujos de información de las áreas de negocio.


Esto será posible, si y sólo si, encuentra en la inseguridad de la información su fuente de inspiración, su vocación real y concreta, que le permita ver en movimiento los impactos y propuestas de la materialización de posibles incidentes de seguridad en la organización. Cuando el gerente de seguridad de la información, adquiere una posición pasiva y autocomplaciente, es decir aquella que se limita a cumplir con los monitoreos previstos, el cumplimiento de normas establecidas y la validación de evidencias requeridas de sus controles, estamos asistiendo a la petrificación de su capacidad de asombro, esa que es precisamente la característica propia de la inseguridad.


La gerencia de la seguridad de la información, enraizada en un reconocimiento de la inseguridad de la información en cada uno de los procesos de la organización, es la resultante de un ejecutivo que siente como reto propio la conquista de los retos de la inseguridad, la vitalidad propia para aprender de lo inesperado y la confianza de que cada día es posible podernos sorprender. Si esto es correcto, la gerencia de la seguridad de la información irá con certeza más allá de los estándares y las buenas prácticas y habrá siempre un espacio para pensar y dejarse tentar por las nuevas propuestas de la inseguridad informática.


Cuando hacemos lo que nos ha funcionado en el pasado y de manera reiterante insistimos en ello, es una alerta de que existen cosas afuera que están cambiando y no nos estamos percatando de ello. Mientras unos pueden estar altamente ocupados manteniendo en funcionamiento las tecnologías de seguridad de la información, otros estarán indagando el exterior y las coyunturas que pueden generar diferencia, esas que nos abren los ojos frente a los nuevos retos que nos impone la inseguridad. Los primeros estarán con una falsa sensación de urgencia basada en hechos cumplidos y rutinas establecidas y los otros, arriesgándose a ser diferentes y proponer acciones que busquen nuevos horizontes que cuestionen la manera actual de hacer las cosas.


No se quiere decir con lo anterior que mantener el funcionamiento de las tecnologías sea algo que no es saludable y requerido, sino cuestionar que si sólo se hace esto y nuestras energías se focalizan allí, la inseguridad de la información estará acampando cerca nuestro, esperando a que nos acomodemos en nuestra zona de confort, para asaltarnos y mostrarnos que ella, si sabe de sorpresas y de mantenerse alerta cuando otros no lo hacen.


Vivir con un real sentido de urgencia, es elevar nuestras expectativas, nunca conformarse con lo ya recorrido, abrazar con emotividad objetivos que están más allá de lo conocido y vivir intensamente la pasión de transformar el mundo. Si un gerente de seguridad de la información vive con un sentido genuino de urgencia, será gerente de la propia dinámica de negocio, y no de cualquier negocio, sino de aquel que es capaz de generar valor con el cliente, como una experiencia única y real que lleva a decisiones sabias y llena de oportunidades, nunca de restricciones.

domingo, 23 de agosto de 2009

Cultura de Seguridad de la Información: Entendiendo una percepción

Revisando el editorial de la Revista de ACIS, "Entendiendo la inseguridad de la información" (http://www.acis.org.co/fileadmin/Revista_105/editorial.pdf) y las anotaciones del autor del libro "Managing the Human factor in Information Security", David Lacey, (http://www.amazon.com/Managing-Human-Factor-Information-Security/dp/0470721995/ref=sr_1_1?ie=UTF8&s=books&qid=1251001834&sr=1-1) comprender los comportamientos de las personas frente a los temas de seguridad es un tema de percepción, de valoración personal de acuerdo a múltiples variables que sólo cada persona conoce y sabe.

La psicología de la seguridad de la información pasa por un reconocimiento del riesgo, por una percepción del mismo, que mantiene o no alerta a la persona frente a situaciones que pueden vulnerar su espacio individual o comunitario cuando de manejo de información u otra situación se trate. Mientras unos somos más proclives a tomar riesgos, otros no lo somos tanto. La exposición a los riesgos depende de nuestras experiencias previas y situaciones que nos han llevado a tomar decisiones para avanzar o ser más prevenidos ante los eventos inesperados.

Cuando nos sentimos más confiados y confortables en nuestro entorno, se percibe una sensación de protección, que nos anima a tomar mayores riesgos y acciones, pues elementos en el contexto de nuestra decisión nos dicen que es posible actuar con tranquilidad y sin miedos. En este sentido, nuestra prevención y posición de alerta se disminuye y se abre la posibilidad para la materialización de un hecho no previsto.

