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sábado, 10 de marzo de 2012

Seguridad de la información: Tres conceptos distintos y un sólo responsable verdadero

Introducción
Revisando un documento de Gartner publicado en octubre de 2010, denominado “Security Governance and operations are not the same” se aclara una realidad estructural de la seguridad de la información que da cuenta de la vista tripartita que se desarrolla para darle sentido a la confianza que una organización requiere frente a la protección de su información.

Como quiera que por mucho tiempo, se ha mantenido una relación muy cercana de los temas de seguridad de la información con las temáticas técnicas, se hace necesario desarrollar una dogmática básica para comprender desde la óptica de la inseguridad, el gobierno, la administración y operación de la seguridad de la información, no como simples elementos conceptuales, sino como reales evidencias prácticas que nos permitan conectar la declaración formal de la información como un activo, así como las prácticas operacionales que definen la confiabilidad de la infraestructura tecnológica.

De acuerdo con el documento previamente citado, el gobierno de la seguridad de la información debe asegurar que la relación entre el negocio y la seguridad siga los principios de la segregación funcional, toda vez que este último, le permite a la organización asegurar un flujo de información declarado y sobre manera trazable, limitando en la medida de lo posible posibles conflictos de interés que se pudiesen manifestar desde la operación.

Sin perjuicio de que existan múltiples vistas para modelar una organización para la seguridad de la información, se requiere comprender la expectativas y entendimientos políticos que el aseguramiento de la información demanda en el contexto de las necesidades del negocio. En este sentido, a continuación detallamos, utilizando como soporte la publicación de Gartner, los tres elementos que deben traducir y transformar la lectura y comprensión de la alta gerencia frente a la protección de la información en su contexto del negocio.

Gobierno de la seguridad de la información
El gobierno de la seguridad de la información lo define Gartner como “los procesos que aseguran las acciones apropiadas y razonables que deben ser tomadas para proteger los recursos de información de la organización”. Si bien esta definición, es claramente una invitación para una comprensión funcional de la organización, debemos anotar que se queda corta frente al reto de transformación corporativo que la seguridad debe asumir más allá de los riesgos y controles.

La función de gobierno de la seguridad de la información demanda de su estratega, movilizarse en las tendencias propias del negocio donde opera, los movimientos y retos emergentes que enfrenta el modelo de generación de valor de la empresa y anticiparse frente a los riesgos y amenazas que pueden comprometer la vista estratégica corporativa y no sólo, asegurar los procesos.

Si bien no desechamos la propuesta de los consultores internacionales mencionados, si queremos ampliar el espectro de su comprensión para ir de una vista claramente funcional del ejecutivo de la seguridad de la información, hacia una más de “socio estratégico” que no sólo advierte las inadecuadas prácticas sobre la información en los procesos negocios, sino que revela un panorama de pronósticos y detalles que están enraizados en los “espacios en blanco” que visualiza la junta directiva de la organización. (CANO 2011)

En consecuencia el texto de Gartner establece como responsabilidades del gobierno de seguridad de la información:
• Actuar como un comité de coordinación para los proyectos más significativos
• Efectuar seguimiento al progreso de los planes de remediación de los riesgos (particularmente en de los informes de auditoría)
• Revisar el reporte de métricas, solicitar nuevas métricas, si es requerido.
• Monitorear el desempeño operacional de las tecnologías de seguridad
• Proveer un escenario para el CISO (Chief Information Security Officer) con el fin de focalizar los esfuerzos dentro las unidades de negocios, a través del comité de gobierno de seguridad de la información.
• Establecer y mantener líneas efectivas de responsabilidad, propiedad y autoridad frente a los activos de información.
• Actuar como un mediador o árbitro para conciliar los conflictos sobre los requerimientos de seguridad de la información entre los diferentes actores de la organización.

Consecuente con las precisiones desarrolladas alrededor de la definición inicial de gobierno, se echan de menos otros elementos claves que complementen la vista de procesos. En este sentido, se sugieren las siguientes responsabilidades complementarias que motivan una reflexión extendida del ejercicio de gobierno de la seguridad de la información:
• Identificar y analizar el modelo de generación de valor de la empresa
• Comprender y detallar los riesgos y amenazas que impactan el modelo de generación de valor de la empresa
• Proponer un escenario de análisis de impactos, que defina las posibles actuaciones corporativas para proteger el valor actual de la empresa y anticiparse frente a sus amenazas.

No obstante, el gobierno de la seguridad de la información, en nuestra definición complementaria, representa un ejercicio de alquimia entre la política corporativa, los intereses superiores de los accionistas y la realidad de la protección de la información, se requiere que dichos planteamientos encuentren un suelo abonado y fértil en la implementación del mismo en el contexto de los procesos empresariales. (COMMONWEALTH OF AUSTRALIA 2007)

Administración o gerencia de la seguridad informática
En este contexto, aparece el concepto de administración o gerencia de la seguridad tecnológica o seguridad informática. Este concepto reconoce en la realidad de la arquitectura de los procesos de la empresa, que dan sentido al modelo de generación de valor de la empresa, las actividades requeridas para incorporar la distinción de seguridad en la dinámica de las personas que participan en ellos. Para los investigadores del documento comentado, la gerencia o administración de la seguridad de la información, se traduce como la “implementación del programa de seguridad de la información presidido por el comité de gobierno de seguridad de la información”.

El documento no detalla en qué consiste un programa de seguridad de la información, ni detalla los alcances del mismo, pero si podemos advertir que dicho programa debe contemplar el plan de prácticas de seguridad de la información apalancado en los empleados de la empresa, los planes de tratamiento de riesgos de seguridad de la información, las tecnologías de seguridad requeridas para generar una operación confiable, donde la información previamente clasificada, fluya según sea requerido.

