domingo, 13 de marzo de 2011
Postura individual de seguridad de la información: Un hábito requerido para sobrevivir ante la inevitabilidad de la falla.
lunes, 14 de febrero de 2011
Arquitectura de Seguridad de la Información: Una lección pendiente para los CISO's
¿Quiénes son los arquitectos?
Frecuentemente se habla de arquitecturas, de arquitectos, elementos y personalidades que poco a poco han tomado forma en medio de diferente temáticas como tecnología de información, seguridad de la información, talento humano, liderazgo entre otros campos. Cuando revisamos la etimología de la palabra arquitectura, encontramos que proviene del griego αρχ (arch, cuyo significado es ‘jefe’, ‘quien tiene el mando’), y τεκτων (tekton, es decir, ‘constructor’ o ‘carpintero’), que de manera combinada podría leerse como “jefe constructor”, esa persona que orienta, dirige y mantiene el rumbo para asegurar que cada pieza sea la requerida y mantenga la vista general y articulada de todo cuanto se tiene.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Fuga de la información: Revelando la inseguridad de la información en el factor humano
domingo, 5 de diciembre de 2010
Inseguridad de la información. Fuente de la innovación en seguridad de la información
domingo, 3 de octubre de 2010
El debido cuidado en seguridad de la información. Un ejercicio de virtudes para la función de seguridad de la información
En consecuencia, para hacer realidad la propuesta planteada para materializar el debido cuidado en seguridad de la información se hace necesaria una evolución acelerada de la función de seguridad hacia los temas de gobierno, riesgo y cumplimiento, que le permita estar en la agenda los miembros de la junta directiva a través de un comité ejecutivo de primer nivel, donde se rindan cuentas de la evolución del programa de seguridad, apalancado en los riesgos estratégicos de negocio y las regulaciones y acciones legales que implican la materialización de una falla de seguridad. (ETSEBETH 2009, capítulo 8)
domingo, 11 de julio de 2010
Métricas en Seguridad de la Información: Un reto permanente
El Dr. Hyden afirma en su libro que “medimos la seguridad para entender la seguridad”. Parece una afirmación algo simple, pero desafiante y exigente para llevarla a la práctica. En la medida que recolectamos datos sobre la seguridad, con un contexto, con un objetivo, sabiendo lo que queremos hacer con ellos, poco a poco se nos revelará aquello que queremos conocer y detallar. Podemos tener grandes reportes con datos y vulnerabilidades identificadas, los cuales carecerán de sentido si no sabemos qué es aquello que nos queremos responder y atender, para continuar nuestro viaje al corazón mismo de la inseguridad en las diferentes relaciones entre personas, tecnología y procesos.
Continúa comentando el académico mencionado previamente, que “el real beneficio de las métricas se revela cuando los datos que se representan llevan a actividades con sentido para la organización, acciones que soporta objetivos y apalancan retos en la empresa”. En este contexto, el valor de las métricas se percibe y se potencia, sólo cuando somos capaces de expresarlas en el lenguaje del negocio y la hacemos parte de la manera como la misma corporación genera valor en su entorno.
Así las cosas, las métricas en seguridad son valoraciones altamente riesgosas, pues al comprender mejor algo que previamente no se conocía, se genera un mayor conocimiento de la situación y su correspondiente responsabilidad y obligación para actuar en conformidad. En este escenario, recolectar información sobre las diferentes variables el programa de protección de la información es comprender por qué se recogen y las decisiones que se tomarán soportadas en ella.
Considerando lo anterior, el desarrollar un programa de métricas en seguridad exige declarar las limitaciones propias de este ejercicio y la comprensión de variables con cambios constantes, incertidumbre y riesgo, que en otras industrias como los seguros, la manufactura y los diseños se manifiestan con la misma intensidad. De acuerdo con lo que presenta el Prof. Hyden en su libro, se advierte al menos tres lecciones sobre las métricas de seguridad en estas industrias a saber: (HYDEN 2010, pág. 20, 21 y 22)
Lección No.1 Sus métricas de seguridad y las subsecuentes decisiones derivadas de la administración de riesgos, mejorarán su seguridad, tanto como su capacidad para recolectar, analizar y entender los datos relacionados con la operación de la seguridad. (Seguros)
Lección No.2 La seguridad es un proceso de negocio. Si usted no está midiendo ni controlando el proceso, usted no estará midiendo ni controlando la seguridad. (Manufactura)
Lección No.3 La seguridad es el resultado de una actividad humana. Un programa efectivo de métricas en seguridad tratará de entender las personas tanto como la tecnología. (Diseños)
Hyden define la medición como el acto de juicio o estimación de las calidades de algo, a través de la comparación con algo adicional. Mientras las métricas, como los estándares de medidas. En este sentido, no son las métricas las que son sensibles en sí mismas, pues responden a hecho concretos sobre aspectos de la seguridad de la información que requieren ser revisados, sino las mediciones que se derivan de ellas, es decir las valoraciones que se efectúan sobre las métricas las cuales son juicios de valor humanos frente a referentes que deberán ser los más adecuados con la realidad de la empresa y su entorno competitivo.