Cuando advertimos un ambiente hostil, poco confiable y lleno de incertidumbre, nuestras acciones podrán ser conservadoras y prudentes, o lanzadas y temerarias, dependerá de nuestro apetito al riesgo y de nuestra historia frente a decisiones similares. Podríamos decir que en entornos agrestes y desconocidos, nuestra memoria de riesgos se activa y percibe los niveles de incertidumbre que podemos manejar y nos cuestiona cuando dichos límites se vulneran o sobrepasan.

En este contexto, una cultura de seguridad de la información se basa en que tan bien una organización es capaz de gobernar y administrar los incidentes que se presentan. Cómo se enfrenta la incertidumbre de la falla y a sus efectos inesperados. Una cultura de seguridad de la información que encuentra en la inevitabilidad de la falla la fuente de sus supuestos, es capaz de modificar las prácticas expuestas y en uso, en una realidad concreta que se materializa en comportamientos confiables de las personas.

Es decir, una cultura de seguridad que reconoce en los incidentes o materialización de los riesgos, una forma de actuar y conocer que tan inseguros son, es capaz de construir un lenguaje de seguridad, de percepción, no basado en una visión de invulnerabilidad tecnológica, sino en la confiabilidad de su reacción humana frente a la vulnerabilidad propia de los sistemas. Construir una cultura de seguridad alrededor de los incidentes, es destruir la falsa sensación de seguridad y diseñar un sistemas preventivo que cree en las buenas prácticas y en el ser humano contingente.

David Lacey define un incidente como la aplicación sistemática de malas prácticas de seguridad, una definición que nos dice que somos responsables por fortalecer nuestras acciones frente a la inseguridad, una búsqueda constante para descifrar los supuestos básicos de la seguridad de la información en un contexto real. Esto es, comprender nuestro entendimiento de los riesgos en el diario hacer, actuar conforme a ese entendimiento y hacer visible nuestra acción en los procesos de negocio.

Si no entramos a descubrir cómo psicológicamente entendemos la inseguridad y sus efectos de percepción en nosotros, no podemos tener una clara visión de nuestras acciones frente a situaciones de riesgo. Si no valoramos la información como lo que ella es, un activo de la organización, si no reconocemos en los procesos de negocio la importancia de la información, estamos advirtiendo una dinámica organizacional dispersa y animada por una informalidad en la administración de sus riesgos de información.

Por lo anterior, la sensación de seguridad, particularmente en temas de gestión de información, consiste en dimensionar las actividades de los procesos de negocio, los riesgos que se derivan del manejo de la información y la valoración y estimación que de ella efectúa la alta gerencia. Cuando las expectativas del nivel directivo establecen que la información es un bien crítico y sensible para la permanencia de la organización, cada uno de los colaboradores activa el programa de prevención y control de los riesgos de seguridad. Si el nivel directivo no muestra interés legítimo con sus actuaciones sobre la protección de los recursos de información, la organización sabrá que la pérdida de información, la inconsistencia de archivos y eliminación de éstos, son eventos que deben asumir el área de tecnología y no cada uno de ellos.

Así las cosas, una cultura de seguridad de la información no sólo requiere especialistas técnicos en tecnologías de seguridad de la información, sino especialistas organizacionales en administración del riesgo, que canalicen los planes de seguridad y control acordes con la percepción y apetito al riesgo de sus participantes. No sin antes acotar, que la seguridad supone la exposición a situaciones riesgosas, como una manera de conocer los impactos de las medidas y la efectividad de sus controles.

La cultura de seguridad de la información es un control suave que reconoce en el ser humano su inteligencia emocional y espiritual, así como sus aciertos y fallas. De igual forma, estima sus valoraciones e inclinaciones, sus impulsos y restricciones, todo ello para decirle a su entorno que lo conoce y que aprende él, no para controlarlo o desafiarlo, sino para advertirle que a pesar de que pronto nos volverá a sorprender, habrá una posición vigilante y animada para ir más allá de la confianza de nuestras predicciones.

Una cultura de seguridad de la información fuerte y consistente, no habla de una empresa sin incidentes de seguridad, ni fraudes, sino de una que destruye sus propias autorestricciones para conocer y atender nuevas formas de equivocarse.

domingo, 16 de agosto de 2009

Focalícese en la articulación de valor más que en el retorno de la inversión

Revisando un reciente documento de Forrester, denominado Articulation the business value of information security, se advierte un cambio interesante en la manera como se gobierna y gestiona la seguridad de la información en las organizaciones.