Gartner establece que el responsable de la gerencia o administración de la seguridad informática debe realizar al menos las siguientes actividades:
• Desarrollar e implementar una política de seguridad de la información
• Diseñar y administrar una arquitectura de seguridad tanto para las aplicaciones como empresarial.
• Diseñar y adelantar campañas de interiorización y concientización relativas a la seguridad de la información.
• Establecer y promover un ciclo de vida de los usuarios o lo que en términos modernos se conoce como gestión de identidades (incorporación, desincorporación y administración de roles de administración de usuarios)
• Establecer proyectos de nuevas propuestas de tecnologías de seguridad informática.
• Proveer orientación y direccionamiento sobre riesgos y controles para proyectos no relacionados con seguridad de la información.
• Monitorear la operación de las tecnologías de seguridad informática configuradas y disponibles.
• Probar, validar y asegurar la infraestructura de seguridad informática.

Al revisar estas responsabilidades propuestas, claramente vemos el enfoque táctico de la seguridad que orientada por los riesgos y controles, requiere coordinar con diferentes equipos de trabajo la forma como se comportan la infraestructura de seguridad, de tal forma que pueda contar con las métricas requeridas por el gobierno de la seguridad de la información, para entregar la vista consolidada de la “confianza” que la organización puede desarrollar frente a la protección de sus activos de información.

Las personas que están ubicadas en el escenario de la gerencia de la seguridad de la información, deben comprender el negocio y sus necesidades frente al aseguramiento de la información. En este punto de la estructura de seguridad, la capacidad de negociación y habilidades de comunicación son habilidades claves y requeridas para lograr que las decisiones en la gerencia media sean consistentes con las distinciones estratégicas y definiciones corporativas frente a la vista del gobierno de la seguridad de la información.

Operación de la seguridad informática
Finalmente y no menos importante, el documento detalla lo relacionado con la operación de la seguridad informática. Amén de lo anterior, Gartner precisa este concepto operacional como “las actividades que se dan en el día a día que buscan mitigar los riesgos de seguridad informática en el nivel técnico.” Si bien esta declaración nos presenta efectivamente el concepto natural esperado, debemos anotar que, los que se encuentran en la operación son parte del eslabón clave, para capitalizar las lecciones aprendidas de la organización frente a la atención de los incidentes de seguridad.

Esto es, los profesionales que se encuentran en la realidad técnica y formal de la operación de los dispositivos técnicos, son testigos de primera fila de los impactos corporativos de las fallas parciales o totales propias de la materialización de la inseguridad de la información. En este sentido, son los llamados para alimentar la experiencia de la gerencia de la seguridad informática, para crear un círculo virtuoso entre lo táctico y lo operacional, que no desprecia ninguna de sus interacciones, sino que enriquece la vista táctica de la forma como la organización entiende y recompone la seguridad de la información de manera dinámica.

En consecuencia y sabiendo que existen múltiples actividades asociadas con la parte operacional de la seguridad informática, Gartner sugiere algunas de ellas:
• Aplicar y desplegar los parches de seguridad sobre los productos y herramientas.
• Monitoreo activo del ambiente frente a las amenazas y vulnerabilidades
• Proveer conocimiento y experiencia cierta para las políticas de seguridad de la información corporativas y del desarrollo de los procedimientos propios de la operación de la seguridad
• Desarrollar, mantener, monitorizar e implementar la arquitectura técnica de seguridad informática.
• Implementar los cambios de configuración en las plataformas corporativas de seguridad informática en concordancia con los procedimientos de administración de cambios.
• Monitorización – sobre consolas nativas, sistemas de correlación de eventos y otras herramientas de análisis para observar amenazas, vulnerabilidades y cambios en el ambiente que afecten el perfil de riesgo empresarial.
• Cumplir con los acuerdos de niveles de servicio de seguridad definidos.
• Planear y participar de manera activa en la respuesta a incidentes.
• Incorporar y desincorporar las identidades digitales y los permisos de acceso.

Si bien esta enumeración no pretende agotar las actividades propias de la operación de la seguridad informática, si resulta indicativa de la misma y el nivel de aseguramiento que se requiere para que ésta funcione de manera estándar y repetible, con el fin de generar confiabilidad y menor incertidumbre sobre qué ocurre con los activos de información en los procesos de negocio de la empresa.

Al correr el velo de los tres conceptos previamente presentados que, claramente articulados, definen una estrategia para “gobernar, gerenciar y operar” la seguridad de la información, se establece la imperiosa necesidad de complementar dicha propuesta con una formulación alterna que interrogue y asista al ejecutivo de la seguridad de la información, para conquistar la tentación de la falsa sensación de seguridad.

Una propuesta complementaria
La propuesta establece mantener un escenario de análisis basado en posibilidades, más que en probabilidades en cada uno de los conceptos. Esto es, para la vista del gobierno, el detalle de escenarios posibles que afecten el valor de la empresa, que permitan establecer el tono ejecutivo de la seguridad requerido y la vista preventiva que prepare a la organización cuando el 0,01% de probabilidad del riesgo se materialice.

Para la vista de la gerencia de la seguridad de la información, se busca configurar y detallar un mapa de riesgos posibles, de acuerdo con los flujos de información en los procesos, los cambios normativos o ajustes en las estrategias corporativas, que demanden una renovación del panorama de aplicación de los procesos. Esto es, trabajar de manera coordinada con los negocios para tener una matriz de riesgos extendidos, basado en eventos probables en los flujos de información frente a sus relaciones e integraciones corporativas, para tratar de ver asimetrías y comportamientos inesperados que puedan configurar situaciones no conocidas, para sí desarrollar respuestas oportunas para eventos no previstos.

En la operación, dado que cualquier eventos inesperado se presenta con relativas periodicidad, siempre y cuando no exista una forma clara de operar y atender una situación que califique como fuera de la “normalidad”, la invitación a desarrollar ejercicio de pruebas de vulnerabilidades internas y externas informadas o ciegas, que mantengan un “mínimo de paranoia bien administrado”, para que la sangre caliente de las infraestructura, no se debilite y mantenga el vigor permanente frente a la inevitabilidad de la falla.

