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domingo, 5 de febrero de 2012

El negocio de la seguridad de la información: ¿Qué vende la función de seguridad de la información?

Introducción
Generalmente cuando hablamos de un negocio, hablamos de producir algún tipo de bien o servicio que satisface una necesidad existente o creada, por lo cual cobramos y obtenemos algún beneficio bien sea tangible o intangible. Cuando interrogamos a los miembros de una organización cualquiera que esta sea, una pregunta básica que se nos ocurre es, ¿qué hace la compañía para la que trabajas? O dicho de otra forma, ¿qué vende la empresa para la cual prestas tus servicios? Respuesta que no se da de manera fluida o concreta y que generalmente no responde con claridad sobre el negocio que ésta desarrolla.

Tener claridad sobre el modelo de negocio que se desarrolla en una organización es encontrar la fuente de la sabiduría empresarial; es decir, establecer alternativas desequilibrantes y únicas que permiten a la compañía destacarse en su entorno y tomar ventaja de las condiciones que su contexto le marca, buscando anticiparse todo el tiempo para estar un paso delante de sus competidores.

Un modelo de negocio requiere antes que una estructura formal o conceptual probada, una visión, una pasión, un gusto y una forma diferente de ver el mundo, que le permita a su creador una manera para darle forma a una idea o pensamiento, un camino para desarrollar su intelecto y una oportunidad para armar un rompecabezas de retos que su propio sueño le impone. Un creador de negocios sabe que tendrá muchas cosas a su favor y otras tantas en contra, que deberá tener buen criterio para recibir las consideraciones de sus contradictores y, buen olfato para tomar riesgos calculados y así obtener lo que quiere.

En este contexto, los responsables y ejecutivos de la seguridad de la información en las empresas modernas, deberían asistir a la revelación del modelo de negocio que se esconde detrás de la función de seguridad de la información. ¿Qué es lo que vende el área de seguridad de la información? Para responder esta pregunta, en el entendido que somos dueño de un negocio y que debemos obtener utilidades, vamos a revisar las reflexiones de un reciente artículo publicado en el Sloan Management Review de la Escuela Sloan de Administración de Negocios del MIT, que establece una plantilla base para hacer evidentes los modelos de negocio.

¿Qué es un modelo de negocio?
Los académicos SINFIELD, CALDER, McCONNELL y COLSON (2012) del MIT establecen un conjunto base de preguntas para revelar la fuente misma del negocio, como insumo base para repensarlo y hacerlo evolucionar hacia nuevas fuentes de utilidad y desequilibrio requerido para posicionar a una empresa en su mercado. Las preguntas sugeridas son:

• ¿Quién es nuestro cliente objetivo?
• ¿Cuál es la necesidad que debemos satisfacer?
• ¿Qué debemos ofrecerle para satisfacer su necesidad?
• ¿Cómo nuestro cliente tendrá acceso a nuestra oferta?
• ¿Dónde debemos operar en la cadena?
• ¿Cómo obtendremos las ganancias?

Si miramos cada una de las preguntas, todas ellas buscan determinar con claridad aquello que debe movilizar los esfuerzos de los dueños de los negocios. Todo dueño está interesado en que su forma de hacer negocios tenga los resultados esperados y por tanto, estará atento en potenciar los recursos que tiene a su alcance para satisfacer los retos que su entorno le propone y cumplir con los requerimientos más exigentes de sus clientes. Así las cosas, detallamos a continuación algunas reflexiones que nos permitan tratar de responder la pregunta ¿qué vende la función de seguridad de la información - fsi?

Entendiendo el modelo de negocio de la seguridad de la información
En primer lugar, los clientes de la fsi son claros en cualquier organización: la alta gerencia, la gerencia media, los empleados de la empresa y sus grupos de interés. Cada uno de ellos tiene necesidades particulares y relacionadas entre sí, que deben ser analizadas y detalladas para entender cómo sacar las mejores ganancias en la aplicación del modelo de negocio de la seguridad de la información.

Como quiera que la fsi, considerando su nivel de madurez corporativa, puede estar articulada en el más alto nivel o asociada con una vista eminentemente tecnológica, tema que está fuera del alcance de este documento, se hace necesario conocer en profundidad qué moviliza el tema en cada una de las audiencias identificadas, su entendimiento a nivel empresarial y el discurso práctico que hace eco en las actividades cotidianas de cada uno de ellos.