Dice el informe que hace algunos años al interregar a los Chief Information Security Officer - CISO, sobre ¿Cuál es el principal motivador para la implementación de controles en su organización? la respuesta natural era "porque necesitamos cumplir con las regulaciones o mandatos corporativos". Ahora cuando nuevamente son cuestionados estos ejecutivos, la respuesta es: "porque necesitamos administrar nuestro riesgos de información".

Al revisar este cambio de perspectiva, si bien la parte regulatoria sigue estando vigente en la agenda de los CISO, se advierte una necesidad de comprender más los flujos de información de la organización y cómo a través de la seguridad de la información se puede generar valor para los negocios. Cuando se establece que la información es un activo estratégico tan importante como las utilidades o las instalaciones, la gerencia establece los recursos y atención necesario para avanzar en una estrategia conjunta que permita asegurar la operación de la firma y la información que en ella se crea, transmite, transporta, almacena, recupera y destruye.

Cuando logramos incorporar la seguridad de la información dentro de los procesos de negocio, como parte normal de diseño y operación del mismo, las inversiones en seguridad dejan de ser un costo propio del área de TI, y se convierten en parte inherente de la operación del negocio. Lograr esta transformación no sólo requiere de un entendimiento de la seguridad dentro de la cultura organizacional, sino la materialización del concepto de seguridad dentro de los comportamientos de los individuos.

De otra parte, no podemos desconocer que la inseguridad continuará avanzando y con su avance nuevas sorpresas y motivaciones para continuar aprendiendo de sus efectos. En este sentido, se hace necesario refinar y reconstruir frecuentemente al equipo de seguridad informática, de tal forma que demuestre conocer los objetivos de negocio y los motivadores de la estrategia corporativa y así sugerir planes tácticos y técnicos que permitan al negocio fluir y administrar los riesgos propios de su operación.

Cuando logramos hacer evolucionar el lenguaje de la inseguridad, de los ataques o amenazas, por uno de resiliencia, de administración de riesgos y aseguramiento de la continuidad estamos asistiendo a la creación de una cultura de seguridad de la información que nace en el entendimiento mismo de los negocios. Es decir, cada área de la organización reconoce que la información y datos que maneja son parte de la sensibilidad del área y de los procesos de misión crítica de sus actividades. Hacer que esto ocurra, exige tanto del área de negocios como del área de seguridad de la información un lenguaje compartido de riesgos y controles que no son otra cosas que una comprensión sistémica de la estrategia de negocio corporativa.

Si bien la inversión en tecnologías de seguridad de la información no producen claramente un retorno de la inversión, si focalizan las energías en la generación de "expectativas y contextos" en los clientes que benefician directamente las relaciones con los terceros. La seguridad de la información al ser parte de la construcción de confianza y valor con los clientes, se hace una aliada estratégica del negocio y la extensión de la presencia del área de tecnologías de información la operación del negocio.

Ser estratégico en la gestión y gobierno de la seguridad de la información, es generar y agregar valor al cliente interno y externo, es ser el asesor confiable y capaz de tomar decisiones críticas que impliquen avanzar en una seguridad de perímetro extendido y móvil, que haga sumergir los negocios en una aldea global y ampliamente comunicada. Lo estratégico de la seguridad consiste en apalancar la dinámica de los negocios actuales, articulando la protección de la información en los procesos organizacionales, no como restricciones de hecho, sino como característica propia del hacer.

Para lograr lo anteriormente expuesto, se hace necesario repensar la figura del CISO, no como ese asesor técnico especializado en tecnologías de seguridad, sino como el ejecutivo de negocio que, reconociendo la complejidad de las condiciones de los mercados de la empresa, esta capacitado para ser flexible y analítico frente a los retos de la inseguridad de la información y así, buscar mayores niveles de continuidad operacional y tecnológica.

Por tanto, cuando sea interrogado sobre el retorno de la inversión en seguridad de la información, muestre el proceso continuado y sostenido donde se articulan los negocios y la protección de los activos de información, que no es otra cosa que el reconocimiento y aplicación de una cultura de seguridad inherente en la administración de los riesgos de negocio.