Mostrando entradas con la etiqueta innovación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta innovación. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de mayo de 2011

Pensar como el atacante: Mente y corazón de la inseguridad de la información


Comenta recientemente un informe publicado en sitio web Darkreading.com: “In the world of cybercrime, bad guys work together. They share information; they build attacks together” cuya traducción podría ser: “En el mundo del cibercrimen, los chicos malos trabajan de manera conjunta. Ellos comparten información; construyen ataques juntos”.

En este contexto, podemos advertir que los atacantes entienden mejor la estrategia de continuar aprendiendo en conjunto, si bien, no con las motivaciones más loables del mundo, si con la consigna de lograr “mover” la línea de lo conocido y enfrentarse a desafíos más interesantes y fuera de lo común. Cuando los “chicos malos” establecen formas de confrontar la incertidumbre o la exigencia de la complejidad de una tecnología o método de protección, estamos asistiendo a una manera renovada de “ver donde otros no ven” y a una estrategia de aprendizaje encarnada en una forma diferente de ver el mundo y reconocer patrones fuera del statu quo.

Revisar esta frase, es revisar nuestros propios patrones de comportamiento y asociación frente al desafío de la inseguridad de la información. Mientras muchos analistas insisten en el paradigma de la seguridad de la información, buscando victorias efímeras y llenas de aplausos, aquellos que siguen el rumbo de la información asimétrica, de las notas al margen de los manuales y reportes, entienden que sólo en el reconocimiento de nuestras propias debilidades, se encuentra la fuerza misma para continuar afianzando nuestra posición frente a la inevitabilidad de la falla.

Pensar como un “atacante” ha sido la consigna que muchas publicaciones y analistas ha sugerido para seguirle la pista a los “chicos malos”. Pero una cosa es sugerirlo y otra volverlo una práctica. Podríamos hacer muchas reflexiones y cuestionamientos éticos sobre invitar a las personas a pensar como “el malvado”, pero se hace necesario transitar en la mente, algunas veces inestables, de estos, para descubrir la lectura paralela que debemos hacer de la realidad, romper la inercia de nuestros modelos mentales y comprender una “realidad” que se escapa a la nuestra.

Pensar como el “enemigo”, no es algo novedoso o restringido para un grupo de personas o especialistas en algunos temas, es una forma de navegar en la mente inquieta de una persona que razona sin restricciones propias de nuestro entender, para revelar patrones de acción que están presente en nuestro contexto, pero que “nuestros lentes” no nos permiten ver. Bien anota, Drucker (2002), cuando menciona que la innovación responde a fuentes básicas, donde se encuentran entre ellas, las incongruencias y las ocurrencias inesperadas.

Ejercitarse en el razonamiento de los atacantes informáticos, es encontrarse con la forma como entienden la tecnología, las motivaciones para su explotación y las condiciones en las cuales ellos se hacen uno con ella. Dentro de las múltiples formas de alcanzar la mente de un “chico malo”, está la revelación y gusto por la incertidumbre. Mientras un analista de seguridad, claramente bien fundado en las modelos generalmente aceptados, puede limitar la incertidumbre en su actuar, para ser prudente y estar alineado con las normas internas y externas; un atacantes busca expandir el nivel de incertidumbre para crear con nuevas posibilidades, que bien sabe su contraparte no podrá ver por estar atendiendo restricciones propias de su rol.

Para lograr pasar de la sugerencia de pensar como los atacantes y hacerlo una práctica evidente en las organizaciones, se requiere un escenario experimental que cuente con recursos propios y alcances determinados, donde se pueda abrir la mente a renovadas fuentes de ideas, sin que se exijan resultados inmediatos o esperados. Un sitio como estos, deberá está fundado en un real compromiso de aprendizaje de la organización, que declarando que no sabe y quiere aprender, es capaz de asumir el costo que exige lanzarse a tener una “incubadora de innovación para la inseguridad de la información”, que no sabe qué efectos tendrá, pero que será un observatorio privilegiado del negocio, para divisar, al menos en un contexto conocido, cuáles pueden ser los patrones que se pueden advertir frente a los riesgos en sus flujos de información.

Pensar como el “atacante”, es una estrategia arriesgada, en la que no podemos dimensionar el retorno de la inversión de la forma como lo espera la lógica conocida, sino que puede hacerlo en cualquier momento y de manera inusual. De igual forma, es una estrategia que con supervisión inadecuada puede romper los límites de su diseño y ser víctima de sus propios deseos, una tentación natural cuando nos acercamos a la esencia misma de nuestra naturaleza caída.