Reflexiones finales
Así las cosas y como quiera que esta revisión base de tres conceptos para enfrentar la inseguridad de la información, es una excusa conceptual y académica para enfrentar el reto de la práctica empresarial de la seguridad, se hace necesario entender que la seguridad de la información, como concepto emergente de un sistema y particular para una organización y sus relaciones de sujeción específica, es una manifestación empresarial que al igual que algunas realidades teológicas, establecen tres personas con naturaleza distinta, que definen un solo responsable verdadero.

No podemos avanzar en la construcción de una práctica real de confianza de la organización en el contexto de los activos estratégicos de información, sin reconocer que la verdad o revelación se esconde en el “grial” del modelo de negocio empresarial, que permanentemente busca alcanzar “espacios en blanco” con un escenario en movimiento.

Referencias
McMILLAN, R. y SCHOLTZ, T. (2010) Security Governance and Operations are not the same. 8 de octubre de 2010. Gartner Research. Disponible en: http://www.gartner.com/id=1448116 (Requiere suscripción)
COMMONWEALTH OF AUSTRALIA (2007) Leading practices and guidelines for enterprise security governance. Disponible en: http://www.dbcde.gov.au/__data/assets/pdf_file/0016/41308/Leading_practices_and_guidelines_for_enterprise_security_governance_revision_1.pdf (Consultado: 10-03-2012)
CANO, J. (2011) Gerencia de la seguridad de la información. Evolución y retos. ISACA Journal Online. No.5. Disponible en: http://www.isaca.org/Journal/Past-Issues/2011/Volume-5/Pages/JOnline-La-Gerencia-de-la-Seguridad-de-la-Informacion-Evolucion-y-Retos-Emergentes.aspx (Requiere suscripción)

lunes, 14 de febrero de 2011

Arquitectura de Seguridad de la Información: Una lección pendiente para los CISO's


¿Quiénes son los arquitectos?

Frecuentemente se habla de arquitecturas, de arquitectos, elementos y personalidades que poco a poco han tomado forma en medio de diferente temáticas como tecnología de información, seguridad de la información, talento humano, liderazgo entre otros campos. Cuando revisamos la etimología de la palabra arquitectura, encontramos que proviene del griego αρχ (arch, cuyo significado es ‘jefe’, ‘quien tiene el mando’), y τεκτων (tekton, es decir, ‘constructor’ o ‘carpintero’), que de manera combinada podría leerse como “jefe constructor”, esa persona que orienta, dirige y mantiene el rumbo para asegurar que cada pieza sea la requerida y mantenga la vista general y articulada de todo cuanto se tiene.

El arquitecto es quien de manera sistemática y sistémica define y mantienen las relaciones entre los elementos, le da forma a la estructura y define su propio funcionamiento. Ser un arquitecto es encontrarle el sentido a cada unión de los componentes, entendiendo su función en el conjunto de su obra, una forma de conjugar diferentes vistas de los participantes e interesados para ser luz en medio de las “turbas” de los diferentes entendimientos. Ser un “maestro constructor”, es traducir la complejidad y la visión de un diseño, en la sencillez de una expresión, en la cotidianidad de una explicación y en la contundencia de una declaración.

Avanzar en el diseño de una arquitectura, es decir, de una forma de articular y entender una realidad, es sumar en la reconstrucción de una verdad vista por múltiples actores, planteando una serie de patrones y parámetros para hacer de la visión de la estructura final, una ruta concreta y desafiante que permite a cada uno de sus participantes, sentirse orgulloso de un logro colectivo. El arquitecto no puede permitirse “errores de interpretación” o la tentación de “tener la verdad”, pues corre el riesgo de encontrarse con su propio reflejo, que no es otra cosa que su limitado entendimiento del enfoque final del proyecto.

En este sentido, tener la responsabilidad de ser un arquitecto de tecnología de información, de seguridad de la información, de la estrategia corporativa de una organización, requiere ir más allá del entendimiento de su propia área de conocimiento y forzarse a cruzar sus dominios y descubrir aquellas relaciones que antes no había visto, encontrarse con la esencia misma de la incertidumbre, para trazar un camino evolutivo que lo lleve de una vista particular, a una colectiva y enriquecida con las reflexiones de otros.

Un arquitecto que se niegue a vivir la realidad de su misión: ser facilitador de una visión colectiva de un equipo, sabrá que será responsable por las consecuencias de las inconsistencias que se planteen en el desarrollo de sus planes, pues el que debiendo ser luz, se vuelve tiniebla, corrompe la sal que “da sabor” a la fuente de la perspectiva y limita el desarrollo del potencial de la comunidad, de la cual es mentor.

Así las cosas, los arquitectos, esos jefes de construcciones técnicas, deben ir en profundidad de sus propias limitaciones, para que haciéndolas evidentes en cada una de sus actuaciones, puedan ser ocasión para descubrirse a sí mismos. Por tanto, avanzar en el reconocimiento de principios básicos de arquitectura, es recabar en la historia reciente de la humanidad que desafiante de la obra divina, es capaz de vivir la humildad de su propio conocimiento.

Finalmente y sabiendo que todos somos responsables para lograr la “maestría del constructor”, es necesario reconocernos finitos y limitados, para encontrar el camino que nos lleva la “veritas”, esa promesa divina y búsqueda humana, que se esconde en cada uno de nuestros pensamientos, en cada disciplina científica, en cada esfuerzo humano y técnico que hace de cada día, la experiencia más exigente y desafiante que podemos experimentar: vivir en plenitud y sin límites.

Reflexiones para los arquitectos de seguridad de la información

En este sentido, un arquitecto de seguridad de la información y todo su conocimiento deberá servir de “tapete” para que sea mancillado y puesto a prueba por las “huestes” de la inseguridad de la información y así, aprender de cada paso de sus maestros, la exigencia del reto de encontrar sentido y valor para ver más allá de lo evidente y escribir “derecho” con las letras “torcidas”.

