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domingo, 5 de diciembre de 2010

Inseguridad de la información. Fuente de la innovación en seguridad de la información

Introducción
Parafraseando al Jesuíta González Vallés en su libro “El secreto de oriente. Respirar”, “(…) bastó un soplo para que el hombre tuviese vida. Un delicada y suave expiración de DIOS, para que fluyese la semejanza del Eterno en nuestra esencia”. Una frase que verifica con una decisión la transformación de la creación, la puesta en escena de una nueva criatura, un nuevo orden que somete bajo el mandato del hombre, todas las cosas como administrador de la tierra.

Esta misma condición y mandato natural, se quiebra por la desobediencia del hombre, lo cual trae como consecuencia todas las vicisitudes y limitaciones que experimentamos a diario. De igual forma en la seguridad de la información la desobediencia y la arrogancia de nosotros es causal de la innovación permanente de la inseguridad de la información. Al no tener claridad sobre el ejercicio de protección de la información, cualquier escenario que se plantee será válido y las respuestas ante los incidentes serán inesperadas, sin planeación y posiblemente erráticas.

En este escenario ahora natural y normal, no resulta muy sofisticado tratar de inferir las tendencias en la inseguridad de la información el próximo año o 10 años, pues de lo que se trata es de identificar “los nuevos juguetes tecnológicos” que están disponibles, su popularidad en el uso, advertir los nuevos desarrollos tecnológicos y malas prácticas aplicadas, que generan el escenario ideal para que la creatividad, esa ausencia de autorestricciones, fluya con sencillez entre las rendijas desatendidas de las relaciones entre la tecnología, las personas y los procesos.

Revelando las fuentes de la innovación
Trata de comprender la inseguridad de la información y un escenario plausible para su evolución, es tratar de comprender algunas variables generalmente aceptadas para comprender la innovación. De acuerdo con Peter Drucker, las fuentes básicas de la innovación se encuentran en: las ocurrencias inesperadas, las incongruencias, las necesidades de los procesos, la industria y cambios en los mercados, en los cambios demográficos, en los cambios de percepción y en el nuevo conocimiento.

Cada una de estas variables representa todo un reto de análisis y revisión que con el paso del tiempo, es posible ver un marcado liderazgo de una u otra. Las dos primeras están más relacionadas con el factor sorpresa, ese momento o reflexión que surge sin estar previsto, que desequilibra la comprensión actual y compromete el statu quo de lo que se conoce y sabe. Esta incertidumbre, se convierte en el insumo fundamental para que un nuevo paradigma surja y nuevas propuestas para aproximarse a la situación problemáticas se hagan presentes.

Las dos siguientes variables, las necesidades de los procesos, así como la industria y sus cambios en los mercados, están relacionadas con la manera como la empresa entiende lo que hace y en qué contexto lo materializa. El estar avocada a la constante renovación de los mercados y las reiterativas necesidades del negocio para obtener mejores resultados, genera una ambiente de alta presión, mucha responsabilidad y decisiones oportunas. En este contexto, la inestabilidad de la situación nos revela nuevamente la incertidumbre, como ese factor común que lanza al tomador de decisiones a advertir sus riesgos y evaluar su posición frente al reto que se le sugiere.

Cuando de cambios demográficos y cambios de percepción se trata, el ser humano es el protagonista principal. Los cambios en la composición de la sociedad, edades, perfiles de las personas, variaciones de sus percepciones, propensión al riesgo, nuevas necesidades y exigencias, hacen de estas variables elementos desafiantes, pues comprender este tipo de desviaciones, exige una permanente valoración de la comprensión del riesgo de las personas, sus gustos y tendencias de los mercados, permitiendo el surgimiento de nuevos entendimientos de la realidad o retos novedosos para la industria o su entorno de negocio.

Finalmente la creación de nuevo conocimiento, necesariamente pasa por la ruta de la incertidumbre y contradicción, pues sólo en este entorno se abre la posibilidad de correr el velo de la rutina y se cae el telón del “eso ya lo hemos probado”, para que los nuevos lentes tallados desde la mente individual y colectiva, muestren a la sociedad una sorpresa que mueva elementos dormidos o aún desconocidos para sus participantes.

La innovación y la inseguridad de la información
Revisando cada uno de estos elementos de la innovación, encontramos en la inseguridad toda una maestra que revela en cada variable analizada una lección propia que debemos reconocer e incorporar en nuestra práctica de seguridad como estrategia para anticiparnos a los posibles riesgos que son propios en cada una de ellas.

Cuando de hablamos de ocurrencias inesperadas, la inseguridad de la información se revela en la inevitabilidad de la falla, esa que está esperando el momento y la ocasión para materializarse. Cada trozo de código en cualquier programa cuenta con situaciones inesperadas que han quedado incluidas en su estructura y sólo esperan una combinación particular de la interacción con el usuario o proceso para revelarse. Una condición que denominamos inesperada es la que termina por descubrir la combinación exacta para materializar la falla de seguridad, falla que ha estado dormida en la ejecución del código y aguardando su turno para manifestarse.