Si la inseguridad de la información reconoce en la sabiduría del error, de la sorpresa, de lo inesperado, la fuente misma de conocimiento y renovación de su propia esencia; el pensar como el atacante nos confirma en nuestra pasión por desaprender, por dejarnos sorprender y encontrar con las contradicciones entre la tecnología, los procesos y las personas; nuevas excusas para revisar y analizar aquellas relaciones que hacen de nuestra realidad, un mundo más asincrónico, asimétrico y orquestado por un caos aparente, donde la vulnerabilidad o la falla escribe derecho con letras torcidas.

Experimentar y practicar “pensar como el atacante” debe ser más que una filosofía o un buen deseo; debe ser una necesidad y una forma de cuestionar nuestros modelos de protección, que nos permita retar los marcos metodológicos actuales, para fundar una cátedra paralela y exigente que apalanque las estrategias de generación de valor de la empresa, no como un agregado de la misma, sino como factor crítico de éxito y movilizador de nuevos negocios.

En este punto de la reflexión, muchos estarán pensando “¿no será muy arriesgado aplicar esta estrategia?”, “¿será que esto realmente se puede dar en una empresa?” o cuestionamientos semejantes, que hacen evidente nuestro sistemas de alertas propios de la sana prudencia y el analista de seguridad que todos llevamos dentro. No obstante lo anterior, este tipo de iniciativas responden a un nivel de madurez de la función de seguridad de la información y al posicionamiento de la misma en las organizaciones, pues los márgenes de utilidad que se puedan alcanzar con esta iniciativa, no se podrán evidenciar en el corto plazo, sino en el mediano y largo plazo, dadas las condiciones en las cuales se manifiesta la “innovación propia” de la inseguridad.

Dicen algunas personas que “no es bueno siempre tener la razón”, pues nos perdemos la oportunidad de ver otros puntos de vista y dejamos “líneas ocultas” en nuestras reflexiones. En este sentido, pensar como el atacante, es buscar siempre buenas razones para revisar las “consideraciones de otros”, encontrar las limitaciones de los argumentos y aprender a ver lo que subyace entre las líneas de código, los comportamientos humanos y diseños de los procesos. Un atacante no va sugerirte un forma de actuar, va a actuar para retarte a pensar, es decir, más allá de las motivaciones contrarias que este pueda tener, pondrá en la mesa de juego sus mejores habilidades para jugar con la incertidumbre y hacerte parte de su ecuación de análisis.

No hemos querido con este documento hacer una apología o defensa de los atacantes informáticos, sino asomarnos de manera silenciosa y prudente a su mente diferente y activa para comprender algunos de sus patrones y referentes, que puedan ser de utilidad para los responsables de la seguridad de la información, no como simples espectadores de sus acciones, sino como una forma de abrir la mente y el corazón, para que como se describe en las Sagradas Escrituras, podamos afirmar “por sus obras los conoceréis”.

Referencias
DRUCKER, P. (2002) The discipline of Innovation. The innovative enterprise. Harvard Business Review. August. Disponible en: http://www.engr.pitt.edu/mac/images-t/articles%20and%20docs/DisciplineofInnovation.pdf (Consultado: 6-12-2010)

domingo, 5 de diciembre de 2010

Inseguridad de la información. Fuente de la innovación en seguridad de la información

Introducción
Parafraseando al Jesuíta González Vallés en su libro “El secreto de oriente. Respirar”, “(…) bastó un soplo para que el hombre tuviese vida. Un delicada y suave expiración de DIOS, para que fluyese la semejanza del Eterno en nuestra esencia”. Una frase que verifica con una decisión la transformación de la creación, la puesta en escena de una nueva criatura, un nuevo orden que somete bajo el mandato del hombre, todas las cosas como administrador de la tierra.

Esta misma condición y mandato natural, se quiebra por la desobediencia del hombre, lo cual trae como consecuencia todas las vicisitudes y limitaciones que experimentamos a diario. De igual forma en la seguridad de la información la desobediencia y la arrogancia de nosotros es causal de la innovación permanente de la inseguridad de la información. Al no tener claridad sobre el ejercicio de protección de la información, cualquier escenario que se plantee será válido y las respuestas ante los incidentes serán inesperadas, sin planeación y posiblemente erráticas.