Todo aquel que en seguridad de la información acepte el reto de ser un arquitecto, deberá soltar la vista de la infraestructura tecnológica y sumergirse en el mar de las relaciones de los negocios, no para saber cómo alcanzar mayor reconocimiento corporativo, sino para descubrir en las esencia misma de cada estrategia corporativa, cómo apalancar la diferencia desequilibrante, en un mercado altamente competitivo y dinámico.

Los arquitectos de seguridad de la información deben encontrar en su organización, el mejor laboratorio conceptual y arquitectónico para poner a prueba su entendimiento de los negocios y las promesas de valor basadas en la confianza corporativa, con el fin de esbozar con mayores detalles las estructuras más adecuadas para anticiparse a los ataques propios de la inseguridad de la información replegada en la articulación de la tecnología, las personas y los procesos.

En consecuencia, avanzar en una vista empresarial de la arquitectura de seguridad de la información, es reconocer en las capacidades del negocio, fuerzas y mecanismos anticipatorios, que permitan proteger los flujos de información que alimentan la estrategia. Es buscar en la sabiduría de los incidentes de seguridad, el conocimiento requerido para blindar las respuestas de la organización frente a sus amenazas. Es comprender las expectativas de los interesados, como retos y sugerencias de transformación que hacen de las estrategias de seguridad de la información, un insumo real y evidente de cómo se logran las metas empresariales.

Cuando el gerente, director o ejecutivo de seguridad de la información, reconoce en la arquitectura empresarial, cómo se hace parte de la dinámica de la corporación misma, revela los disparadores escondidos del programa de seguridad de la información, amplía la visión del modelo de negocios y es consciente del impacto de sus decisiones frente a la protección de la información.

Si bien existen múltiples formas de aproximarse al diseño de una arquitectura de seguridad, cualquiera que se escoja deberá tener en cuenta al menos cuatro elementos fundamentales: la información, las estrategias y metas de negocio, los fundamentos de seguridad y la administración de los riesgos. Estos cuatro elementos, visto de manera sistémica, revelan las necesidades propias de una organización frente al reto de hacer de la información un activo valioso y de su protección, una práctica sistemática inmersa en cada elemento de ella.

Por tanto, los arquitectos de seguridad de la información deberán compartir y alinear la agenda interna de la alta gerencia, con la agenda interna del área de seguridad de la información, no para estar enterados de los retos y ajustes empresarial, sino para afinar y ajustar sus acciones frente a las amenazas empresariales del entorno y, cómo desde el entendimiento de los riesgos de la información, generar escenarios predictivos y preventivos que custodien la forma como la empresa genera valor para sus accionistas y empleados.

Para dar cumplimiento a esta promesa del arquitecto de seguridad, se deben considerar algunas declaraciones de diseño que no pueden ser negociables y menos hoy en un ambiente móvil, de sobrecarga de información y de servicios extendidos.

Las declaraciones sugeridas son:
• La inseguridad de la información en una propiedad inherente de un sistema, por tanto es deber de la arquitectura descubrirla y entenderla.
• La arquitectura de seguridad de la información deberá ser flexible y adaptable como la inseguridad de la información (Resilente).
• El arquitecto debe entender que la seguridad es una propiedad emergente de un sistema y por tanto, deberá generar la variedad requerida para enfrentar sus amenazas internas y del entorno.
• Cualquier diseño que se proponga para enfrentar la inseguridad de la información deberá privilegiar la autoregulación, la autoadaptación y el aprendizaje, como apalancadores de valor para la información, las estrategias y metas de negocio, los fundamentos de seguridad y la administración de los riesgos.

Si bien no será fácil materializar esta disciplina arquitectónica en los diseños actuales de seguridad de la información, será un reto tratar de hacerlos realidad en las nuevas iniciativas, que den paso a un entendimiento de la seguridad, más allá de un ejercicio de protección de información y aseguramiento del cumplimiento normativo, por otro donde los fundamentos de la seguridad sean parte de la construcción de modelos de negocio confiables y productivos y la información sea el eje fundamental de nuestra relación con los accionistas y grupos de interés.

Referencias
• WEIL, ROSS y ROBERTSON (2006) Enterprise Architecture as Strategy. Harvard Business School Press.
• KOVACICH, G. y HALIZBOZEK, E. (2006) Security metrics management. Butterworth Heinemann.
• SCHOU, C. y SHOEMAKER, D. (2007) Information assurance for the enterprise. A roadmap to information security. McGraw Hill.
• COHEN, F. (2005) Security Governance: Business Operations, Security Governance, Risk Management and Enterprise Security Architecture. ASP Press.
• CARALLI, R. (2004) Managing for enterprise security. Technical Note. CMU/SEI-2004-TN-046. Carnegie Mellon University.

domingo, 3 de octubre de 2010

El debido cuidado en seguridad de la información. Un ejercicio de virtudes para la función de seguridad de la información

Siguiendo los elementos conceptuales y formales establecidos en la tesis de maestría en Derecho de ETSEBETH (2009) detallar un estándar de debido cuidado para el gobierno de la seguridad de la información en una organización debe pasar al menos por los siguientes elementos:

* La obligación legal de las organizaciones de proteger la información
* Las responsabilidades frente a la materialización de las fallas de seguridad de la información
* El desarrollo efectivo de un programa de seguridad de la información
* Un modelo de seguimiento y control de la efectividad del gobierno de la seguridad de la información

Obligación legal de proteger a la información
La obligación legal de las organizaciones de proteger la información no solamente se encuentra articulada por las normatividades nacionales e internacionales que obligan a las empresas para establecer medidas de salvaguarda de la misma, sino en el entendimiento y aseguramiento de: (ETSEBETH 2009, Sección Resumen Ejecutivo)

* La forma en la cual la información es creada, procesada, almacenada, transmitida, usada y comunicada.
* ¿Quién tiene acceso a la información?
* ¿Qué pueden hacer las personas con la información?
* ¿Cuánto tiempo éstas tendrán acceso?
* ¿Quién tiene la autoridad para cambiar el acceso y cómo?