Considerando lo anterior, Jaquith (2007, pág.30) confirma que si bien se establece un sistema de métricas basado en estándares como el ISO 27001 es un reto interesante, no es lo más adecuado dado que las mediciones asociadas con éste, estarán focalizadas en aspectos que son auditables y requerimientos de control, más que en la incorporación de las prácticas mismas; estará muy sesgada por criterios subjetivos de valoración, dado que se requiere definir qués y cómos propios con la dinámica de la organización y sus estructuras de negocio, y finalmente, las métricas se enfrentarán al problema de la valoración, las cuales el mismo estándar no ofrece orientación al respecto.
De manera complementaria Brotby, establece en su publicación que “se mide para poder administrar”. Esto es, negociar un conjunto de recursos, acordar unos comportamientos requeridos y rendir cuentas. En consecuencia para determinar la información requerida para medir y monitorear un proceso de seguridad se requiere dar respuesta al menos a las siguientes preguntas: (BROTBY 2009, pág.73)
1. ¿Qué es lo que será administrado?
2. ¿Cuáles son sus objetivos?
3. ¿Qué decisiones se deben tomar?
4. ¿Qué información es requerida para tomar dichas decisiones?
5. ¿Qué procesos pueden proveer la información requerida?
Los tres autores coinciden en que las métricas en seguridad de la información son acuerdos propios de las organizaciones en los cuales las buenas prácticas y/o estándares nos permiten comprender la brecha que tenemos frente a los ideales y no representan un ejercicio mandatorio o imprescindible para alcanzar modelos certificables frente a nuestra gestión de riesgos relacionados con la información.
El contar con un entendimiento interno y propio de la inseguridad de la información en el contexto del negocio y cómo esta se esconde y refugia en comportamientos inadecuados y limitaciones tecnológicas, nos permite generar mayor visibilidad del programa de protección de activos de información, que el uso mismo de un estándar per se.
No queremos con esta reflexión insinuar o desvirtuar las grandes bondades de las prácticas de seguridad de la información disponibles a la fecha, sino más bien darles su debido lugar dentro de la exigente y constante manifestación de la inseguridad en cada uno de nuestros procesos organizacionales, como esos libros abiertos de sabiduría y consejo, que siempre están disponibles para continuar afinando nuestras acciones de tratamiento del riesgo y afinando nuestro olfato para enfrentar a la inseguridad de la información, haciendo de las mediciones una consecuencia de nuestro mejor entendimiento de esta realidad.
Referencias
HYDEN, L. (2010) IT Security metrics. A practical framework for measuring security & protecting data. McGraw Hill.
BROTBY, K. (2009) Information security management metrics. A definitive guide to effective security monitoring and measurement. CRC Press.
JAQUITH, A. (2007) Security metrics. Replacing fear, uncertainty, and doubt. Addison Wesley
domingo, 17 de enero de 2010
La seguridad de la información: Una estrategia de aprendizaje
1. La educación tradicional se concentra en la enseñanza y no en el aprendizaje.
2. El objetivo de la educación es el aprendizaje y no la enseñanza.
3. La inteligencia es la habilidad para aprender, no es una medida de cuánto has aprendido.
La función de seguridad de la información tradicional se concentra en la información y cómo esta deber ser protegida. Es decir, estudia los detalles de ésta y sus medios de difusión o almacenamiento para establecer las medidas tecnológicas (en su amplio sentido de la palabra y no solamente elementos computarizados) requeridas que permitan un acceso confiable y controlado. En este sentido, la seguridad hace énfasis en la forma como deben hacerse las cosas para obtener el comportamiento deseado y evitar sorpresas en el futuro que impacten el nivel de confianza del usuario en el acceso a los medios donde se encuentre registrada o almacenada la información.