En este escenario ahora natural y normal, no resulta muy sofisticado tratar de inferir las tendencias en la inseguridad de la información el próximo año o 10 años, pues de lo que se trata es de identificar “los nuevos juguetes tecnológicos” que están disponibles, su popularidad en el uso, advertir los nuevos desarrollos tecnológicos y malas prácticas aplicadas, que generan el escenario ideal para que la creatividad, esa ausencia de autorestricciones, fluya con sencillez entre las rendijas desatendidas de las relaciones entre la tecnología, las personas y los procesos.

Revelando las fuentes de la innovación
Trata de comprender la inseguridad de la información y un escenario plausible para su evolución, es tratar de comprender algunas variables generalmente aceptadas para comprender la innovación. De acuerdo con Peter Drucker, las fuentes básicas de la innovación se encuentran en: las ocurrencias inesperadas, las incongruencias, las necesidades de los procesos, la industria y cambios en los mercados, en los cambios demográficos, en los cambios de percepción y en el nuevo conocimiento.

Cada una de estas variables representa todo un reto de análisis y revisión que con el paso del tiempo, es posible ver un marcado liderazgo de una u otra. Las dos primeras están más relacionadas con el factor sorpresa, ese momento o reflexión que surge sin estar previsto, que desequilibra la comprensión actual y compromete el statu quo de lo que se conoce y sabe. Esta incertidumbre, se convierte en el insumo fundamental para que un nuevo paradigma surja y nuevas propuestas para aproximarse a la situación problemáticas se hagan presentes.

Las dos siguientes variables, las necesidades de los procesos, así como la industria y sus cambios en los mercados, están relacionadas con la manera como la empresa entiende lo que hace y en qué contexto lo materializa. El estar avocada a la constante renovación de los mercados y las reiterativas necesidades del negocio para obtener mejores resultados, genera una ambiente de alta presión, mucha responsabilidad y decisiones oportunas. En este contexto, la inestabilidad de la situación nos revela nuevamente la incertidumbre, como ese factor común que lanza al tomador de decisiones a advertir sus riesgos y evaluar su posición frente al reto que se le sugiere.

Cuando de cambios demográficos y cambios de percepción se trata, el ser humano es el protagonista principal. Los cambios en la composición de la sociedad, edades, perfiles de las personas, variaciones de sus percepciones, propensión al riesgo, nuevas necesidades y exigencias, hacen de estas variables elementos desafiantes, pues comprender este tipo de desviaciones, exige una permanente valoración de la comprensión del riesgo de las personas, sus gustos y tendencias de los mercados, permitiendo el surgimiento de nuevos entendimientos de la realidad o retos novedosos para la industria o su entorno de negocio.

Finalmente la creación de nuevo conocimiento, necesariamente pasa por la ruta de la incertidumbre y contradicción, pues sólo en este entorno se abre la posibilidad de correr el velo de la rutina y se cae el telón del “eso ya lo hemos probado”, para que los nuevos lentes tallados desde la mente individual y colectiva, muestren a la sociedad una sorpresa que mueva elementos dormidos o aún desconocidos para sus participantes.

La innovación y la inseguridad de la información
Revisando cada uno de estos elementos de la innovación, encontramos en la inseguridad toda una maestra que revela en cada variable analizada una lección propia que debemos reconocer e incorporar en nuestra práctica de seguridad como estrategia para anticiparnos a los posibles riesgos que son propios en cada una de ellas.

Cuando de hablamos de ocurrencias inesperadas, la inseguridad de la información se revela en la inevitabilidad de la falla, esa que está esperando el momento y la ocasión para materializarse. Cada trozo de código en cualquier programa cuenta con situaciones inesperadas que han quedado incluidas en su estructura y sólo esperan una combinación particular de la interacción con el usuario o proceso para revelarse. Una condición que denominamos inesperada es la que termina por descubrir la combinación exacta para materializar la falla de seguridad, falla que ha estado dormida en la ejecución del código y aguardando su turno para manifestarse.

Las presiones de los mercados y la exigencia de resultados exponen nuevamente a la seguridad a rendir concesiones, a generar excepciones que plantean escenarios para que la inseguridad de la información haga su aparición. Cada excepción es la respuesta a una condición de exigencia de negocio que requiere espacio para avanzar en la realización de valor de la firma o el cumplimiento de una exigencia directiva. Cuando la seguridad de la información no colabora, es estigmatizada frente al resultado, pero cuando se hace parte de la solución, es la respuesta que se espera de ella y sus responsables. La seguridad no debe ser parte del problema, sino facilitadora de la contestación al mismo.