Responsabilidades frente a las fallas de seguridad de la información
Teniendo claras las respuestas y acciones requeridas para enfrentar la obligación legal, se hace necesario revisar y comprender las responsabilidades que se tienen cuando la inseguridad de la información se materializa en el contexto organizacional. Las responsabilidades se articulan a nivel corporativo en diferentes niveles frente a los diferentes grupos de interés.

En este sentido, el primer responsable frente a la materialización de una falla de seguridad es la alta gerencia, quien al declarar a la información como un activo a proteger es el primer patrocinador del aseguramiento de la misma en los diferentes frentes de la organización. Si bien dicha responsabilidad, se materializa en el responsable corporativo de la seguridad de la información, es deber de los cuerpos de gobierno corporativo, establecer las respuestas concretas y efectivas para los interesados (mayoritarios y moniritarios) sobre lo ocurrido, sus impactos y las posibles disminuciones de valor que han tenido sus intereses en la empresa.

En un segundo nivel, se encuentra el director o responsable empresarial de la seguridad de la información o en inglés Chief Information Security Officer, quien deberá rendir cuentas de la efectividad del programa de seguridad de la información, la administración de los riesgos de seguridad y la efectividad de las medidas de seguridad tecnológicas que se tienen implantadas. Este reporte, deberá estar articulado con las promesas de valor que la organización tiene para sus grupos de interés de tal manera que se haga evidente como la inversión en la protección de los activos de información, se hace concreta en el nivel de confianza esperado por la organización y el nivel de riesgo aceptado por ésta frente a las amenazas identificados.

En un tercer nivel, se encuentran los analistas de seguridad de la información, especialistas en riesgos y controles de seguridad, así como los profesionales de seguridad informática que aseguran la infraestructura tecnológica: administradores de red, de servidores, de firewalls, antivirus, entre otros, que deberán rendir cuentas sobre las medidas de mitigación y control frente a las amenazas identificadas, así como el conocimiento del nivel de riesgo propio de cada uno de los mecanismo de protección. Este reporte, debe mostrar el seguimiento y alineación de acciones frente al programa de seguridad que tiene la empresa y cómo las fallas de seguridad deben ser atendidas en el modelo de atención de incidentes, con el fin de comprender mejor a la efectividad de las medidas tecnológicas implementadas y su permanente actualización frente a la dinámica del entorno empresarial y de la inseguridad de la información.

Diseño y desarrollo el programa de seguridad de la información
Como se puede ver, las responsabilidades frente a las falla de seguridad, exigen del responsable de la seguridad de la información, el diseño y desarrollo de un programa de seguridad de la información efectivo, entendiendo este como un conjunto de estrategias y actividades que articulen los mecanismos de integración organizacional, las estructuras de coordinación y las competencias técnicas requeridas que muestren claramente la integración de la seguridad con la estrategia empresarial (CANO 2010).

En este contexto, la implementación del programa de seguridad debe informar y comunicar a la alta gerencia sus alcances, retos y riesgos, con el fin de advertir con claridad y precisión qué hace parte de las acciones para mitigar las posibles fallas de seguridad y cuáles los riesgos residuales que acepta la empresa frente a las amenazas identificadas en los flujos de información en sus procesos de negocio.

Seguidamente, incorporar dentro del hacer natural de las actividades de negocio, el análisis de los riesgos de seguridad de la información, como parte inherente del actuar de las personas en sus actividades diarias. Esto es, reconocer que la información no es algo que está en los procesos, sino que es parte del negocio, pues basado en las prácticas de aseguramiento y protección, es que podemos comprender la efectividad y valor de la misma cuando el negocio mismo genera valor para los grupos de interés.

Roles y responsabilidades frente al tratamiento de la información
Fruto de lo anterior, se presenta de manera natural los roles y responsabilidades que los participantes de los procesos tienen frente a la información. Los dueños o propietarios de la información, como aquellos que crean la información y establecen las condiciones de uso y custodia del mismo, dado que reconocen y entienden sus riesgos, en el contexto de los flujos de información del proceso en el que participan.

Seguidamente, se establecen los usuarios, quienes atendiendo las condiciones y característica de uso establecidas por sus propietarios, sacan el mejor provecho de la misma en un ambiente controlado, sabiendo que cualquier uso no autorizado, promueve la materialización de un incidente de seguridad de la información con impacto corporativo importante.

Finalmente, se tienen los custodios, quienes observando las características establecidas por los propietarios y las necesidades de uso de los usuarios, definen los medios y mecanismos para mantener la disponibilidad de la información y la trazabilidad de los accesos requeridos, asegurando en tiempo, medio y formato que la organización minimizará los riesgo asociados con obsolescencia tecnológica, compatibilidad de formatos de datos e integridad de los medios de almacenamiento.

Seguimiento y control del gobierno de la seguridad de la información
Necesariamente lo anterior, debe responder no solamente a una apropiación de recursos técnicos, financieros y talentos humanos, sino toda una estrategia de concientización e interiorización de la distinción de seguridad, que apalancada desde la distinción de riesgos, es capaz de cuestionar el colectivo organizacional de supuestos frente a la protección de la información, para construir una nueva forma de comprender y valorar la información desde la esfera personal, hacia la realidad corporativa.

Como toda iniciativa, el programa de seguridad de la información, deberá mantener un seguimiento y mantenimiento por parte de la función de seguridad y su cuerpo directivo, de tal manera que asegure que el nivel de riesgo aceptado se mantiene o disminuye. Esto significa, que el reporte de avance del programa no se medirá exclusivamente en la materialización o no de incidentes de seguridad de la información, que se tengan en la organización, sino en los niveles de prevención y ahorro que situaciones infortunadas que se pudieron materializar y no se dieron.