Etimológicamente hablando la palabra necesidad establece dos ideas: la falta de algo indispensable para la vida o el motivo irresistible de alguna acción. (Tomado de: http://etimologias.dechile.net/?necesidad) En este sentido, intentemos encontrar esa “falta de algo o motivo irresistible” que hace que las diferentes audiencias encuentren en la seguridad de la información esa materia de conocimiento relevante para el negocio.

Para responder este reto, consideremos una reflexión por el complemento, ¿qué sucede cuando se materializa la inseguridad, cuando los riesgos se materializan? Generalmente ocurre la pérdida de confianza, de serenidad, se incrementa la incertidumbre natural del entorno y por tanto, se requiere tener mayor información de lo sucedido para comprender con detalles aquello que “no debió ser” pero que naturalmente ocurre: la inevitabilidad de la falla. No hay ninguna condición en el mundo que no esté sujeta a riesgos o a la inseguridad, por tanto, todo aquello que nos permite establecer y reconocer estados conocidos, será una forma de validar una sensación de control requerida frente a una situación.

En consecuencia, la alta gerencia de una empresa, en su empeño por mantener a flote el negocio, debe establecer un conjunto de variables y condiciones que le permitan un ambiente estable y tranquilidad relativa, es decir una posición vigilante, para avanzar en medio de sus retos corporativos. En este escenario, la información es una razón suficiente para tener motivos de incertidumbre, un motivo irresistible que enmarca el corazón de la toma de decisiones y las posiciones estratégicas de la empresa. Si esto es así, la fsi debe comprender las raíces de estos motivos y confrontar los dilemas de control que se manifiestan, bien por exposición a terceros, regulaciones e implicaciones económicas, como por impactos en la moral y comportamientos de sus empleados.

La confianza es entonces, un motivador fundamental de los ejecutivos de más alto nivel, que en procura de mantener en curso las estrategias de negocio, para materializar su modelo asociado, requieren que la información se mantenga dentro de los parámetros de confiabilidad propios del entorno de competencia y así mantener controlados los riesgos emergentes de sus relaciones con sus grupos de interés.

Por tanto, como bien dicen la sabiduría popular y la experiencia propia, la confianza tarda mucho en construirse y poco para perderla. En consecuencia, la seguridad de la información es una apuesta para edificar una respuesta a una condición de inseguridad permanente, con el fin de instaurar una esperanza de un comportamiento repetitivo que limita la materialización de una condición indeseada. Ahora bien, si ésta última se materializa, deberá haber una reacción coherente y decisiva que trate de controlar efectivamente los impactos sobre los “bonos” de confianza construidos.

Elementos base de la confianza en seguridad de la información
La competencia y la credibilidad son los elementos más destacados en la construcción de confianza. Estas condiciones, propias de la dinámica de los negocios, particularmente de la seguridad, son requisitos fundamentales de la operación de la función de seguridad de la información. La competencia habla de las habilidades y conocimiento específico aplicado, que se traduce en acciones prácticas visibles y evidenciables, que muestra en el profesional de seguridad de la información, la claridad conceptual y prudencia de sus acciones. La credibilidad es esa propiedad emergente que está fundada en el carácter de la persona, en la forma coherente y real en que toma decisiones basado en sus valores y principios.

En la seguridad de la información, los ejecutivos responsables de ella, deberán acrecentar su credibilidad con resultados concretos y percepciones positivas sobre el manejo de los activos de información, sobre la sabiduría para asegurar la operación de la empresa y la forma en que deben actuar cuando la inevitabilidad de la falla se presenta. La confianza antes, durante y después de la materialización de una falla parcial o total, define mucho el carácter de este ejecutivo, mide su nivel de preparación y valida su capacidad de toma de decisiones frente a situaciones críticas.

Es claro que no es necesario este tipo de situaciones reales para confrontar y validar los niveles de experiencia y capacidad de reacción de los ejecutivos de la seguridad, sino el nivel de preparación e interiorización que la cultura organizacional tiene frente a los incidentes, sus lecciones aprendidas y el refuerzo permanente de sus prácticas frente al tratamiento de la información.

De acuerdo con lo anterior, los altos ejecutivos de la empresa requieren métricas, estudios comparativos, auditorías independientes que permitan comprender cómo la organización se prepara para asumir el reto de los riesgos de seguridad de la información, buscando reducir la incertidumbre propia de un ambiente hostil, dinámico e impredecible que tienen los negocios actuales.