Con el paso del tiempo se advierten cambios en la manera como percibimos el riesgo, como entendemos nuestras relaciones con los demás y sobremanera como nos aproximamos al mundo que nos rodea. No es equivalente comprender a los nacidos entre 1980 y 1990, que a los nacidos en 1970 y 1979. Cada uno de ellos tiene una manera de comprender su entorno y una realidad diferente. Mientras los nacidos en los 70’s encontraron un mundo con guerras y nacientes desarrollos tecnológicos, los cuales fueron apalancadores de grandes cambios y revoluciones, los nacidos en los 90’s son herederos de la tecnologías, del mundo de lo instantáneo y de soluciones automáticas.

Así las cosas, la distinción de la seguridad de la información para los herederos de los 70’s es una condición base para actuar, mientras para los nacidos en los 90’s es un reto para superar, una condición contradictoria frente al flujo natural de la información, pues consideran que ésta (la información) es parte natural de su entorno y realidad.

Todos estos elementos revisados previamente generan múltiples vistas de la realidad, diversos entendimientos y posiciones que terminan en explicaciones de los fenómenos estudiados, no para cuestionar el ambiente actual, sino para revelar una comprensión aún no estudiada, una vista complementaria de lo que ocurre, que nos permite construir nuevos “cómos” y desarrollar reglas novedosas para sorprendernos de lo que podemos hacer y renovar para evitar la zona de confort.

Reflexiones finales
La inseguridad de la información reconoce en la sabiduría del error, de la sorpresa, de lo inesperado, la fuente misma de conocimiento y renovación de su propia esencia. No es posible avanzar en el fortalecimiento de las tecnologías de seguridad sin la manifestación propia de la inseguridad. Es decir, que mientras más nos sumerjamos en la fuente misma de la inseguridad de la información mayor información tendremos para anticiparnos.

Cuando advertimos la aplicación de malas prácticas en la protección de la información; cuando somos capaces de destruir nuestras propias restricciones frente a las posibilidades de la interacción entre tecnología, personas y procesos, es posible generar escenarios prospectivos que nos permitan anticiparnos a ver posibilidades, antes que la inseguridad los haga reales.

Como sabemos que el riesgo cero no existe, esta reflexión busca manifestar una posibilidad para avanzar en la conquista de nuestras propias limitaciones, de nuestros inesperados comportamientos frente a las fallas, para encontrar en las condiciones base de la innovación, nuevos insumos para rastrear a la inseguridad de la información como una táctica más para continuar comprendiendo la “inevitabilidad de la falla”.

Reconocer en la inseguridad de la información una estrategia para validar las manifestaciones de la innovación sugeridas por Drucker, es caminar en un nuevo tejido de relaciones y propuestas para incorporar una función de inteligencia competitiva que nos permita una función de seguridad de la información proactiva, preventiva y retadora de la realidad: una búsqueda permanente con focos claros, esfuerzos dirigidos y trabajo dedicado.


Referencias
DRUCKER, P. (2002) The discipline of Innovation. The innovative enterprise. Harvard Business Review. August. Disponible en: http://www.engr.pitt.edu/mac/images-t/articles%20and%20docs/DisciplineofInnovation.pdf (Consultado: 6-12-2010)
GONZÁLEZ VALLÉS, C. (2006) El secreto de oriente. Respirar. Sal terrae.

lunes, 5 de julio de 2010

Innovación, Cambio y Estrategia: Tres elementos claves para potenciar la función de seguridad de la información

Durante estos días de múltiples noticias sobre balances de mitad de año, de revelación de indicadores de gestión, surgen muchas inquietudes sobre qué deben hacer las organizaciones para lograr lo que se han propuesto para este periodo de 365 días. En este sentido, luego de revisar tres libros, uno sobre innovación, otro sobre el cambio y un tercero sobre estrategia, se advierte con claridad que son estas tres palabras las que deben marcar el paso de todos aquellos que se atreven a hacer sus sueños realidad y que han decidido dejar una huella profunda en el mundo.

En este contexto, los responsables de la seguridad deberán hacer lo propio, pues la magia de la inseguridad de la información, como maestra de aquellos, nos recuerda a cada instante que debemos caminar por la ruta del desaprender, como requisito de la estrategia, la base para el cambio y la fuente de la innovación. Cada vez que nos enfrentemos al reto de la inseguridad, son los tres elementos antes mencionados los que deben animar nuestra reflexión para avanzar y desafiar los movimientos de nuestra maestra.