Las presiones de los mercados y la exigencia de resultados exponen nuevamente a la seguridad a rendir concesiones, a generar excepciones que plantean escenarios para que la inseguridad de la información haga su aparición. Cada excepción es la respuesta a una condición de exigencia de negocio que requiere espacio para avanzar en la realización de valor de la firma o el cumplimiento de una exigencia directiva. Cuando la seguridad de la información no colabora, es estigmatizada frente al resultado, pero cuando se hace parte de la solución, es la respuesta que se espera de ella y sus responsables. La seguridad no debe ser parte del problema, sino facilitadora de la contestación al mismo.

Con el paso del tiempo se advierten cambios en la manera como percibimos el riesgo, como entendemos nuestras relaciones con los demás y sobremanera como nos aproximamos al mundo que nos rodea. No es equivalente comprender a los nacidos entre 1980 y 1990, que a los nacidos en 1970 y 1979. Cada uno de ellos tiene una manera de comprender su entorno y una realidad diferente. Mientras los nacidos en los 70’s encontraron un mundo con guerras y nacientes desarrollos tecnológicos, los cuales fueron apalancadores de grandes cambios y revoluciones, los nacidos en los 90’s son herederos de la tecnologías, del mundo de lo instantáneo y de soluciones automáticas.

Así las cosas, la distinción de la seguridad de la información para los herederos de los 70’s es una condición base para actuar, mientras para los nacidos en los 90’s es un reto para superar, una condición contradictoria frente al flujo natural de la información, pues consideran que ésta (la información) es parte natural de su entorno y realidad.

Todos estos elementos revisados previamente generan múltiples vistas de la realidad, diversos entendimientos y posiciones que terminan en explicaciones de los fenómenos estudiados, no para cuestionar el ambiente actual, sino para revelar una comprensión aún no estudiada, una vista complementaria de lo que ocurre, que nos permite construir nuevos “cómos” y desarrollar reglas novedosas para sorprendernos de lo que podemos hacer y renovar para evitar la zona de confort.

Reflexiones finales
La inseguridad de la información reconoce en la sabiduría del error, de la sorpresa, de lo inesperado, la fuente misma de conocimiento y renovación de su propia esencia. No es posible avanzar en el fortalecimiento de las tecnologías de seguridad sin la manifestación propia de la inseguridad. Es decir, que mientras más nos sumerjamos en la fuente misma de la inseguridad de la información mayor información tendremos para anticiparnos.

Cuando advertimos la aplicación de malas prácticas en la protección de la información; cuando somos capaces de destruir nuestras propias restricciones frente a las posibilidades de la interacción entre tecnología, personas y procesos, es posible generar escenarios prospectivos que nos permitan anticiparnos a ver posibilidades, antes que la inseguridad los haga reales.

Como sabemos que el riesgo cero no existe, esta reflexión busca manifestar una posibilidad para avanzar en la conquista de nuestras propias limitaciones, de nuestros inesperados comportamientos frente a las fallas, para encontrar en las condiciones base de la innovación, nuevos insumos para rastrear a la inseguridad de la información como una táctica más para continuar comprendiendo la “inevitabilidad de la falla”.

Reconocer en la inseguridad de la información una estrategia para validar las manifestaciones de la innovación sugeridas por Drucker, es caminar en un nuevo tejido de relaciones y propuestas para incorporar una función de inteligencia competitiva que nos permita una función de seguridad de la información proactiva, preventiva y retadora de la realidad: una búsqueda permanente con focos claros, esfuerzos dirigidos y trabajo dedicado.


Referencias
DRUCKER, P. (2002) The discipline of Innovation. The innovative enterprise. Harvard Business Review. August. Disponible en: http://www.engr.pitt.edu/mac/images-t/articles%20and%20docs/DisciplineofInnovation.pdf (Consultado: 6-12-2010)
GONZÁLEZ VALLÉS, C. (2006) El secreto de oriente. Respirar. Sal terrae.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Expectativas y motivaciones de la función de seguridad de la información

Existen múltiples publicaciones y reflexiones sobre la formación y evolución del ejecutivo responsable de la seguridad de la información, las cuales hablan sobre las competencias que debe desarrollar para incorporar en la dinámica de los procesos de negocio y la esencia misma de la protección de los activos de información. De igual forma y de manera complementaria, se plantea la inquietud sobre la posición del área de seguridad de la información dentro de la estructura organizacional, que por lo general entra en conflicto con múltiples entendimientos de la función de seguridad de la información: visión técnica, de riesgos o estratégica.

A raíz de este constante y sano debate, que habla de una función dinámica y evolutiva, Forrester Research ha desarrollado un interesante análisis denominado “Security Organization 2.0: Building a robust security organization”, que procura explicar con precisión las expectativas y motivadores de la seguridad de la información en las organizaciones.

Según este estudio y basado en la experiencia del autor, la función y el role del ejecutivo de la seguridad de la información responde a un proceso evolutivo de los motivadores de la empresa sobre el tema. Mientras hace más de 25 años, la seguridad de la información se entendía como la implementación de tecnologías de protección de información, hoy se mueven más por la administración de los riesgos en los flujos de información de los negocios. Así las cosas, la función de seguridad se viene transformando de un motivador eminentemente tecnológico y operacional (que se debe mantener en el radar) a uno más táctico y estratégico, orientado por el entendimiento de los riesgos críticos para el negocio como pueden ser la fuga y/o pérdida de la información.