El negocio de la seguridad de la información está cercado por “depredadores” de confianza que buscan en cada momento doblegar sus fuerzas y desdibujar sus victorias previas, para infundir temores y preocupaciones en el colectivo que se quiere posicionar. Por tanto, la promesa de valor y el despliegue de la misma en las organizaciones, no puede ser otra cosa que una vista activa, propositiva y anticipatoria que busca adelantarse a los riesgos y situaciones propias de las operaciones para vivir con el “mínimo de paranoia bien administrado” que destruya la “falsa sensación de seguridad”.

La información: elemento fundamental del negocio de la seguridad de la información
Si entendemos que “una corporación no puede darle forma o controlar información (expuesta en las redes sociales, publicidad, ponderaciones de calidad o consideraciones regulatorias), sólo puede usarla; y debe integrarla con el fin de darle sentido (…)” (CORTADA 2011, pág 76), el negocio de la seguridad de la información encuentra en esta frase, la forma de darle respuesta a otra de las preguntas sugeridas por los teóricos del MIT, ¿dónde debemos operar en la cadena?

El negocio de la seguridad de la información debe operar en diseño de la estrategia corporativa y en la articulación de los planes tácticos, de tal forma que entendiendo la forma como se configura la generación del valor del negocio y cómo se despliega en cada uno de las áreas de negocio, entender esa “falta de algo” que se manifiesta en el tratamiento de la información dentro y fuera de la organización. En este sentido, cuando la seguridad de la información, articula y moviliza el valor de las estrategias corporativas, es capaz de capitalizar las más altas utilidades de su modelo (el de su negocio).

Por tanto, debemos pasar de una vista eminentemente tecnológica y de implementación (que es clave y relevante para hacer del modelo de negocio una realidad) a una asistida por servicios que renueven el entendimiento del mercado en el cual opera la organización, revelen patrones de comportamientos y condiciones regulatorias que impacten la empresa y por qué no, desarrollen ideas diferenciadoras desde la confianza con los terceros y grupos de interés, para crear un desequilibrio estratégico en su mercado creando condiciones que permitan negocios flexibles basados en una aproximación de riesgos calculados.

Amén de lo anterior, si en la información encontramos los movilizadores que articulan el modelo de negocio de la seguridad de información, todas aquellas actividades que verifiquen la confianza de los ejecutivos de las empresas serán un posible nicho de generación y articulación del valor propio del modelo de seguridad de la información. En este sentido, aspectos como el cumplimiento normativo, cifras confiables, operaciones confiables, comportamientos adecuados frente a la información y sistemas de información confiables son temas que deberán ser objeto de análisis y reflexiones para plantear la estrategia del negocio de la seguridad, buscando generar las utilidades requeridas para mantener la viabilidad de dicho negocio, en la función de seguridad de la información de una empresa.

“Si la habilidad para cambiar es ahora más importante, que la habilidad para crear e innovar (…)” (MULHOLLAND, A., PYKE, J. y FINGAR, P. 2010, pág.182) es natural que las organizaciones encuentren en las prácticas de seguridad y control, elementos fundamentales que les permitan avanzar con celeridad y claridad de un estadio a otro, pues si bien allí, existen estrategias formales y estrictas para asegurar una transición adecuada de un estado a otro, también están las condiciones particulares de cada organización, que reconociendo su nivel de riesgo y exigencias normativas, son capaces de adaptar las mismas y lograr los balances requeridos entre confiabilidad y agilidad empresarial para tener una posición estratégica privilegiada.

Reflexiones finales
Estamos en un contexto empresarial dinámico asistido por tendencias tecnológicas que retan los planes estratégicos organizacionales. La computación en la nube, las tecnologías móviles y las redes sociales establecen nuevas oportunidades y amenazas para las organizaciones, y por tanto, la seguridad de la información deben ser el aliado estratégico de la gerencia, para sacar el mayor provecho a las potencialidades de las mismas.

No podemos alcanzar mayores niveles de confiabilidad empresarial, entendida esta desde la perspectiva de la seguridad y calidad de la información, sino somos capaces de generar la suficiente confianza en cada uno de aquellos elementos que son de interés por parte de la alta gerencia. La sensación de confianza que podamos construir, el tratamiento adecuado de la información cada uno de los procesos de negocio de la empresa y el reconocimiento tanto interno como externo de dicha condición, deberá se parte de la agenda del ejecutivo a cargo de la seguridad de la información.