Medir la efectividad de la seguridad la información es un reto permanente de los ejecutivos de la seguridad de la información, que lo que busca en últimas es “contar con un entendimiento interno y propio de la inseguridad de la información en el contexto del negocio y cómo esta se esconde y refugia en comportamientos inadecuados y limitaciones tecnológicas (…)” (CANO 2010b)

Reflexiones finales
En consecuencia, para hacer realidad la propuesta planteada para materializar el debido cuidado en seguridad de la información se hace necesaria una evolución acelerada de la función de seguridad hacia los temas de gobierno, riesgo y cumplimiento, que le permita estar en la agenda los miembros de la junta directiva a través de un comité ejecutivo de primer nivel, donde se rindan cuentas de la evolución del programa de seguridad, apalancado en los riesgos estratégicos de negocio y las regulaciones y acciones legales que implican la materialización de una falla de seguridad. (ETSEBETH 2009, capítulo 8)

Por tanto, la próxima vez que sea interrogado sobre el debido cuidado en seguridad de la información, recuerde éste es un ejercicio equivalente al desarrollo de virtudes humanas, donde cada persona da lo mejor de sí para alcanzar el justo medio, aún cuando en el camino sea tentado y sorprendido por situaciones inesperadas que ponen a prueba su propio entrenamiento y experiencia frente al siempre nuevo y dinámico arte de la inseguridad de la información.

Referencias
ETSEBETH, V. (2009) Legal implications of information security governance. Master of Law Thesis. Unpublished Document. Law Faculty. University of Johannesburg. Disponible en: http://ujdigispace.uj.ac.za:8080/dspace/handle/10210/1837. (Consultado: 3-10-2010)
CANO, J. (2010) Integrando la seguridad de la información en la estrategia empresarial: Una reflexión socio-técnica para enfrentar la inseguridad. Disponible en: http://insecurityit.blogspot.com/2010/09/integrando-la-seguridad-de-la.html (Consultado: 3-10-2010)
CANO, J. (2010b) Métricas en seguridad de la información. Un reto permanente. Disponible en: http://insecurityit.blogspot.com/2010/07/metricas-en-seguridad-de-la-informacion.html (Consultado: 3-10-2010)

domingo, 5 de septiembre de 2010

Integrando la seguridad de la información en la estrategia empresarial: Una reflexión socio-técnica para enfrentar la inseguridad

Son muchas las estrategias que hoy por hoy los responsables de la seguridad de la información intentan para persuadir a la alta gerencia con su discurso de protección de activos, las cuales van desde cuantificación de la materialización de las vulnerabilidades, análisis de impactos por pérdidas de imagen e implicaciones económicas de alguna sanción por algún incumplimiento normativo. (BAYUK 2010, pág.4) En este contexto, los ejecutivos de la seguridad de la información, buscan de alguna manera integrar sus planes en la agenda estratégica de la compañía para hacerse visible, no sólo por las consabidas brechas de seguridad que tarde o temprano se presentarán en la empresa, sino como elemento crítico para apalancar las ventajas competitivas de la corporación.

En este sentido, se advierten en la realidad de los programas de seguridad de la información elementos como incorporación de mejores prácticas, análisis beneficio-costo, historias o anécdotas en otras empresas del sector o estudios de referenciación que revisan la función de seguridad de la información en el contexto de los costos organizacionales y el personal requerido para dar cumplimiento al desarrollo de los habilitadores de riesgo y cumplimiento normativo, que no es otra cosa que apalancar las funciones de control interno o aseguramiento de los flujos de información de negocio de la empresa.

Así las cosas, los responsables de seguridad de la información saben que su integración con la estrategia corporativa, no depende exclusivamente de cómo los mecanismos tecnológicos de seguridad se comportan en las diferentes unidades de negocio (valga la pena aclarar, que deben funcionar de acuerdo con lo previsto y acordado con las áreas), sino de cómo alinear sus esfuerzos para hacerse una distinción transversal en la compañía, embebida en la cultura de los negocios, articulado con los sistemas de gestión organizacional y reconocidos por los terceros o grupos de interés en su relación comercial y estratégica.

Sobre este particular un reciente estudio realizado por KAYWORTH, T. y WHITTEN, D. (2010) advierte: “(…) la falta de integración entre el grupo de seguridad de la información y los negocios resulta en una política de seguridad y presupuestos que no reflejan las reales necesidades de la organización. En este contexto, la seguridad de la información tiende a ser reactiva, las decisiones de inversión se mueven por prioridades de corto plazo más que estratégicas o de largo plazo, recibiendo muy poca atención por parte de los ejecutivos de la empresa.(…)”.

Este resultado no nos sorprende, pues lo que hace es ratificar lo que de múltiples formas ha venido ocurriendo hace algunos años, donde la seguridad de la información se confunde con implementación de tecnologías de seguridad, haciendo de esta última distinción, una marca que generalmente tiene alta gerencia de lo que es esta función. Adicionalmente podemos agregar que esta percepción técnica generalizada de la seguridad, es también de nuestra propia práctica, que orientada por los nuevos desarrollos tecnológicos, nos dejamos tentar sin considerar, en algunos casos, los impactos de éstas en los negocios de la empresa. Podríamos decir que los altos ejecutivos de la empresa ven al área de tecnologías de la información y por ende, a la de seguridad de la información, como la sección de la inversión en “juguetes novedosos y costosos” que buscan generar un poco de más confianza en las operaciones de la empresa, pero no mayor valor para el negocio.