La innovación en seguridad de la información supone una mente creativa, que constantemente se pregunta el porqué de las cosas, nunca está satisfecha con las explicaciones de los proveedores y demanda de ellos, formas diferentes de enfrentar los retos de la inseguridad. De igual forma, busca de manera constante combinar dominios y fuentes de análisis, como la incorporación de prácticas de otras disciplinas como el derecho, la seguridad física, las matemáticas, las ciencias sociales, entre otras, pues sabe que allí encontrará elementos que le permitirán ver mejor o replantear el reto mismo de las fallas de seguridad. (Adaptado de: PONTI 2010, pág. 72 y 73)

Cuando somos capaces de innovar, de retirar nuestras propias autorestricciones y lanzarnos a experimentar las consecuencias de este acto, es posible liberar la energía potencial de ideas y acciones que la seguridad requiere para enfrentar a la inseguridad. Esta connotación, exige de los diseños organizacionales de la función de seguridad espacios seguros para pensar diferente y traducir en la práctica, empoderamiento de los profesionales del área y sobre manera mucha alineación con los objetivos de negocio, para que el impacto de lo que se proponga maximice su competitividad y la fuerza de la función de seguridad.

De otro lado, el innovar supone un cambio. Un cambio que debe estar apalancado en una movilización de esfuerzos alrededor de una visión compartida, que permita a la creatividad, encontrar terreno fértil para que sus semillas germinen. Mientras el responsable de la seguridad no sea el abono natural para pensar de manera diferente la seguridad de la información, ésta no estará en la zona de impacto que la organización necesita para ser diferente y hacer de sus procesos de negocio una zona confiable para gerencia y sus grupos de interés.

Cambiar, deja de ser un proceso de las organizaciones, para convertirse en una necesidad permanente de las mismas. El cambio generalmente se indica cuando se desarrolla una crisis, un momento de verdad. En seguridad de la información el cambio es una crisis permanente, gracias a que la inseguridad todo el tiempo está generando nuevas formas de hacernos ver que tenemos mucho que aprender. Así las cosas, el cambio en la función de seguridad de la información es una exigencia permanente que evita a toda costa la zona de confort para los profesionales del área y la tentación de “la falsa sensación de seguridad”.

Consolidar a la seguridad de la información como una ventaja competitiva de la organización, como un activo negocio que hace la diferencia, exige hacer de la práctica de seguridad un referente interno en la forma como comprendemos los riesgos de la información en los flujos de negocio, del conocimiento propio de nuestras limitaciones y de la habilidad para hablar el lenguaje de la dirección. Si esta consideración se inscribe en los planes de desarrollo de las áreas de seguridad de las empresas, otro será el futuro de los Chief Information Security Officers, pues no estarán buscando razones para justificar la importancia de la seguridad en los negocios, sino haciendo parte de la búsqueda de nuevos horizontes y escenarios de crecimiento de las corporaciones.

Pensar de manera estratégica, requiere tener una visión intuitiva e irreverente de lo que vemos y queremos de nuestro futuro. Bien se dice que planear, es lanzarnos a experimentar las corrientes inesperadas y propias de los vientos en las alturas como lo hacen las aves, pues de la misma forma en seguridad se exige que busquemos fuera del statu quo opciones y alternativas para disparar las rentabilidades de los negocios. La seguridad de la información más allá de un servicio, debe transformarse en una realidad de las expresiones y declaraciones de las juntas directivas, que vean en esta función un proceso de madurez organizacional, que crea estándares de industria que diferencia y posicionan a la organización más allá de sus propuestas de negocio.

Hablar de innovación, cambio y estrategia en seguridad de la información es declarar que estamos dispuestos a dar la batalla permanente y efectiva a la inseguridad de la información, que estamos atentos y alertas para conocer y confrontar las consecuencias de lecciones de las fallas, errores y vulnerabilidades de la tecnología y sobremanera, que nuestra decisión para alcanzar la madurez y evolución en el gobierno de la seguridad de la información, estará soportada en la visión estratégica, sistémica y de futuro que la organización quiere alcanzar.

Referencias
PONTI, F. (2010) Los siete movimientos de la innovación. Editorial Norma
HARVARD BUSINESS (2009) Surviving Change. A manager’s guide. Harvard Business Press.
HAX, A. (2010) The Delta model. Reinventing your business strategy. Springer Verlag