En consecuencia con lo anterior, una función de seguridad de la información planteada de esta forma, trata de encontrar e impartir una manera de entender la protección de los activos de información orientada claramente por los controles conocidos y aplicados. En este sentido, las personas reconocerán la seguridad de la información como la atención a las medidas de restricción que le permiten conocer el nivel de confiabilidad del acceso y uso de los datos y su procesamiento, haciendo de éstas una rutina básica y propia que cada persona debe memorizar y aplicar.
Entender la función de seguridad de esta manera, es cerrarle la posibilidad a la organización para descubrir en su función de negocio, nuevas formas de construir confianza en el acceso y uso de la información; es negarle la posibilidad de reconocer nuevos valores y comportamientos que se pueden desarrollar para confirmar una estrategia de protección basada en las personas; es perder el potencial de acción y conocimiento de cada individuo en los procesos de negocio, para revelar las intenciones de los atacantes.
Si el objetivo de la educación es el aprendizaje, el de la seguridad son los riesgos y no los controles. Parece una herejía lo que se plantea en esta reflexión, pero no lo es; es realmente el resultado de comprender que la seguridad es una propiedad emergente de un sistema, que no imparte clases sobre cómo fluye y se asegura la información, sino más bien busca constantemente respuestas en los inesperados comportamientos que él mismo presenta, fruto de la interacción de éste y sus componentes.
Si no existieran los riesgos o pudiésemos tener situaciones sin riesgos, la seguridad sobraría, no sería elemento sensible a considerar. Pero como no existe tal condición y la constante es que estamos expuestos a los riesgos, se hace necesario aprender de la incertidumbre y de las “fallas de control” para comprender que en la sabiduría del error esta la fuente del aseguramiento permanente de la información de las empresas.
Si el secreto de la educación es el aprendizaje, entonces la inteligencia de la función de la seguridad estará en su capacidad de aprender de la dinámica de los flujos de la información en los negocios, comprender las condiciones inseguras a las cuales está expuesta la información, detallar y moderar las expectativas de los responsables de la información, con el fin de actuar como asociado y consultor interno, que permita acompañarlos en la valoración permanente del nivel de seguridad requerido; no para hacer invulnerable el tratamiento de la información, sino para encontrar nuevas formas para responder ante la inevitabilidad de la falla.
En este sentido, el encargado o responsable de la seguridad, en inglés el Chief Information Security Officer – CISO deberá entender su función como una estrategia de aprendizaje permanente y no de enseñanza, que le permita descubrir y afinar en la práctica que no se trata de transmitir, instruir, enseñar o usar la seguridad, sino más bien construir una comprensión conjunta, tangible y concreta de los riesgos de la información desde la dinámica del negocio que de manera natural sugiera sus estrategias de aseguramiento.
domingo, 4 de octubre de 2009
Reflexiones sobre las métricas en seguridad de la información
Revisando las ideas desarrolladas por Bruce Schneier en su libro “Beyond fear” publicado en 2003, sobre la seguridad de la información encontramos que muchas de ellas nos sirven de escenario base para adelantar una reflexión sobre lo que pueden ser las métricas en seguridad de la información.
Dice Schneier:
- La seguridad es subjetiva y será diferente para diferentes personas, pues cada una de ellas determina su nivel de riesgo y evalúa sus estrategias compensatorias (trade-off) frente a los controles.
- La seguridad es un sistema. Un sistema de contramedidas (controles) individuales y sus interacciones.
- El sistema de seguridad es en sí mismo una colección de activos mas funcionalidad.
- Las interacciones entre sistemas son inevitables. Éstas producen o generan propiedades emergentes de los sistemas. En este sentido, de alguna manera las brechas de seguridad son resultado de las propiedades emergentes.
- La seguridad no es una función que pueda ser verificada, como una reacción química o un proceso de manufactura. Por el contrario, solamente es efectivamente verificada cuando algo no sale bien.
- El atacante debe ser parte del diseño de un sistema de seguridad, por tanto, el sistema debe tomar en cuenta el atacante para mantenerse seguro.