En consecuencia, la transformación y renovación de esta percepción de la alta gerencia en los seguridad de la información debe pasar no solamente por una estrategia tecnológica, sino social y cultural que implique una distinción complementaria de los riesgos en los activos de información de la empresa. Es decir, desarrollar un liderazgo de alto nivel sobre la protección de los activos, como parte de la práctica gerencial de la empresa, una visibilidad ejecutiva de la seguridad en los comités directivos y una cultura de seguridad de la información anclada en los supuesto propios de la empresa, que no solamente la perciba como algo que existe en el exterior, sino que se construye y vive en su interior.

Para lograr, lo propuesto en el párrafo anterior, no se requiere amplios esfuerzos en estrategias de gestión del cambio, sino articular tres elementos fundamentales detallados en el estudio de KAYWORTH, T. y WHITTEN, D. (2010) que son:
  • Balancear el aseguramiento de los activos de información con la necesidad de apalancar el negocio
  • Mantener el cumplimiento
  • Asegurar la alineación cultural

En este sentido, dicen los autores que se podrá desarrollar una estrategia efectiva de seguridad de la información que permita a los ejecutivos de la empresa salir de las “historias de horror y miedo” (concepto acuñado por BAYUK 2010) de la seguridad (como son los incidentes de seguridad), para entrar en la etapa del reconocimiento estratégico del valor de la seguridad de la información, como una forma de comunicarse con sus grupos de interés y los mismos procesos de negocio, y asegurar que la información que fluye entre las diferentes áreas, está disponible, controlada, gobernada y ágilmente procesada para que las metas de la organización se transformen en realidades evidentes y visibles tanto para los accionistas como para sus empleados.

Comprender la función de seguridad de la información como una forma de apalancar la manera como la empresa genera valor y lo comunica a sus clientes y demás interesados, debe llevar a los responsables de la seguridad de la información a cuestionarse sobre el enfoque de su estrategia de seguridad de la información más allá del aseguramiento de los perímetros porosos, de las acciones proactivas de identificación y manejo de vulnerabilidades, de los programas de sensibilización e interiorización de la seguridad y de la misma estrategia de cumplimiento legal y normativo, para reenfocar las conversaciones sobre la seguridad de la información más en términos de logros y servicios de apoyo a las estrategias de negocio, que en los componentes de tecnología que los hicieron posibles.

De otra parte, los responsables de la seguridad de la información, sabiendo que es fundamental mantener la segregación funcional con sus pares de la seguridad informática, deben comprender que su trabajo no termina cuando una tecnología de seguridad se instala y asegura lo que ha prometido, sino que allí debe iniciar la construcción de la nueva distinción de seguridad de la información, más allá de la técnica puesta en operación, sino en la percepción de la confianza y aseguramiento de los activos de información que entregue y comunique el valor mismo de la estrategia de la compañía en el proceso de negocio, que haga evidente una experiencia útil y estratégica tanto para los clientes como para el proceso.

Dicho lo anterior, los profesionales de la seguridad de la información no deben hacer cumplir de manera inflexible las reglas y estándares propios de los sistemas de gestión de la seguridad de la información, sin comunicar en el lenguaje del negocio, el porqué estas existen y cómo se articulan con el hacer mismo de los procesos de la empresa. Por tanto, la comunicación del valor de la seguridad de la información en un contexto estratégico y táctico, se centra en las personas, sus habilidades, actitudes y las manera como ellas interactúan con el resto de las áreas y sus procesos, y cómo las prácticas de protección de los activos de información son parte de su manera de actuar y hacer.

Si bien las consideraciones técnicas de la seguridad de la información se deben asegurar y funcionar conforme lo que se tiene previsto para hacer realidad, una percepción de la seguridad de la información requerida en los procesos de negocio, el lenguaje que se utilice para insertarla en la comunicación del valor para los negocio, deberá ser el más adecuado y ajustado con las prácticas de los negocios y las metas corporativas. El área de seguridad no debería hablar de sus “clientes”, como sino fuese parte del negocio mismo; más bien, debe ser alguien que acompaña y se hace parte del proceso como colega o par que aprende junto con aquello que genera valor, para hacerlo diferente y novedoso, comunicando y cumpliendo su promesa de valor de apalancar los resultados de la empresa de manera confiable.

Los responsables de la seguridad de la información que quieran avanzar en una estrategia efectiva de seguridad de la información, no deberán descuidar los diferentes elementos mencionados en esta reflexión, sabiendo que en un entendimiento sistémico de la realidad de la organización podemos mejorar día a día el entendimiento de la inseguridad de la información en los procesos de negocio y descubrir, en la puesta en práctica del programa de seguridad de la información, que la seguridad perfecta no existe y que caminamos “en medio de la noche” con una luz encendida: un monitoreo proactivo.

A continuación el detalle de los tres mecanismos de administración de riesgos para una efectiva estrategia de seguridad de la información sugerida por KAYWORTH, T. y WHITTEN, D. (2010):

Mecanismos de integración organizacional
• Estructuras organizacionales formales
  • Unidades organizacionales responsables de la seguridad de la información
  • Existencia de un ejecutivo responsable de la seguridad de la información
  • Función de auditoría interna
• Estructuras de coordinación
  • Comité directivo de seguridad de la información
  • Enlaces de seguridad de la información (oficiales de seguridad de la Inf.)
  • Separación entre seguridad de la información y seguridad informática
• Coordinación de procesos
  • Enfoque de seguridad de la información Top-Down
  • Seguridad de la información embebida en los procesos críticos de la organización
  • Aplicación flexible de estándares uniformes

Mecanismos de alineación social
• Culturales
  • Programas de sensibilización e interiorización en seguridad de la información
  • Desarrollo de redes informales de aliados estratégicos de la seguridad de la información
  • Desarrollo mentoría y asesoría en seguridad de la información para las áreas de la empresa
• Liderazgo
  • Compromiso ejecutivo basado en el reconocimiento de la información como un activo clave de la organización.