El negocio de la seguridad de la información tendrá sus mayores utilidades y dividendos, cuando sea capaz de reinventarse a sí mismo en cada proceso de negocio, cuando logre incorporar de manera consistente y evidente comportamientos confiables en el manejo de la información en los empleados de las empresas, cuando fortalece su posición vigilante y proactiva frente a los incidentes que se le materialicen, cuando el capital de confianza que ha construido se verifique y consolide con victorias tempranas y pronósticos confiables, que le permitan a su dueño, cumplir la promesa de valor a sus clientes y hacer de sus actividades, conversaciones de las juntas directivas.

Entender la seguridad de la información como un negocio, es vender un intangible que encuentra su referente en la experiencia, historia y práctica de los individuos, en las exigencias normativas y en el nivel de percepción de los riesgos, en pocas palabras, en una esfera social y psicológica que apenas iniciamos a descubrir y que requiere entender la complejidad, es decir la variedad de condiciones y estados de las personas, procesos y tecnologías, para revelar y consolidar el lenguaje político y estratégico que requiere dicho negocio para ser un actor fundamental en la construcción del futuro de las empresas.

Referencias
SINFIELD, J., CALDER, E., McCONNELL, B. y COLSON, S. (2012) How to identify business models. Sloan Management Review. Vol.53, No.2. Winter.
CORTADA, J. (2011) Information and the modern corporation. MIT Press.
MULHOLLAND, A., PYKE, J. y FINGAR, P. (2010) Enterprise cloud computing. A strategy guide for business and technology leaders. Meghan-Kiffer Press.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Función y propósito de la seguridad de la información

Revisando reflexiones elaboradas por R. Ackoff (en su libro: Differences that make a difference) alrededor de qué es una función y qué es un propósito, encontramos muchas reflexiones que pueden ser de utilidad para el responsable de la seguridad de la información. Mientras una función es el uso de algo que puede tener alguna cosa, tener un propósito implica hacer selecciones y tomar opciones para hacer que ese algo se movilice.

En este sentido, desarrollar una función de seguridad de la información en la empresa es establecer los mecanismos, estrategias y acciones que nos permiten hacer realidad las metas operativas de la seguridad de la información representadas en prevención de ataques, control del spam, revisión y control antivirus, aseguramiento de firewalls, entre otras temáticas, que lo que buscan es medir la efectividad y eficiencia de las implementaciones de hardware y software para proteger la infraestructura tecnológica de riesgos que atenten contra la confidencialidad, integridad y disponibilidad.

Todo lo anterior, se podría implementar sólo como una vista operativa y funcional, aún sin un propósito específico, y tendría efectos positivos en la exigente labor de administración de la seguridad de una organización. Sin embargo, esta postura, no respondería a la necesidad de anticipación requerida y demandada por la organización para movilizar la transformación de la empresa e incrementar el nivel de protección de la información requerido por el negocio ahora y en el futuro.

Cuando la seguridad de la información tiene un propósito, tiene un fundamento, un sueño que lograr y unas metas para cumplir, es capaz de movilizar elementos organizacionales como tiempo, personas y finanzas, para destruir lo que las personas “creen” y renovar lo que las personas “hacen”; haciendo visible un cambio de paradigma en el tratamiento de la información, es decir, pasar de “algo” que alguien hace por mí, a “algo que es parte inherente de mi”.

Materializar este tipo de paradigmas implica no solamente entender la función de seguridad de la información per se, sino encontrar un sentido práctico a la protección de los activos de información, como una manera de hacernos responsables reales en el tratamiento de la información, para tomar las opciones y selecciones conscientes que incrementen la percepción de tranquilidad y seguridad de los activos identificados, clasificados y puestos a disposición de una organización y sus metas grandes y ambiciosas.

Cuando hablamos de la función de seguridad de la información en una organización, sin tener en cuenta su propósito, es hablar de una serie de actividades y acciones que no tienen claramente un sentido o direccionamiento, a pesar de que éstas funcionen de la manera prevista. De igual forma, contar con el propósito motivador de la seguridad en una organización, pero no tener acceso a los recursos suficientes para movilizarlo, se convierte en un buen ejercicio académico que motiva a pocos y no convence a muchos. En este sentido, cada vez que nos hacemos “de mayor edad”, y más pausados en nuestras reflexiones, debemos renovar nuestro niño interior, ese que está libre de autorestricciones y se dejar sorprender con las nuevas lecciones de la inseguridad de la información.