- Los diseñadores de sistemas informáticos que quieren hacer sus sistemas más seguros deben construirlo tan simple como sea posible: elimine opciones, reduzca interacción con otros sistemas, corte funcionalidad que no sea necesaria.
- Usted no podrá tomar buenas decisiones sobre qué tanta seguridad necesita hasta que no conozca los mecanismos de detección y respuesta que necesita implementar.
- “Invulnerable”, “impenetrable” son palabras que no tienen sentido cuando se habla acerca de la seguridad.
- Cuando ocurre un evento de seguridad, regularmente las personas se vuelven más experimentadas y saben que hacer.
Todas estas reflexiones nos hablan de un concepto de seguridad de la información basada en la inseguridad, en ese elemento tangible y medible como lo es la falla en sí misma. En este sentido, las métricas de seguridad de la información deben responder a la capacidad de la organización de responder a las brechas de seguridad, a la cultura de reporte de incidentes de seguridad y al nivel de confianza que quiere tener la alta gerencia respecto de la seguridad de los activos de información.
En este contexto, medir en seguridad de la información no debe estar atado a los estándares de seguridad como el ISO 27000, sino a las relaciones emergentes y propias de cómo se ejecutan las prácticas diarias de seguridad de la información en la organización, en los detalles de cómo se asumen y manejan los escenarios de falla y sobremanera, en la forma como la gerencia quiere administrar los riesgos propios de la protección de la información.
Así las cosas, medir en seguridad de la información exige el reconocimiento de la cultura de seguridad de la información, ese núcleo de supuestos, prácticas expuestas y en uso, así como los artefactos tecnológicos que hacen parte de la estrategia corporativa de seguridad de la información para desestimar posibles conductas que atenten contra la confianza emergente de la gerencia en la protección de los activos.
La gerencia valora más la manera como la organización se enfrenta y reacciona cuando se tiene una brecha de seguridad, que cuando no la tiene. Pues puede ver allí que tan preparada está para que, a pesar de los hechos, pueda procesar el incidente y seguir operando. Así mismo, reconoce el valor de un enfoque preventivo y de aseguramiento, más que uno reactivo y postmortem, porque sabe que mientras más pueda avanzar en una administración de riesgos de seguridad de la información, mejor podrá posicionar su confianza y la de sus clientes para fortalecer sus alianzas estratégicas.
Si bien esta reflexión no pretender agotar el tema de las métricas en seguridad de la información u ofrecer un conjunto de ellas, si busca repensar las ya existentes basadas en operaciones o números, que si bien son muy útiles para mirar la efectividad de las tecnologías de seguridad, no son suficientes para dar respuesta a la pregunta que se hace la gerencia: ¿Cuál es el nivel de confianza que tiene la organización en la seguridad de la información?
Medir en seguridad de la información, no es un tema exclusivamente de números, cantidades o volúmenes. Es una estrategia y la mejor excusa para dar respuesta a una pregunta, a una realidad que se hace evidente en la cultura de seguridad de la información. Medir es reconocer que somos tan seguros como la atención y gestión de los incidentes que hemos tenido, como el nivel fallas que experimentamos en las tecnologías de seguridad y la percepción de protección y amparo que cada una de las personas de la organización presenta.
Cuando nos arriesgamos a medir la gestión de la seguridad de la información, es decir, la generación de valor basada en la protección de los activos de información, nos lanzamos a ver con los ojos de la gerencia su entendimiento de los riesgos frente a los procesos de negocio.
sábado, 12 de septiembre de 2009
12 Recomendaciones para configurar su estrategia de seguridad de la información
Una vez más comentamos un informe de Forrester Research, que establece 12 recomendaciones para considerar dentro de la estrategia de seguridad de la información en 2009. Bien podemos o no estar de acuerdo con este documento, sin embargo desarrollaremos algunos comentarios alrededor del mismo, como una excusa académica y prácticas para validar lo que ha ocurrido hasta el momento en el desarrollo de la inseguridad de la información durante este año.
De acuerdo con el estudio referenciado existen posibilitadotes de negocios (Business Drivers), cambios tecnológicos y aspectos económicos que definen la estrategia de seguridad de la información en
Dentro de posibilitadotes de negocio (PN) tenemos:
- Enfréntese con la conectividad y los requerimientos de un ambiente móvil.