Competencia Técnica (El detalle propuesto en este tema es aporte del autor del blog y no hace parte del artículo original mencionado previamente)
  • Continuidad de Tecnológica
  • Control de acceso
  • Integridad de la información
  • Cumplimiento legal y normativo
  • Gobierno de la seguridad de la información

Referencias
KAYWORTH, T. y WHITTEN, D. (2010) Effective information security requires a balance of social and technology factors. MIS Quarterly Executive. Vol.9, No.3. September.
BAYUK, J. (2010) Enterprise security for the executive. Setting the tone from de top. Praeger.

lunes, 5 de julio de 2010

Innovación, Cambio y Estrategia: Tres elementos claves para potenciar la función de seguridad de la información

Durante estos días de múltiples noticias sobre balances de mitad de año, de revelación de indicadores de gestión, surgen muchas inquietudes sobre qué deben hacer las organizaciones para lograr lo que se han propuesto para este periodo de 365 días. En este sentido, luego de revisar tres libros, uno sobre innovación, otro sobre el cambio y un tercero sobre estrategia, se advierte con claridad que son estas tres palabras las que deben marcar el paso de todos aquellos que se atreven a hacer sus sueños realidad y que han decidido dejar una huella profunda en el mundo.

En este contexto, los responsables de la seguridad deberán hacer lo propio, pues la magia de la inseguridad de la información, como maestra de aquellos, nos recuerda a cada instante que debemos caminar por la ruta del desaprender, como requisito de la estrategia, la base para el cambio y la fuente de la innovación. Cada vez que nos enfrentemos al reto de la inseguridad, son los tres elementos antes mencionados los que deben animar nuestra reflexión para avanzar y desafiar los movimientos de nuestra maestra.

La innovación en seguridad de la información supone una mente creativa, que constantemente se pregunta el porqué de las cosas, nunca está satisfecha con las explicaciones de los proveedores y demanda de ellos, formas diferentes de enfrentar los retos de la inseguridad. De igual forma, busca de manera constante combinar dominios y fuentes de análisis, como la incorporación de prácticas de otras disciplinas como el derecho, la seguridad física, las matemáticas, las ciencias sociales, entre otras, pues sabe que allí encontrará elementos que le permitirán ver mejor o replantear el reto mismo de las fallas de seguridad. (Adaptado de: PONTI 2010, pág. 72 y 73)

Cuando somos capaces de innovar, de retirar nuestras propias autorestricciones y lanzarnos a experimentar las consecuencias de este acto, es posible liberar la energía potencial de ideas y acciones que la seguridad requiere para enfrentar a la inseguridad. Esta connotación, exige de los diseños organizacionales de la función de seguridad espacios seguros para pensar diferente y traducir en la práctica, empoderamiento de los profesionales del área y sobre manera mucha alineación con los objetivos de negocio, para que el impacto de lo que se proponga maximice su competitividad y la fuerza de la función de seguridad.

De otro lado, el innovar supone un cambio. Un cambio que debe estar apalancado en una movilización de esfuerzos alrededor de una visión compartida, que permita a la creatividad, encontrar terreno fértil para que sus semillas germinen. Mientras el responsable de la seguridad no sea el abono natural para pensar de manera diferente la seguridad de la información, ésta no estará en la zona de impacto que la organización necesita para ser diferente y hacer de sus procesos de negocio una zona confiable para gerencia y sus grupos de interés.

Cambiar, deja de ser un proceso de las organizaciones, para convertirse en una necesidad permanente de las mismas. El cambio generalmente se indica cuando se desarrolla una crisis, un momento de verdad. En seguridad de la información el cambio es una crisis permanente, gracias a que la inseguridad todo el tiempo está generando nuevas formas de hacernos ver que tenemos mucho que aprender. Así las cosas, el cambio en la función de seguridad de la información es una exigencia permanente que evita a toda costa la zona de confort para los profesionales del área y la tentación de “la falsa sensación de seguridad”.

Consolidar a la seguridad de la información como una ventaja competitiva de la organización, como un activo negocio que hace la diferencia, exige hacer de la práctica de seguridad un referente interno en la forma como comprendemos los riesgos de la información en los flujos de negocio, del conocimiento propio de nuestras limitaciones y de la habilidad para hablar el lenguaje de la dirección. Si esta consideración se inscribe en los planes de desarrollo de las áreas de seguridad de las empresas, otro será el futuro de los Chief Information Security Officers, pues no estarán buscando razones para justificar la importancia de la seguridad en los negocios, sino haciendo parte de la búsqueda de nuevos horizontes y escenarios de crecimiento de las corporaciones.

Pensar de manera estratégica, requiere tener una visión intuitiva e irreverente de lo que vemos y queremos de nuestro futuro. Bien se dice que planear, es lanzarnos a experimentar las corrientes inesperadas y propias de los vientos en las alturas como lo hacen las aves, pues de la misma forma en seguridad se exige que busquemos fuera del statu quo opciones y alternativas para disparar las rentabilidades de los negocios. La seguridad de la información más allá de un servicio, debe transformarse en una realidad de las expresiones y declaraciones de las juntas directivas, que vean en esta función un proceso de madurez organizacional, que crea estándares de industria que diferencia y posicionan a la organización más allá de sus propuestas de negocio.

Hablar de innovación, cambio y estrategia en seguridad de la información es declarar que estamos dispuestos a dar la batalla permanente y efectiva a la inseguridad de la información, que estamos atentos y alertas para conocer y confrontar las consecuencias de lecciones de las fallas, errores y vulnerabilidades de la tecnología y sobremanera, que nuestra decisión para alcanzar la madurez y evolución en el gobierno de la seguridad de la información, estará soportada en la visión estratégica, sistémica y de futuro que la organización quiere alcanzar.

Referencias
PONTI, F. (2010) Los siete movimientos de la innovación. Editorial Norma
HARVARD BUSINESS (2009) Surviving Change. A manager’s guide. Harvard Business Press.
HAX, A. (2010) The Delta model. Reinventing your business strategy. Springer Verlag