Adicionalmente, si agregamos un símil sobre lo que venimos reflexionando y para ello utilizamos el concepto de una “caja de herramientas”, podemos notar que la función de aquella, entre otras que le podemos asignar, es poder custodiar y mantener funcional los elementos disponibles allí. Si esto es cierto, el poder de la "caja de herramientas" (en este caso de la seguridad de la información) no está en su diseño, ni funcionalidad; está en el propósito que alguien le ha asignado, en las decisiones y opciones que se han tomado para continuar entendiendo las acciones de la inseguridad de la información, teniendo como referente base las declaraciones y protocolos legales propios que las brechas de seguridad de la información imponen a la empresa.

Tener propósitos en la vida y vivirlos con intensidad cada día, es encontrar la fuente de la disciplina, la energía para hacer que las cosas pasen y el libro de la sabiduría para tomar las opciones requeridas y necesarias que permitan elevar nuestro potencial. Si lo anterior es cierto, el responsable de la seguridad de la información, entendiendo el valor propio de las implementaciones tecnológicas y la realidad de las mediciones, podrá responder de manera ágil y contundente a las preguntas políticas que exigen los ejecutivos de la empresa, preguntas que no son otra cosa, que una expresión de las necesidades y expectativas que ellos tienen para proyectarse en su mercado o sector de negocio.

Así las cosas y como quiera que aún debemos cruzar el umbral de las decisiones de presidencia y/o junta directiva, es importante recorrer el camino del propósito desde la realidad interna de la empresa, para formular estrategias operativas que, reconociendo el valor estratégico de la información, sean capaces de cautivar las metas de negocio y sus decisiones estratégicas, desde las prácticas diarias de protección de la información.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Integrando la seguridad de la información en la estrategia empresarial: Una reflexión socio-técnica para enfrentar la inseguridad

Son muchas las estrategias que hoy por hoy los responsables de la seguridad de la información intentan para persuadir a la alta gerencia con su discurso de protección de activos, las cuales van desde cuantificación de la materialización de las vulnerabilidades, análisis de impactos por pérdidas de imagen e implicaciones económicas de alguna sanción por algún incumplimiento normativo. (BAYUK 2010, pág.4) En este contexto, los ejecutivos de la seguridad de la información, buscan de alguna manera integrar sus planes en la agenda estratégica de la compañía para hacerse visible, no sólo por las consabidas brechas de seguridad que tarde o temprano se presentarán en la empresa, sino como elemento crítico para apalancar las ventajas competitivas de la corporación.

En este sentido, se advierten en la realidad de los programas de seguridad de la información elementos como incorporación de mejores prácticas, análisis beneficio-costo, historias o anécdotas en otras empresas del sector o estudios de referenciación que revisan la función de seguridad de la información en el contexto de los costos organizacionales y el personal requerido para dar cumplimiento al desarrollo de los habilitadores de riesgo y cumplimiento normativo, que no es otra cosa que apalancar las funciones de control interno o aseguramiento de los flujos de información de negocio de la empresa.

Así las cosas, los responsables de seguridad de la información saben que su integración con la estrategia corporativa, no depende exclusivamente de cómo los mecanismos tecnológicos de seguridad se comportan en las diferentes unidades de negocio (valga la pena aclarar, que deben funcionar de acuerdo con lo previsto y acordado con las áreas), sino de cómo alinear sus esfuerzos para hacerse una distinción transversal en la compañía, embebida en la cultura de los negocios, articulado con los sistemas de gestión organizacional y reconocidos por los terceros o grupos de interés en su relación comercial y estratégica.

Sobre este particular un reciente estudio realizado por KAYWORTH, T. y WHITTEN, D. (2010) advierte: “(…) la falta de integración entre el grupo de seguridad de la información y los negocios resulta en una política de seguridad y presupuestos que no reflejan las reales necesidades de la organización. En este contexto, la seguridad de la información tiende a ser reactiva, las decisiones de inversión se mueven por prioridades de corto plazo más que estratégicas o de largo plazo, recibiendo muy poca atención por parte de los ejecutivos de la empresa.(…)”.

Este resultado no nos sorprende, pues lo que hace es ratificar lo que de múltiples formas ha venido ocurriendo hace algunos años, donde la seguridad de la información se confunde con implementación de tecnologías de seguridad, haciendo de esta última distinción, una marca que generalmente tiene alta gerencia de lo que es esta función. Adicionalmente podemos agregar que esta percepción técnica generalizada de la seguridad, es también de nuestra propia práctica, que orientada por los nuevos desarrollos tecnológicos, nos dejamos tentar sin considerar, en algunos casos, los impactos de éstas en los negocios de la empresa. Podríamos decir que los altos ejecutivos de la empresa ven al área de tecnologías de la información y por ende, a la de seguridad de la información, como la sección de la inversión en “juguetes novedosos y costosos” que buscan generar un poco de más confianza en las operaciones de la empresa, pero no mayor valor para el negocio.