- Láncese a conocer y desarrollar nuevos modelos de negocio, pero considere sus riesgos.
- Asuma su papel como enlace con los negocios.
- Haga la seguridad invisible a los negocios y valor para sus clientes
Como cambios tecnológicos (CT) el documento enumera:
- Combatir del cibercrimen con personas, procesos y tecnología
- Separar los hechos de la ficción con respecto a la virtualización
- Acoja el Web 2.0 pero mantenga la privacidad
- Tome la aproximación del ciclo de vida de la información para proteger los datos
Detalla los aspectos económicos (AE) como:
- Invierta su presupuesto para impactar la línea base
- Sea flexible con los proyectos de grandes inversiones
- Adopte la estrategia de servicios manejados por terceros
- Evite los “ajustes” relacionados con el apetito al riesgo
Si revisamos cada uno de los elementos propuestos por Forrester, podemos ver que para los habilitadores de negocio, el factor riesgo es la variable más importante que el gerente de seguridad de la información debe tener en cuenta. No se trata de tomar todos los riesgos para lograr la estrategia de negocio, sino incluir dentro del diseño de la estrategia de negocio, la valoración de los riesgos de la información y su flujo en el nuevo modelo propuesto. Con ello no sólo alcanzará su papel como enlace con las metas de negocio, sino que hará evidente el nivel de exposición de la información cuando se haga realidad la nueva estrategia para la empresa.
Cuando tomamos lo relativo a los cambios tecnológicos se advierte con claridad que el enfoque está hacia la tercerización y las nuevas tecnologías de desarrollo, los cuales establecen grandes oportunidades para las organizaciones, pero de igual forma, grandes riesgos si sólo se toman y se ponen en funcionamiento. En este sentido, es deber del gerente de seguridad de la información hace evidente los posibles riesgos que ambas estrategias sugieren para la información de la organización, no como un ente que limite el cambio o vaya en contra de la estrategia corporativa, sino como un animador de la reflexión que permita establecer los acuerdos tácticos requeridos para hacer realidad la estrategia corporativa con el nivel de riesgo que acepta la organización frente a la información y los datos, tanto propios como los de sus clientes.
Finalmente los aspectos económicos, confirman las dos tendencias identificadas tanto en los cambios tecnológicos como en los habilitadores de negocio. La advertencia en este punto es modere sus riesgos frente a las grandes inversiones en seguridad de la información y avance con firmeza en el fortalecimiento de la línea base de las prácticas de seguridad de la información. Si bien, es necesario mantener un balance entre las necesidades de negocio y los riesgos de la seguridad de la información, es clave soportar dicho balance en una fuerte cultura de cuidado de los activos de información, que no es otra cosa, que reconocer en la información la misión misma del área de seguridad de la información.
En razón a lo anterior, la gerencia de seguridad de la información deberá mantener una mentalidad de servicio, que no busque protagonismos en las funciones de negocio, sino la perfecta sinergia que agrega valor al proceso y a sus clientes. Así mismo, deberá promover una cultura de apoyo y educación, que promueva desde su propio ejemplo, las prácticas que desea desarrollar en la organización. Finalmente y no menos importante, la gerencia de la seguridad, deberá entender y traducir las prioridades del negocio, como su insumo base para hacer de la experiencia de la seguridad de la información una práctica natural de los procesos organizacionales y no una restricción que sólo busca entender de manera individual los riesgos de la información.
domingo, 23 de agosto de 2009
Cultura de Seguridad de la Información: Entendiendo una percepción
La psicología de la seguridad de la información pasa por un reconocimiento del riesgo, por una percepción del mismo, que mantiene o no alerta a la persona frente a situaciones que pueden vulnerar su espacio individual o comunitario cuando de manejo de información u otra situación se trate. Mientras unos somos más proclives a tomar riesgos, otros no lo somos tanto. La exposición a los riesgos depende de nuestras experiencias previas y situaciones que nos han llevado a tomar decisiones para avanzar o ser más prevenidos ante los eventos inesperados.
Cuando nos sentimos más confiados y confortables en nuestro entorno, se percibe una sensación de protección, que nos anima a tomar mayores riesgos y acciones, pues elementos en el contexto de nuestra decisión nos dicen que es posible actuar con tranquilidad y sin miedos. En este sentido, nuestra prevención y posición de alerta se disminuye y se abre la posibilidad para la materialización de un hecho no previsto.