En este contexto, el responsable de la seguridad de la información debe poseer una fuerte formación técnica en las tecnologías de seguridad, con un alto componente de visión de riesgos y gran capacidad de ejecución y aseguramiento de controles, que le permitan moverse eficientemente entre el control y la eficiencia de las medidas de seguridad y el apoyo a la generación de valor en el negocio.

De igual forma y de manera consistente, el CIO Executive Board publicó un reporte sobre el Futuro de la TI Corporativa a 2015, donde hace evidente que la información será el elemento donde estará fundada la ventaja competitiva de las organización, apalancada con cambios significativos en la manera como los clientes usan la información, analizan los datos y se facilita el desarrollo de los trabajadores del conocimiento. En razón con lo anterior, el encargado de la seguridad de la información deberá estar atento para desarrollar roles estratégicos que le permitan fundir la distinción de seguridad en este escenario futuro.

Un primer role es el de enlace de negocio. Esto significa que el área de seguridad debe hablar y comprender cómo el negocio genera valor, para mirar en ese contexto, aquello que el negocio necesita para ser exitoso y cómo la protección de los activos de información hace la diferencia en el logro de las metas organizacionales.

Un segundo role es el de coordinador con terceras partes. En un mundo global y con claras tendencias hacia la tercerización se hace necesario que el encargado de la seguridad de la información comprenda y asegure los requisitos básicos que deben atender los proveedores de servicios, incluir dentro de sus panoramas de riesgos (los de los negocios) aquellos que se derivan de la relación con terceros y el manejo de la información de la empresa. Así las cosas, este ejecutivo, puede apalancar al negocio, siendo el puente de entendimiento de las posibles amenazas que implican una operación de seguridad de la información con terceras partes.

Finalmente un tercer role, es el de arquitecto de seguridad. Esta distinción le permite al responsable de la seguridad de la información establecer los controles de línea base de la operación, los estándares de cumplimiento y la articulación de las iniciativas técnicas de seguridad, que le brinden al negocio la confianza y tranquilidad que los flujos de información, se encuentran modelados alrededor del entendimiento de los riesgos y asegurados con tecnologías adecuadas.

Estos tres roles exigen de los encargados de la seguridad, repensar la misión y visión del negocio de seguridad, para hacer de la función misma, una vista sistémica de gobierno, riesgo y cumplimiento, que considerando y alineando la correcta y eficiente operación de la infraestructura de seguridad, sea capaz de responder con celeridad y prudencia cuando la magia de la inseguridad se haga presente.

En consecuencia con lo anterior, la estructura organizacional del área de seguridad de la información deberá articular perfiles profesionales orientados por la gestión de riesgos de seguridad de la información, con capacidad de entrenar y asesorar a las áreas de negocio en la valoración de sus riesgos, así como asegurar la correcta operación de los controles que se tengan implementados. Lo que en definitiva se entiende como un desarrollo consistente y formal de una cultura de seguridad de la información apalancada en el individuo, que participa en un proceso de negocio y soporta una meta organizacional.

Así las cosas, la seguridad de la información como función y facilitador de las estrategias de negocio, debe asegurar el despliegue de prácticas de protección de la información, como parte de la operación del negocio, de tal forma, que cada persona que participe conozca y comprenda los riesgos e impactos de un inadecuado tratamiento de la información; que experimente de manera real y concreta la consciencia de que la información es un activo y como tal exige de cada uno su mejor esfuerzo para asegurarla.

Por lo tanto, construir una función de seguridad robusta en una organización, debe ser una resultante del trabajo continuado y sistemático del entendimiento de los riesgos de la información tanto en los procesos de negocio y sus flujos de información, como del apoyo y comprensión de los mismos por parte de los profesionales de seguridad en el lenguaje de la industria. Mientras mayor sea la comprensión del negocio y sus amenazas frente a las vulnerabilidades o fallas de seguridad, mejor será el resultado de la gestión de confiable de la información, pues son ellos mismos los que hacen la diferencia al reconocerla como parte de su estrategia para apalancar la generación de valor.

Cuando la función de seguridad de la información, entiende con claridad cómo la organización genera el valor, produce los resultados y alcanza sus metas, puede afinar y afianzar su discurso como una forma de cuestionar las creencias, las prácticas y los artefactos empresariales que permitan transformar su cultura organizacional hacia una gestión segura de la información que reconozca, entienda y comprenda el valor de la misma en un contexto global e interconectado.

Referencias

* CIO Executive Board (2010) The future of Corporate IT. Disponible en: http://www.executiveboard.com/it/pdf/The_Future_of_Corporate_IT.pdf
* FORRESTER RESEARCH (2010) Security Organization 2.0: Building a robust security organization. Disponible en: http://eval.symantec.com/mktginfo/enterprise/articles/b-article_security_organization_20_building_a_robust_security_organization.en-us.pdf