En consecuencia, la transformación y renovación de esta percepción de la alta gerencia en los seguridad de la información debe pasar no solamente por una estrategia tecnológica, sino social y cultural que implique una distinción complementaria de los riesgos en los activos de información de la empresa. Es decir, desarrollar un liderazgo de alto nivel sobre la protección de los activos, como parte de la práctica gerencial de la empresa, una visibilidad ejecutiva de la seguridad en los comités directivos y una cultura de seguridad de la información anclada en los supuesto propios de la empresa, que no solamente la perciba como algo que existe en el exterior, sino que se construye y vive en su interior.

Para lograr, lo propuesto en el párrafo anterior, no se requiere amplios esfuerzos en estrategias de gestión del cambio, sino articular tres elementos fundamentales detallados en el estudio de KAYWORTH, T. y WHITTEN, D. (2010) que son:
  • Balancear el aseguramiento de los activos de información con la necesidad de apalancar el negocio
  • Mantener el cumplimiento
  • Asegurar la alineación cultural

En este sentido, dicen los autores que se podrá desarrollar una estrategia efectiva de seguridad de la información que permita a los ejecutivos de la empresa salir de las “historias de horror y miedo” (concepto acuñado por BAYUK 2010) de la seguridad (como son los incidentes de seguridad), para entrar en la etapa del reconocimiento estratégico del valor de la seguridad de la información, como una forma de comunicarse con sus grupos de interés y los mismos procesos de negocio, y asegurar que la información que fluye entre las diferentes áreas, está disponible, controlada, gobernada y ágilmente procesada para que las metas de la organización se transformen en realidades evidentes y visibles tanto para los accionistas como para sus empleados.

Comprender la función de seguridad de la información como una forma de apalancar la manera como la empresa genera valor y lo comunica a sus clientes y demás interesados, debe llevar a los responsables de la seguridad de la información a cuestionarse sobre el enfoque de su estrategia de seguridad de la información más allá del aseguramiento de los perímetros porosos, de las acciones proactivas de identificación y manejo de vulnerabilidades, de los programas de sensibilización e interiorización de la seguridad y de la misma estrategia de cumplimiento legal y normativo, para reenfocar las conversaciones sobre la seguridad de la información más en términos de logros y servicios de apoyo a las estrategias de negocio, que en los componentes de tecnología que los hicieron posibles.

De otra parte, los responsables de la seguridad de la información, sabiendo que es fundamental mantener la segregación funcional con sus pares de la seguridad informática, deben comprender que su trabajo no termina cuando una tecnología de seguridad se instala y asegura lo que ha prometido, sino que allí debe iniciar la construcción de la nueva distinción de seguridad de la información, más allá de la técnica puesta en operación, sino en la percepción de la confianza y aseguramiento de los activos de información que entregue y comunique el valor mismo de la estrategia de la compañía en el proceso de negocio, que haga evidente una experiencia útil y estratégica tanto para los clientes como para el proceso.

Dicho lo anterior, los profesionales de la seguridad de la información no deben hacer cumplir de manera inflexible las reglas y estándares propios de los sistemas de gestión de la seguridad de la información, sin comunicar en el lenguaje del negocio, el porqué estas existen y cómo se articulan con el hacer mismo de los procesos de la empresa. Por tanto, la comunicación del valor de la seguridad de la información en un contexto estratégico y táctico, se centra en las personas, sus habilidades, actitudes y las manera como ellas interactúan con el resto de las áreas y sus procesos, y cómo las prácticas de protección de los activos de información son parte de su manera de actuar y hacer.

Si bien las consideraciones técnicas de la seguridad de la información se deben asegurar y funcionar conforme lo que se tiene previsto para hacer realidad, una percepción de la seguridad de la información requerida en los procesos de negocio, el lenguaje que se utilice para insertarla en la comunicación del valor para los negocio, deberá ser el más adecuado y ajustado con las prácticas de los negocios y las metas corporativas. El área de seguridad no debería hablar de sus “clientes”, como sino fuese parte del negocio mismo; más bien, debe ser alguien que acompaña y se hace parte del proceso como colega o par que aprende junto con aquello que genera valor, para hacerlo diferente y novedoso, comunicando y cumpliendo su promesa de valor de apalancar los resultados de la empresa de manera confiable.