Cuando advertimos un ambiente hostil, poco confiable y lleno de incertidumbre, nuestras acciones podrán ser conservadoras y prudentes, o lanzadas y temerarias, dependerá de nuestro apetito al riesgo y de nuestra historia frente a decisiones similares. Podríamos decir que en entornos agrestes y desconocidos, nuestra memoria de riesgos se activa y percibe los niveles de incertidumbre que podemos manejar y nos cuestiona cuando dichos límites se vulneran o sobrepasan.
En este contexto, una cultura de seguridad de la información se basa en que tan bien una organización es capaz de gobernar y administrar los incidentes que se presentan. Cómo se enfrenta la incertidumbre de la falla y a sus efectos inesperados. Una cultura de seguridad de la información que encuentra en la inevitabilidad de la falla la fuente de sus supuestos, es capaz de modificar las prácticas expuestas y en uso, en una realidad concreta que se materializa en comportamientos confiables de las personas.
Es decir, una cultura de seguridad que reconoce en los incidentes o materialización de los riesgos, una forma de actuar y conocer que tan inseguros son, es capaz de construir un lenguaje de seguridad, de percepción, no basado en una visión de invulnerabilidad tecnológica, sino en la confiabilidad de su reacción humana frente a la vulnerabilidad propia de los sistemas. Construir una cultura de seguridad alrededor de los incidentes, es destruir la falsa sensación de seguridad y diseñar un sistemas preventivo que cree en las buenas prácticas y en el ser humano contingente.
David Lacey define un incidente como la aplicación sistemática de malas prácticas de seguridad, una definición que nos dice que somos responsables por fortalecer nuestras acciones frente a la inseguridad, una búsqueda constante para descifrar los supuestos básicos de la seguridad de la información en un contexto real. Esto es, comprender nuestro entendimiento de los riesgos en el diario hacer, actuar conforme a ese entendimiento y hacer visible nuestra acción en los procesos de negocio.
Si no entramos a descubrir cómo psicológicamente entendemos la inseguridad y sus efectos de percepción en nosotros, no podemos tener una clara visión de nuestras acciones frente a situaciones de riesgo. Si no valoramos la información como lo que ella es, un activo de la organización, si no reconocemos en los procesos de negocio la importancia de la información, estamos advirtiendo una dinámica organizacional dispersa y animada por una informalidad en la administración de sus riesgos de información.
Por lo anterior, la sensación de seguridad, particularmente en temas de gestión de información, consiste en dimensionar las actividades de los procesos de negocio, los riesgos que se derivan del manejo de la información y la valoración y estimación que de ella efectúa la alta gerencia. Cuando las expectativas del nivel directivo establecen que la información es un bien crítico y sensible para la permanencia de la organización, cada uno de los colaboradores activa el programa de prevención y control de los riesgos de seguridad. Si el nivel directivo no muestra interés legítimo con sus actuaciones sobre la protección de los recursos de información, la organización sabrá que la pérdida de información, la inconsistencia de archivos y eliminación de éstos, son eventos que deben asumir el área de tecnología y no cada uno de ellos.
Así las cosas, una cultura de seguridad de la información no sólo requiere especialistas técnicos en tecnologías de seguridad de la información, sino especialistas organizacionales en administración del riesgo, que canalicen los planes de seguridad y control acordes con la percepción y apetito al riesgo de sus participantes. No sin antes acotar, que la seguridad supone la exposición a situaciones riesgosas, como una manera de conocer los impactos de las medidas y la efectividad de sus controles.
La cultura de seguridad de la información es un control suave que reconoce en el ser humano su inteligencia emocional y espiritual, así como sus aciertos y fallas. De igual forma, estima sus valoraciones e inclinaciones, sus impulsos y restricciones, todo ello para decirle a su entorno que lo conoce y que aprende él, no para controlarlo o desafiarlo, sino para advertirle que a pesar de que pronto nos volverá a sorprender, habrá una posición vigilante y animada para ir más allá de la confianza de nuestras predicciones.
Una cultura de seguridad de la información fuerte y consistente, no habla de una empresa sin incidentes de seguridad, ni fraudes, sino de una que destruye sus propias autorestricciones para conocer y atender nuevas formas de equivocarse.