Los responsables de la seguridad de la información que quieran avanzar en una estrategia efectiva de seguridad de la información, no deberán descuidar los diferentes elementos mencionados en esta reflexión, sabiendo que en un entendimiento sistémico de la realidad de la organización podemos mejorar día a día el entendimiento de la inseguridad de la información en los procesos de negocio y descubrir, en la puesta en práctica del programa de seguridad de la información, que la seguridad perfecta no existe y que caminamos “en medio de la noche” con una luz encendida: un monitoreo proactivo.

A continuación el detalle de los tres mecanismos de administración de riesgos para una efectiva estrategia de seguridad de la información sugerida por KAYWORTH, T. y WHITTEN, D. (2010):

Mecanismos de integración organizacional
• Estructuras organizacionales formales
  • Unidades organizacionales responsables de la seguridad de la información
  • Existencia de un ejecutivo responsable de la seguridad de la información
  • Función de auditoría interna
• Estructuras de coordinación
  • Comité directivo de seguridad de la información
  • Enlaces de seguridad de la información (oficiales de seguridad de la Inf.)
  • Separación entre seguridad de la información y seguridad informática
• Coordinación de procesos
  • Enfoque de seguridad de la información Top-Down
  • Seguridad de la información embebida en los procesos críticos de la organización
  • Aplicación flexible de estándares uniformes

Mecanismos de alineación social
• Culturales
  • Programas de sensibilización e interiorización en seguridad de la información
  • Desarrollo de redes informales de aliados estratégicos de la seguridad de la información
  • Desarrollo mentoría y asesoría en seguridad de la información para las áreas de la empresa
• Liderazgo
  • Compromiso ejecutivo basado en el reconocimiento de la información como un activo clave de la organización.

Competencia Técnica (El detalle propuesto en este tema es aporte del autor del blog y no hace parte del artículo original mencionado previamente)
  • Continuidad de Tecnológica
  • Control de acceso
  • Integridad de la información
  • Cumplimiento legal y normativo
  • Gobierno de la seguridad de la información

Referencias
KAYWORTH, T. y WHITTEN, D. (2010) Effective information security requires a balance of social and technology factors. MIS Quarterly Executive. Vol.9, No.3. September.
BAYUK, J. (2010) Enterprise security for the executive. Setting the tone from de top. Praeger.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Expectativas y motivaciones de la función de seguridad de la información

Existen múltiples publicaciones y reflexiones sobre la formación y evolución del ejecutivo responsable de la seguridad de la información, las cuales hablan sobre las competencias que debe desarrollar para incorporar en la dinámica de los procesos de negocio y la esencia misma de la protección de los activos de información. De igual forma y de manera complementaria, se plantea la inquietud sobre la posición del área de seguridad de la información dentro de la estructura organizacional, que por lo general entra en conflicto con múltiples entendimientos de la función de seguridad de la información: visión técnica, de riesgos o estratégica.

A raíz de este constante y sano debate, que habla de una función dinámica y evolutiva, Forrester Research ha desarrollado un interesante análisis denominado “Security Organization 2.0: Building a robust security organization”, que procura explicar con precisión las expectativas y motivadores de la seguridad de la información en las organizaciones.

Según este estudio y basado en la experiencia del autor, la función y el role del ejecutivo de la seguridad de la información responde a un proceso evolutivo de los motivadores de la empresa sobre el tema. Mientras hace más de 25 años, la seguridad de la información se entendía como la implementación de tecnologías de protección de información, hoy se mueven más por la administración de los riesgos en los flujos de información de los negocios. Así las cosas, la función de seguridad se viene transformando de un motivador eminentemente tecnológico y operacional (que se debe mantener en el radar) a uno más táctico y estratégico, orientado por el entendimiento de los riesgos críticos para el negocio como pueden ser la fuga y/o pérdida de la información.

En este contexto, el responsable de la seguridad de la información debe poseer una fuerte formación técnica en las tecnologías de seguridad, con un alto componente de visión de riesgos y gran capacidad de ejecución y aseguramiento de controles, que le permitan moverse eficientemente entre el control y la eficiencia de las medidas de seguridad y el apoyo a la generación de valor en el negocio.

De igual forma y de manera consistente, el CIO Executive Board publicó un reporte sobre el Futuro de la TI Corporativa a 2015, donde hace evidente que la información será el elemento donde estará fundada la ventaja competitiva de las organización, apalancada con cambios significativos en la manera como los clientes usan la información, analizan los datos y se facilita el desarrollo de los trabajadores del conocimiento. En razón con lo anterior, el encargado de la seguridad de la información deberá estar atento para desarrollar roles estratégicos que le permitan fundir la distinción de seguridad en este escenario futuro.

Un primer role es el de enlace de negocio. Esto significa que el área de seguridad debe hablar y comprender cómo el negocio genera valor, para mirar en ese contexto, aquello que el negocio necesita para ser exitoso y cómo la protección de los activos de información hace la diferencia en el logro de las metas organizacionales.

Un segundo role es el de coordinador con terceras partes. En un mundo global y con claras tendencias hacia la tercerización se hace necesario que el encargado de la seguridad de la información comprenda y asegure los requisitos básicos que deben atender los proveedores de servicios, incluir dentro de sus panoramas de riesgos (los de los negocios) aquellos que se derivan de la relación con terceros y el manejo de la información de la empresa. Así las cosas, este ejecutivo, puede apalancar al negocio, siendo el puente de entendimiento de las posibles amenazas que implican una operación de seguridad de la información con terceras partes.

Finalmente un tercer role, es el de arquitecto de seguridad. Esta distinción le permite al responsable de la seguridad de la información establecer los controles de línea base de la operación, los estándares de cumplimiento y la articulación de las iniciativas técnicas de seguridad, que le brinden al negocio la confianza y tranquilidad que los flujos de información, se encuentran modelados alrededor del entendimiento de los riesgos y asegurados con tecnologías adecuadas.

Estos tres roles exigen de los encargados de la seguridad, repensar la misión y visión del negocio de seguridad, para hacer de la función misma, una vista sistémica de gobierno, riesgo y cumplimiento, que considerando y alineando la correcta y eficiente operación de la infraestructura de seguridad, sea capaz de responder con celeridad y prudencia cuando la magia de la inseguridad se haga presente.

En consecuencia con lo anterior, la estructura organizacional del área de seguridad de la información deberá articular perfiles profesionales orientados por la gestión de riesgos de seguridad de la información, con capacidad de entrenar y asesorar a las áreas de negocio en la valoración de sus riesgos, así como asegurar la correcta operación de los controles que se tengan implementados. Lo que en definitiva se entiende como un desarrollo consistente y formal de una cultura de seguridad de la información apalancada en el individuo, que participa en un proceso de negocio y soporta una meta organizacional.

Así las cosas, la seguridad de la información como función y facilitador de las estrategias de negocio, debe asegurar el despliegue de prácticas de protección de la información, como parte de la operación del negocio, de tal forma, que cada persona que participe conozca y comprenda los riesgos e impactos de un inadecuado tratamiento de la información; que experimente de manera real y concreta la consciencia de que la información es un activo y como tal exige de cada uno su mejor esfuerzo para asegurarla.

Por lo tanto, construir una función de seguridad robusta en una organización, debe ser una resultante del trabajo continuado y sistemático del entendimiento de los riesgos de la información tanto en los procesos de negocio y sus flujos de información, como del apoyo y comprensión de los mismos por parte de los profesionales de seguridad en el lenguaje de la industria. Mientras mayor sea la comprensión del negocio y sus amenazas frente a las vulnerabilidades o fallas de seguridad, mejor será el resultado de la gestión de confiable de la información, pues son ellos mismos los que hacen la diferencia al reconocerla como parte de su estrategia para apalancar la generación de valor.

Cuando la función de seguridad de la información, entiende con claridad cómo la organización genera el valor, produce los resultados y alcanza sus metas, puede afinar y afianzar su discurso como una forma de cuestionar las creencias, las prácticas y los artefactos empresariales que permitan transformar su cultura organizacional hacia una gestión segura de la información que reconozca, entienda y comprenda el valor de la misma en un contexto global e interconectado.

Referencias

* CIO Executive Board (2010) The future of Corporate IT. Disponible en: http://www.executiveboard.com/it/pdf/The_Future_of_Corporate_IT.pdf
* FORRESTER RESEARCH (2010) Security Organization 2.0: Building a robust security organization. Disponible en: http://eval.symantec.com/mktginfo/enterprise/articles/b-article_security_organization_20_building_a_robust_security_organization.en-us.pdf